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Nuevo escenario para las dependientas de Cantabria: 729 pasan al convenio de las grandes cadenas y más de 2.000 se mantienen en el autonómico

Trabajadores del comercio textil y del calzado se manifestaron en mayo en Santander.

Elsa Cabria

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El 17 de abril de 2026, el sindicato UGT organizó en Cantabria la primera huelga del comercio textil en más de veinte años. Según sus cálculos, la respaldaron el 60% de las empleadas y cerraron algunas tiendas. Para entender esa protesta, a la que siguieron algunas más, había que prestar atención a un nuevo y poderoso actor: la Asociación Retail Textil España (ARTE), que representa a 16 empresas y más de 40 marcas. La gran patronal del textil, aupada por marcas como Inditex y Mango en 2023, estaba cambiando las de por sí cambiantes reglas del juego del comercio. Y lo evidencia el conflicto derivado del primer convenio español que ha impulsado ARTE, recién firmado con CCOO y Fetico.

En Cantabria, las trabajadoras de las grandes cadenas de ropa, en su mayoría mujeres dependientas, pasarán a formar parte del convenio estatal, una vez sea publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El resto se mantendrá, por ahora, en el convenio colectivo autonómico firmado en octubre de 2025, con validez hasta final de 2029. Por ahora, porque la gran patronal lo ha impugnado.

Más de 3.000 personas trabajan en tiendas de ropa cántabras, según cálculos sindicales. Desde ARTE indican que no tiene datos desglosados por comunidades autónomas del número de empleadas que trabajan en grandes cadenas, pero en CCOO indican que son 729 personas de 22 grandes marcas en Cantabria, según consta en la denuncia de impugnación de ARTE al convenio autonómico, en el que están representadas 740 pequeñas y medianas empresas.

Las posiciones ante un convenio unificado se han mantenido entre la adhesión y la resistencia a un movimiento que han liderado las grandes cadenas de ropa. La nueva gran patronal convive con las dos patronales autonómicas, pero ha defendido durante los últimos tres años la necesidad de un único convenio español frente a numerosos convenios —hay convenios autonómicos y provinciales, según el caso—. Ante esto, los sindicatos mayoritarios han tenido posiciones enfrentadas: UGT, en contra. CCOO, a favor.

La negociación del convenio estatal entre patronal y sindicatos ha sido a nivel nacional. Pero las movilizaciones en Cantabria han puesto la lupa en el convenio colectivo autonómico, cuya vigencia va de 2026 a diciembre de 2029, por una razón en la que ambos sindicatos coinciden: es uno de los convenios, por comparación, más beneficiosos de España. Solo cambian las posiciones del ránking. En UGT dicen que es el segundo mejor, detrás del de Euskadi, y en CCOO, que está entre los cuatro primeros.

Los sindicatos explican que las dependientas ganan más en Cantabria que en otras provincias que aún se rigen por el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Además, el salario base de las denominadas 'dependientas mayores' (con experiencia superior a ocho años) es sensiblemente mayor en Cantabria. También el sistema de descansos por trabajar en sábados y festivos es comparativamente mejor que en otras provincias. Esto conlleva un día libre de descanso y un descuento entre semana por todas las horas que trabajen el sábado tarde. “Esto viene de de muy atrás: abrimos los sábados por la tarde, pero con la condición de un día libre remunerado”, defiende Noemí Secadas, secretaria de Comercio de la Federación de Servicios de UGT en Cantabria.

Por ahora, este convenio coexistirá con el nuevo convenio estatal, que afecta a las empresas de textil con más de 400 trabajadores, una superficie mínima de 3.500 metros cuadrados o que tengan tiendas en tres comunidades. El estatal implica reducción de horas (de 1790 a 1740 horas) y once fines de semana libres al año, con pluses de 55 euros por trabajar de forma voluntaria domingos y 80 euros por festivos, además de aumentos del 3% anual para los próximos 3 ejercicios, entre otros compromisos.

Según CCOO, es una oportunidad para las trabajadoras de otros territorios que cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). “La conciliación de ARTE es mejor: mejora básicamente el tema de conciliación y horas”, dice Pablo Toyos, responsable autonómico de Comercio, quien menciona al sector del calzado, también incluido en el marco de debate, que tiene peores condiciones en general que en el textil: “Para el calzado, la entrada en ARTE supondría un incremento de casi 1.800 euros anuales solo por empezar a trabajar bajo este marco”, asegura.

En cambio, para UGT, la voluntariedad de trabajar en domingo o festivos es supuesta porque “en el momento en que dices: necesito a cinco y vais a ser vosotras, ya no es voluntario: al final las obligan a ir”, critica Eliseo Alonso, responsable de acción sindical y negociación colectiva en Cantabria. 

Cantabria, de 2023 a 2026

Durante los primeros tres años de existencia de ARTE, las siglas de la patronal no fueron especialmente conocidas, en buena medida porque la negociación se ha dilatado mucho y también porque el sindicato Fetico exigió formar parte. La mesa negociadora se constituyó el 17 de julio de 2023, pero el conflicto tomó forma en 2026: en enero, ARTE firmó un preacuerdo con los dos sindicatos que apostaban por el convenio estatal: CCOO, con mayor representación, y Fetico. UGT denunció públicamente entonces que no había sido parte del proceso. “UGT Cantabria no había visto ni un solo papel ni había participado... se le presentaron en la mesa”, sostiene Secadas, de UGT.

A inicios de 2026, había entrado en vigor el nuevo convenio colectivo de Cantabria, con carácter retroactivo, acordado entre UGT y CCOO y las dos patronales locales de pequeños comerciantes. El acuerdo no tardó mucho en ser impugnado por la patronal de grandes cadenas: ARTE defendía que no se le comunicó la apertura de la negociación y, además, cuestionó que se incluyeran pluses, como el de actividad para empresas de más de 250 empleados, que les perjudicaban.

Entre abril y mayo, UGT mantuvo en Cantabria sus huelgas, porque consideraban que el convenio es problemático para los derechos históricos ganados. En la última semana de mayo, los sindicatos trataron, sin éxito, de firmar un acuerdo con la patronal de Cantabria (CEOE) para blindar todos los convenios colectivos de Cantabria. Este movimiento, según CCOO, protegería los derechos adquiridos y solo mejoraría lo que en el convenio de ARTE implique mejores condiciones. Mientras, UGT teme “la muerte” del convenio colectivo del comercio textil.

El futuro de las dependientas de Cantabria, y el resto de empleados del comercio textil, depende de a quien se le pregunte, tras la firma del convenio estatal el 2 de junio de este año.

Para CCOO, el convenio estatal convivirá con el autonómico: “Hasta 2030 la aplicación del convenio de Cantabria se mantendrá en su integridad”, confía Pablo Toyos: “Ciertas expectativas de derecho, aún entrando en ARTE, se conservan. Es decir, aquí se da una característica de la dependienta mayor, y eso en ARTE no existe, pero como dependiente mayor en curso tendrías tus garantías de seguir cobrando lo mismo”, dice el representante de CCOO.

Para UGT, el panorama es distinto: “Las nuevas contrataciones entran mucho más baratas. Con lo cual, la chica de 48 años que está en Zara a 24.000 euros corre peligro frente a la de 20, que va a entrar con 18.000 euros”, considera Eliseo Alonso.

El juicio por la impugnación de ARTE del convenio del comercio textil de Cantabria será, en principio, el 13 de enero. Esta fecha del calendario y sus posibles recursos determinará, por un tiempo, si la teórica vigencia del convenio cántabro se mantiene hasta 2030 o si la impugnación de ARTE volverá a cambiar las reglas del juego.

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