Argentina identifica a 17 desaparecidos de la dictadura: “Pasó medio siglo y este huesito me dijo: 'Hija, acá estoy'”

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha logrado identificar a 17 desaparecidos de la dictadura (1976-1983) tras el hallazgo de restos óseos el año pasado en una zona cercana al centro clandestino de detención La Perla, provincia de Córdoba. Las familias han esperado décadas para conocer la verdad sobre sus seres queridos, como Marta Taborda, hija de Silvia del Valle Taborda, quien ha dicho en una conferencia de prensa: “Pasó medio siglo y este huesito me dijo: ‘Hija, acá estoy’”.

En marzo, los antropólogos dieron a conocer los nombres de otras 12 personas desaparecidas, con lo que ya son 29 los identificados. “Es probable que haya más identificaciones”, ha afirmado el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, a cargo de la investigación, aunque ha dicho que no podía dar más precisiones.

A ambos lados del magistrado, se han colocado los familiares. “Soy Luis Navarro, hermano de Juan Carlos Navarro, que desde hace 49 años estaba desaparecido. Durante años nos decían: 'Si no hay cuerpo, no hay delito'. Hoy he recuperado a mi hermano y mi deseo es que se encuentren más personas, porque son más de 30.000 desaparecidos, y que se haga justicia”, ha afirmado.

Precisamente, el Ejecutivo ultra de Javier Milei niega esa cifra de desaparecidos y ha desmantelado sitios de memoria. Este nuevo hallazgo es un revés para el discurso negacionista del Gobierno, así como se vio reflejado el último 24 de marzo, en el 50 aniversario del golpe de Estado, cuando una enorme multitud tomó las calles en defensa de las políticas públicas de memoria, verdad y justicia.

En septiembre del año pasado, el EAAF, junto al Servicio de Antropología Forense del Instituto Médico Forense del Poder Judicial de Córdoba, comenzó a trabajar en una zona conocida como La Loma del Torito, cercana al casco donde funcionaba La Perla. Durante las tareas, los antropólogos encontraron unos 1.200 restos óseos pequeños y fragmentados y piezas dentales en dos áreas de esa zona, separadas entre sí por unos 30 metros.

Paula Mónaco Felipe es hija de Ester Felipe y Luis Mónaco, quienes fueron secuestrados el 11 de enero de 1978. Los restos de ambos fueron hallados juntos e identificados. “Hoy empiezo a entender el término ‘encontrar’ tras años de búsqueda. Encontrar es recuperar a Ester y Luis, cortar con el hilo de la crueldad. Se mantuvieron juntos en la oscuridad; la tierra los cobijó. Encontrar es la posibilidad de traerlos con nosotros y descubrir un mundo con sol”, ha relatado.

La cantante Liliana Felipe es su tía y hermana de Ester. La intérprete que vive en México escribió la canción Otro adiós sin Dios en homenaje a Ester, cuya primera estrofa dice: “¿Cómo fue la bala? ¿Dónde estaba el cielo? ¿Qué montaña ya no pudo más besar tu pelo?¿Dónde estaba Dios?”.

La Perla funcionó entre 1976 y 1978. Se calcula que por ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio pasaron entre 2.200 y 2.500 personas, según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria (APM) de Córdoba. Solo unos pocos sobrevivieron. La mayoría de las veces, los secuestrados eran trasladados en camiones del Ejército para su fusilamiento en zonas aledañas. Los fusilamientos y los enterramientos clandestinos fueron el principal método de acabar con los presos políticos.

“La intención fue el exterminio de una generación y crear una generación temerosa. A mi papá se lo llevaron a sus 25 años y yo lo recuerdo porque tenía 5 años, estábamos con mi mamá embarazada y mi hermana de tres años. Somos tres mujeres a las que nos faltó un papá”, ha dicho entre lágrimas la hija de Dalmiro Cruz Bustos. Y ha agregado: “Yo no iba a las marchas. Cuando al fin fui, vi que otras personas enarbolaban la foto de mi padre; fueron personas que mantuvieron viva su memoria”.

En 1979, ante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Ejército de la dictadura dispuso de una maquinaria pesada para remover los cadáveres de quienes habían sido enterrados en La Perla. Sin embargo, quedaron pequeños restos óseos que los antropólogos encontrarían cinco décadas después.