Disparos, caos e incógnitas: un aliado de Duterte buscado por la Corte Penal se atrinchera en el Senado filipino y huye

Un caso lleno de incógnitas y que ha dejado estos días escenas surrealistas dentro del Senado de Filipinas. Ronald 'Bato' dela Rosa, aliado del expresidente Rodrigo Duterte que ha estado bajo la protección de la cámara desde el lunes para evitar su arresto por orden de la Corte Penal Internacional (CPI), ha huido en secreto antes del amanecer tras días atrincherado.

El caso de Dela Rosa, que fue jefe de la Policía Nacional durante los años más duros de la cruenta guerra contra las drogas de Duterte, actualmente detenido en La Haya por crímenes de lesa humanidad, ha agravado la tensión política en el país y dividido al país entre partidarios y detractores del exmandatario.

El senador filipino, también requerido por la CPI por supuestos delitos de lesa humanidad, ha salido de madrugada después de que se cerrara el edificio y reinara el caos tras escucharse una serie de disparos dentro durante un supuesto operativo para arrestarlo, según informaron medios locales, sin éxito.

Actualmente se encuentra en paradero desconocido. El presidente del Senado –socio de Dela Rosa– ha afirmado que solo se le arrestará si así lo dicta un juez del país. Alan Peter Cayetano ha confirmado el exjefe de Policía y senador ha abandonado el edificio por propia voluntad. “No escapó, decidió irse”, ha dicho Cayetano, tras detallar que, según la Constitución del país, Dela Rosa solo podría ser detenido “si hay una orden judicial de un juez filipino”, sugiriendo que la orden internacional de captura por crímenes de lesa humanidad no será de momento obedecida.

Atrincherado durante días

El actual senador, que no había acudido a las sesiones de la Cámara desde hace meses, se atrincheró desde el lunes en el edificio para aprovechar la inmunidad de arresto dentro del inmueble. Lo hizo el mismo día en que se publicó la orden de la CPI, tras lograr escapar de agentes de la Oficina Nacional de Investigación que trataron de detenerlo sin éxito, en una huida a la carrera por los pasillos del edificio. Las cámaras de seguridad del Senado lo captaron tropezando por unas escaleras y corriendo por pasillos mientras efectivos trataban de alcanzarlo en un incidente poco claro.

Visiblemente agitado, el senador irrumpió en el salón de plenos tras lograr esquivar a los agentes encargados de detenerlo. Reapareció en una votación que aupó a la presidencia del mismo –dominado por la dinastía política de los Duterte– a Alan Peter Cayetano, quien señaló que lo mantendría bajo custodia a menos que una corte filipina ordene su detención. La jornada se alargó más de lo previsto: al término de la sesión, Dela Rosa, de 62 años, se confinó en el edificio y pasó la noche en el despacho del senador Jinggoy Estrada, de donde se le vio salir en camiseta y pantalones cortos, en una inusual escena descrita en la prensa filipina.

La tensión subió más este miércoles, cuando se escucharon varios disparos en el Senado, fuertemente custodiado, coincidiendo con un supuesto operativo para arrestarlo. De momento, no ha trascendido la autoría de los mismos y tampoco se ha informado de ningún herido. Las autoridades ordenaron el desalojo de los periodistas y empleados que se encontraban en el segundo piso. El senador fue grabado entrando en un ascensor.

Dela Rosa había descartado entregarse, alegando que aún disponía de recursos legales. “Puedo quedarme aquí mientras siga siendo senador”, afirmó después de su segunda noche en el Senado, donde las detenciones requieren autorizaciones específicas.

También hizo un llamamiento a la población para que se “reuniera frente” a la cámara con el objetivo de impedir un plan de arresto. Este llamamiento desató el caos, con una fuerte presencia policial y guardias armados en el Senado, protestas en el exterior, además de los disparos.

El Gobierno filipino, liderado por Ferdinand Marcos Jr., némesis de Duterte, niega estar implicado en el intento de detenerlo. “Estemos todos tranquilos. Confíen en que el Gobierno no hará algo como esto”, ha declarado Marcos en un vídeo publicado en su perfil de Facebook. El Ejecutivo no ha podido confirmar si Dela Rosa ha huido ni quién disparó exactamente ni la identidad de las personas que intentaron entrar en el Senado. El jefe de la Oficina Nacional de Investigación ha afirmado que la posibilidad de que el incidente fuera un montaje también forma parte de la investigación.

Alan Peter Cayetano ha leído este jueves a los periodistas un mensaje de texto que, según él, procede de la esposa de dela Rosa, en el que se disculpa por el revuelo que había causado su presencia. “Por eso estoy segura de que Ronald se ha dado a la fuga”, dice el texto de Nancy dela Rosa, que no revela el paradero del político pero afirma que huir “no formaba parte del plan”.

Quién es Dela Rosa

Con fama de implacable, Dela Rosa, considerado una de las personas más próximas a Duterte, ocupó el cargo de jefe de la Policía Nacional entre 2016 y 2018 y está acusado de coordinar parte de la campaña antidroga, en la que fueron asesinadas unas 6.000 personas, según los datos oficiales, una cifra que ONG elevan hasta 30.000.

En su primera día al frente del cuerpo, el oficial emitió una circular con el nombre de “Proyecto Doble Cañón” que, en la práctica, permitía a los oficiales disparar a matar contra personas adictas a la droga y narcotraficantes en caso de verse amenazados.

Conocido con el sobrenombre de “Bato” (roca, en tagalog), el oficial ya había aplicado la violencia contra los vendedores de droga mientras ejercía como jefe de la Policía en la sureña ciudad de Davao, feudo del clan Duterte.

La retórica violenta en sus discursos también fue una seña de identidad de Dela Rosa, que habitualmente arengaba a los policías a “aplastar” y “asesinar” a los narcotraficantes. En solo seis meses desde que asumió el cargo, el 1 de julio de 2016, la policía informó de más de 2.000 muertes en relación con la guerra contra la droga, la mayoría registradas durante tiroteos.

Dela Rosa llegó a instar a los civiles a tomarse la justicia por su mano, en un acto frente a un grupo de personas con adicciones que se habían entregado a las autoridades por temor a la violencia. “Ustedes saben quiénes son estos narcotraficantes. ¿Quieren matarlos? Mátenlos. No hay problema, porque ustedes son las víctimas aquí (...) Vayan a sus casas. Viertan gasolina, préndanles fuego. Muéstrenles su ira”, declaró en agosto de 2016.

En abril de 2018, después de declarar que había “limpiado” al país de drogadictos, Dela Rosa se vio forzado a jubilarse debido a las leyes que obligan a los policías a retirarse a los 56 años. Tras dejar el cuerpo, fue nombrado director general del Departamento de Correccionales, puesto que ocupó durante medio año, antes de lanzarse a la arena política.

En 2019, ganó un puesto en el Senado por un mandato de seis años, que logró revalidar en mayo de 2025 dentro de las filas del partido de Duterte.

Por qué lo busca la CPI

El lunes, la CPI hizo pública una orden de arresto –inicialmente clasificada como secreta– contra Dela Rosa, al considerarlo presunto “coautor indirecto” de los crímenes cometidos durante la guerra contra las drogas en Filipinas.

La corte afirma que Dela Rosa contribuyó de forma esencial con declaraciones públicas que “autorizaban, toleraban y promovían” los asesinatos, y que alentó a agentes a justificar muertes mediante “escenarios ficticios de defensa propia”.

En una entrevista con DZBB emitida el jueves, dela Rosa dijo que “agotará todos los recursos disponibles” para bloquear su traslado a la CPI. Él ha negado su participación en cualquier asesinato ilegal ocurrido durante la campaña antidrogas.

De ser arrestado y enviado a La Haya, Dela Rosa coincidirá con su mentor, arrestado en 2025 y actualmente detenido en la ciudad holandesa a la espera de juicio.

Aunque Filipinas se retiró en 2019 del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI, la corte mantiene jurisdicción sobre los hechos ocurridos mientras el país era miembro. 

Con información de agencias.