ANÁLISIS
Exportaciones, fabricación conjunta y petróleo: Zelenski sella acuerdos con las monarquías del Golfo ante el bloqueo del préstamo europeo
Algo se está moviendo en Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, necesita un balón de oxígeno para continuar sosteniendo el esfuerzo bélico frente a la invasión rusa. Pero el paquete de apoyo que tanto costó organizar en Bruselas permanece bloqueado por Viktor Orbán, que se la juega en las próximas elecciones de Hungría.
Ante el panorama político europeo, las reticencias de Estados Unidos a continuar con la asistencia militar y el estallido de la guerra de Irán, el mandatario ucraniano se ha embarcado en un tour por el Golfo donde busca granjearse nuevas amistades y nuevos acuerdos. “Ucrania siempre está dispuesta a compartir su experiencia y ayudar a quienes puedan contribuir al fortalecimiento de la defensa ucraniana”, dijo Zelenski durante su gira del fin de semana.
Las principales potencias árabes de Oriente Medio están inmersas en la campaña de ataques iraníes que se derivan del lanzamiento de la guerra por Israel y EEUU. Y necesitan apoyo contra los drones y misiles de Teherán. Un escenario donde Zelenski asegura tener experiencia.
“Queremos cerrar acuerdos sobre drones, extenderlos a socios que nos ayuden y estar preparados para cualquier desafío. Estos acuerdos abarcan drones, guerra electrónica y, sobre todo, un sistema de defensa. Quizás no tengamos suficientes sistemas Patriot, pero contamos con un sistema que debe cubrir todas las fronteras y líneas de defensa. Y esto es lo más importante que tiene Ucrania hoy: la experiencia de nuestras fuerzas armadas”, decía Zelenski al inicio de su gira.
La gira árabe de Zelenski
Entre escalada y escalada, que han dejado tocados los arsenales antiaéreos de los países de Oriente Medio, Zelenski ha visto una oportunidad. El líder ucraniano ha alcanzado acuerdos con distintos países árabes interesados en la materia como Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Con Arabia Saudí y Qatar, Ucrania ha firmado acuerdos de cooperación de 10 años. “Durante estos 10 años, participaremos en la coproducción y construiremos fábricas, tanto en Ucrania como en otros países. Además, en caso de escasez y una crisis mundial, buscaremos soluciones para el suministro de diésel. Ayer acordamos el suministro de diésel por al menos un año”, señaló el ucraniano.
Las capitales del golfo Pérsico han abundado en liquidez para apoyar distintos proyectos por el mundo, por lo que son unos potenciales socios muy interesantes para Kiev, que sigue a la espera de los 90.000 millones de euros europeos que se habían comprometido.
Antes de su llegada a Jordania, ya había podido conversar con sus homólogos del Golfo sobre la experiencia que proveyeron los más de 200 expertos ucranianos enviados al terreno para asesorar en materia de intercepción de drones.
“Me he reunido con el rey de Jordania. Ucrania está dispuesta a colaborar con Jordania para protegerse de los ataques con drones y misiles. Por nuestra propia experiencia, sabemos que sin un sistema unificado, es imposible garantizar la protección integral de la población y la infraestructura crítica. Contamos con este sistema porque, durante el quinto año de una guerra a gran escala, nos hemos visto obligados a combatir los constantes ataques rusos, en particular con drones iraníes”, dijo el domingo Zelenski tras su visita a Jordania. “Es fundamental que aquellos a quienes ofrecemos nuestra experiencia también nos ayuden a fortalecernos”.
Una lección que no parece haberse aprendido [...] es que la tecnología militar avanza a ritmos tales que la carrera armamentística no está equilibrada [y] ha evolucionado por derroteros asimétricos, donde cada parte intenta emplear material barato y dañino frente a unas defensas carísimas y sofisticadas
Algunos de esos expertos encontraron, según las versiones conocidas, falta de experiencia en los países del Golfo al ver cómo se apuntaba con baterías antiaéreas repetidas veces sobre el mismo proyectil, lo que eleva los costes de la intercepción en beneficio de Irán. Del mismo modo, esta estrategia vacía a ritmos agigantados los arsenales de los países árabes.
En esos encuentros entre líderes se ha hablado, además, sobre la producción conjunta de armas y la seguridad energética —el diésel resulta de extremado valor en Ucrania—. Sin embargo, no está claro que en el medio plazo, si la guerra sigue agravándose, sea viable ofrecer garantías económicas ni energéticas a Kiev desde el golfo Pérsico.
Ucrania como nodo de la batalla asimétrica
La guerra de Ucrania ha destacado por un importante componente aéreo con el que tanto Kiev como Moscú han dañado significativamente infraestructura civil sensible de su rival, así como objetivos militares ostensiblemente más caros, con drones de distinto tipo.
Precisamente, Irán ha participado de forma protagónica del lado ruso, aportando su experiencia en el campo de la industria de drones kamikaze. Por este motivo, Ucrania sabe que puede vender su aportación como parte de su batalla personal frente a Irán.
Sin embargo, otra lección que no parece haberse aprendido en ninguno de los dos conflictos es que la tecnología militar avanza a tal ritmo que la carrera armamentística no está equilibrada. La contienda en ambos casos ha evolucionado por derroteros asimétricos, donde cada parte intenta emplear material barato y dañino frente a unas defensas carísimas y sofisticadas.
Aún no existen contramedidas eficaces contra la guerra de drones y el arsenal de misiles iraní es aún de grandes dimensiones, por lo que la experiencia que Ucrania pueda aportar es relevante, pero no será determinante si se llega al punto crítico de la escalada.
En esta ocasión, Israel y EEUU están amenazando con lanzar el gran ataque que anunciaron sobre la energía iraní, y que Trump ha retrasado, mientras coquetean con una invasión terrestre de Irán. Si esto acaba ocurriendo en la forma prevista, hay pocas posibilidades de que la experiencia en intercepción de drones y misiles salve las instalaciones críticas de petróleo y gas en el Golfo.
Zelenski espera la ayuda europea
Mientras Zelenski ve de nuevo sus necesidades opacadas por el enésimo conflicto en Oriente Medio, ante el que la Administración Trump sigue apostando por dejar el apoyo a Kiev en manos de los europeos. No es solo que Washington tenga otras prioridades, sino que además su relación con Zelenski sigue agrietada.
Además de la cuestión personal, la falta de apoyo europeo a EEUU en la forma que esperaba Trump para la guerra de Irán se ha hecho notar en los compromisos que el republicano quiere adoptar en el continente europeo. “Ucrania no es nuestra guerra”, respondió Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump, a la polémica con sus socios de la OTAN ante la tesitura de que algunos europeos consideren que la guerra de Irán no es su guerra.
Si el ataque de Israel y EEUU sobre la energía iraní acaba ocurriendo en la forma prevista, pocas posibilidades hay de que la experiencia en intercepción de drones y misiles [de Ucrania] salve las instalaciones críticas de petróleo y gas en el golfo Pérsico
Y la dificultad para concitar un paquete de apoyo conjunto, menor del deseado por Kiev, como fue el de los 90.000 millones de euros, se ha unido a la crisis de los oleoductos ucranianos. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha bloqueado la entrega de los fondos a Ucrania por su negativa a reabrir el oleoducto que suministraba a Hungría desde Rusia.
Sin duda, las elecciones húngaras del mes de abril tienen mucho que ver con la necesidad de Kiev de encontrar nuevos socios en el Golfo Pérsico. Y es que Zelenski llegó a amenazar a Orbán ante la firme negativa ofrecida por este. Orbán necesita recuperar el tránsito de combustible para vender una victoria en su campaña electoral, elemento que Zelenski quiere negarle. No obstante, eso también ha ayudado al húngaro a victimizarse de cara a su electorado. Las crisis se entrelazan y empiezan a complicar un tablero internacional ya bastante convulso.