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El asalto al buque iraní por parte de EEUU complica las negociaciones mientras el alto el fuego pactado entre Trump y Teherán se agota

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
20 de abril de 2026 21:53 h

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Es el reino del caos. Donald Trump lanzó una guerra hace ya casi dos meses, que, supuestamente, iba a durar entre cuatro y seis semanas, y sigue sin evidenciar un plan que deje el mundo más ordenado de lo que estaba el 27 de febrero. De momento, al bloqueo selectivo del estrecho de Ormuz decretado por Teherán que ha disparado los precios del petróleo se le ha sumado el bloqueo que ejerce EEUU a los barcos iraníes y aliados de Teherán, lo que se ha traducido en un asalto este domingo a un buque iraní que ha dejado las negociaciones en Islamabad (Pakistán) en el alambre.

En paralelo, los futuros del crudo Brent subían este lunes más de un 5%, cotizando en torno a los 95 dólares por barril.

Hasta tal punto el presidente de EEUU siembra el caos, que ha sido capaz de afirmar al New York Post que el vicepresidente de EEUU, JD Vance, ya se encontraba camino de Pakistán cuando aún estaba en Washington DC y, horas después, se le veía entrar en la Casa Blanca.

El presidente de EEUU sigue zigzagueando con contradicciones, anunciando que es “poco probable” una prórroga de la tregua que expira este miércoles (20.00 en la costa este de EEUU, las dos de la mañana del jueves, hora peninsular española) si no avanzan las negociaciones este martes entre la delegación estadounidense comandada por JD Vance y la iraní. Pero, claro, Teherán está resistiéndose a ir a Islamabad porque EEUU ha asaltado un barco suyo e Israel sigue atacando Líbano, dos hechos que ponen en entredicho el mismo alto el fuego.

Vali Nasr, profesor de la Johns Hopkins, explicaba que algunos mensajes en las últimas horas desde Teherán reflejaban “un entendimiento en Teherán —probablemente basado en lo que habían escuchado de Pakistán— de que, si daban un paso positivo abriendo el estrecho de Ormuz, Estados Unidos correspondería levantando el bloqueo. Sin embargo, Trump mantuvo el bloqueo y, a través de sus numerosos posts, sugirió que Irán se estaba rindiendo en la cuestión nuclear. Esto no ha hecho más que alimentar las sospechas de Irán respecto a Trump, así como la idea de que Islamabad —al igual que Ginebra— constituye una estratagema diplomática previa a otro ataque militar. La puerta a la diplomacia no está cerrada, pero ahora se ha vuelto considerablemente más difícil. Deliberadamente o no, Trump ha socavado la diplomacia y ha elevado la probabilidad de una mayor guerra”.

En este sentido, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha dicho que EEUU busca la rendición de su país en un mensaje en X, y ha avisado de que “los iraníes no se someten a la fuerza”. Y ha añadido: “Persiste la profunda desconfianza histórica de Irán hacia la actuación del Gobierno estadounidense, mientras que las señales poco constructivas y contradictorias de los responsables estadounidenses transmiten un mensaje amargo: buscan la rendición de Irán, y los iraníes no se someten a la fuerza”.

Lo cierto es que los iraníes juegan con la ventaja de su cercanía a Pakistán en comparación con EEUU, lo que les permite mantener la incertidumbre de las reuniones en Islamabad mientras se encuentre el vicepresidente estadounidense en el aire. Así, según informa el New York Times citando dos fuentes iraníes, una delegación del país persa está preparando un viaje a Islamabad, que el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Bagher Ghalibaf, condiciona su presencia a que participe JD Vance.

Así el viceprimer ministro y responsable de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, el gobierno anfitrión de las negociaciones, ha revelado que llamó este lunes a su homólogo iraní, Abás Araqchí, para tratar de preservar el diálogo entre Irán y Estados Unidos. El ministerio paquistaní ha informado en X que ambos ministros destacaron la importancia de “mantener el diálogo” y las posibilidades de un compromiso lo más pronto posible para “resolver todos los asuntos pendientes”.

Trump, por su parte, además de sembrar la confusión sobre la marcha de JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, ha asegurado al New York Post estar abierto a la posibilidad de reunirse directamente con los gobernantes iraníes.

“Se supone que celebraremos las conversaciones”, ha dicho Trump en su conversación con el New York Post: “Asumo que nadie está jugando”.

Al mismo tiempo, Trump ha afirmado que era “altamente improbable” que se prorrogara el alto el fuego, señalando que espera que los combates se reanuden si no se alcanza un acuerdo para entonces, según informa Bloomberg.

En el centro de las negociaciones, asegura Trump, se encuentra la exigencia de que Irán abandone cualquier intento de desarrollar armas nucleares: “Que se deshagan de sus armas nucleares. Todo es muy sencillo. No habrá armas nucleares”. Sin embargo, el presidente de EEUU no detalló qué consecuencias podría afrontar Teherán si se niega a cumplir o si las conversaciones fracasan.

“No voy a dejar que me presionen para cerrar un mal acuerdo. Tenemos todo el tiempo del mundo”, ha dicho Trump a Bloomberg: “Los iraníes desean desesperadamente que se abra [el estrecho de Ormuz]. No lo abriré hasta que se firme un acuerdo”. El presidente de EEUU, además, ha asegurado que JD Vance partirá a última hora del lunes para reanudar las negociaciones, “ya sea el martes por la noche o el miércoles por la mañana”, señaló Trump. Se espera que se le unan el yerno de Trump, Jared Kushner, y el enviado especial Steve Witkoff.

Mientras tanto, Israel y Líbano celebrarán este jueves en Washington una segunda ronda de negociaciones, según han informado este lunes medios de Israel. Son las primeras conversaciones entre los dos países desde la entrada en vigor del alto el fuego de 10 días el jueves pasado.