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Disparos en el Senado de Filipinas en un operativo para detener a un socio de Duterte buscado por la Corte Penal

Infantes de Marina filipinos al final de un pasillo tras una serie de disparos escuchados dentro del Senado en Pasay City.

EFE / elDiario.es

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Los medios filipinos han informado este miércoles de que se han escuchado varios disparos en el Senado, coincidiendo con el operativo para arrestar al senador Ronald 'Bato' dela Rosa, antiguo aliado del expresidente Rodrigo Duterte que permanece atrincherado en la cámara desde el lunes tras la orden de detención emitida en su contra por la Corte Penal Internacional (CPI).

Las autoridades han ordenado el desalojo de los periodistas y empleados que se encontraban en el segundo piso del Senado, donde, según los reporteros presentes, de medios como The Inquirer, se escucharon al menos diez disparos, sin que hasta el momento haya trascendido la autoría de los mismos ni si se han registrado heridos.

“El Senado está siendo atacado. ¡Por favor ayudadnos!”, ha publicado el propio Dela Rosa en su cuenta de Facebook, un mensaje que posteriormente ha tratado de rebajar el presidente del Senado y también aliado de Duterte, Alan Peter Cayetano, al asegurar en la misma red social que “hasta el momento todo el mundo está a salvo”.

Las autoridades filipinas habían informado poco antes de que se iba a proceder al arresto “de una persona”, sin ofrecer más detalles, mientras de momento se desconoce la situación de Dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional durante la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte, actualmente detenido en La Haya a la espera de juicio.

Imágenes muestran a efectivos de los cuerpos de seguridad de Filipinas armados y protegidos con cascos y chalecos antibala dentro del Senado, cuyo acceso y salida permanece bloqueado por las autoridades.

La Policía Nacional informa de que está realizando una evaluación de la situación y señala que, según la verificación preliminar, no hay víctimas, en lo que describe como un tiroteo dentro del edificio del Senado.

El senador, que fue grabado entrando en un ascensor después de que se ordenara desalojar el segundo piso del edificio, había hecho horas antes un llamamiento a la población civil para que se “reuniera frente” a la cámara con el objetivo de impedir un plan de arresto que aseguró tendría lugar este mismo miércoles.

La prensa del archipiélago también informó sobre un fuerte cordón policial que, a las puertas de la cámara, controlaba a los seguidores de Duterte.

“Coator indirecto”

Por la mañana, Dela Rosa descartó entregarse, alegando que aún disponía de recursos legales. “Puedo quedarme aquí mientras siga siendo senador”, afirmó después de su segunda noche en el Senado, donde las detenciones requieren autorizaciones específicas.

El lunes, la CPI hizo pública una orden de arresto –inicialmente clasificada como secreta– contra Dela Rosa, considerado presunto “coautor indirecto” de los crímenes cometidos durante la guerra contra las drogas de Duterte, donde, según las autoridades filipinas, fueron asesinadas extrajudicialmente de unas 6.000 personas, una cifra que ONG elevan hasta 30.000.

El senador filipino Ronald dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional durante el mandato del expresidente Rodrigo Duterte, asiste a una sesión en el Senado.

La corte afirma que Dela Rosa contribuyó de forma esencial con declaraciones públicas que “autorizaban, toleraban y promovían” los asesinatos, y que alentó a agentes a justificar muertes mediante “escenarios ficticios de defensa propia”.

Escenas surrealistas

Dela Rosa se atrincheró en el Senado el mismo día que se publicó la orden de la CPI, tras lograr escapar de agentes de la Oficina Nacional de Investigación que trataron de detenerlo sin éxito, en una huida a la carrera por los pasillos del edificio.

Tras varias jornadas ausente, Dela Rosa reapareció el lunes en el Senado para participar en una votación que aupó a la presidencia del mismo –dominado por la dinastía política de los Duterte– a Alan Peter Cayetano, quien señaló que lo mantendrá bajo custodia a menos que una corte filipina ordene su detención, en declaraciones recogidas por medios locales. La jornada se alargó más de lo previsto: al término de la sesión, Dela Rosa, de 62 años, se confinó en el edificio y pasó la noche en el despacho del senador Jinggoy Estrada, de donde se le vio salir en camiseta y pantalones cortos, en una inusual escena descrita en la prensa filipina.

Horas antes, visiblemente agitado, el senador había irrumpido en el salón de plenos tras lograr esquivar a los agentes encargados de detenerlo. Las cámaras de seguridad del Senado captaron a Dela Rosa tropezando por unas escaleras y corriendo por pasillos mientras efectivos de la Oficina Nacional de Investigación trataban de alcanzarlo.

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