Orbán pide dinero a la UE a cambio de desbloquear el embargo al petróleo ruso

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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Si algo está demostrando Viktor Orbán es su capacidad para condicionar la política europea en asuntos clave. Ya lo hizo con los fondos de recuperación europeos, que mantuvo en vilo hasta el final para rebajar lo más posible el mecanismo de condicionalidad que vincula el dinero europeo al cumplimiento del Estado de derecho. Y ahora lo está volviendo a hacer en medio de la invasión rusa de Ucrania.

El embargo de la UE al petróleo ruso tropieza con Hungría y Eslovaquia

Saber más

Al día siguiente de ser reelegido, avisó: se abrió a pagar la energía rusa en rublos y anunció su oposición a ampliar las sanciones al gas y el petróleo. Han pasado cinco semanas y el primer ministro húngaro se mantiene en sus trece y lleva una semana bloqueando la propuesta de la Comisión Europea para cortar el petróleo ruso de forma gradual.

Hungría pidió primero una moratoria mayor a los 12 meses extra que proponía Bruselas, hasta 2025 en lugar de 2023. Pero este mismo miércoles, el Gobierno húngaro ha endurecido su lenguaje al decir que sólo retiraría el veto solo si se excluyen las importaciones a través de oleoductos.

Dado que la mayoría de los suministros de crudo de Hungría llegan a través de oleoductos, las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, enfriaban aún la posibilidad de cerrar un acuerdo que ya lleva una semana dando vueltas.

Szijjarto afirmó que tanto el viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Budapest el lunes para reunirse con Orbán, como la llamada al líder húngaro del presidente francés, Emmanuel Macron, no han desbloqueado la situación. Hasta tal punto la situación está parada, que hay quien ya sugiere la idea de aprobar primero las sanciones a personas y entidades y dejar para más adelante el embargo al petróleo.

Llamada fallida

Tan es así, que el lunes Bruselas anunció una videoconferencia con Orbán, principal aliado político de Vladímir Putin entre los 27, y con los países vecinos a Hungría para buscar soluciones al suministro de petróleo, pero aún no se ha producido. “Estas conversaciones nos dejaron claro que Bruselas, o la Comisión Europea, no tienen una propuesta que aborde el efecto de bomba nuclear que un embargo del petróleo ruso tendría en la economía húngara. Si Bruselas se toma en serio la introducción de este embargo, solo será posible si se excluye el suministro a través de oleoductos”.

Este miércoles se han reunido los embajadores de los 27 ante la UE para escuchar la versión de la Comisión Europea sobre el viaje de Von der Leyen a Budapest, y volverán a reunirse el viernes. Pero, si no alcanzan un acuerdo, lo cual cada vez parece más complicado, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE tienen previsto reunirse el lunes en Bruselas, donde discutirán el plan de sanciones si no se llega a un acuerdo antes.

Hungría, sin salida al mar, dice que necesita miles de millones de euros para reacondicionar las refinerías que ahora procesan crudo ruso, expandir la capacidad de los oleoductos desde la costa adriática de Croacia y realizar inversiones en otras áreas para alejar a Hungría de los suministros energéticos rusos. Szijjarto ha afirmado, así, que la mejor manera de avanzar era que las sanciones de la UE solo se dirigieran a las importaciones de crudo ruso a través de petroleros.

La propuesta

En el sexto paquete de sanciones de la UE contra Rusia que lleva una semana discutiéndose entre los 27, la Comisión Europea propone prohibir el crudo ruso durante los próximos seis meses y los combustibles refinados desde enero. Y Bruselas había ofrecido a Hungría y Eslovaquia hasta finales de 2024 para cumplir con las sanciones y a la República Checa hasta junio del mismo año. Los tres países dependen en gran medida del crudo ruso.

En paralelo, y donde pueden encajar las demandas económicas de Orbán, la Comisión Europea está preparado para la semana próxima una propuesta para impulsar las energías renovables y los objetivos de ahorro de energía dentro del plan REPowerEU, un plan de 195.000 millones de euros para poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles rusos para 2027, según Bloomberg. Es decir, la UE necesita gastar casi 200.000 millones de euros en los próximos cinco años en su apuesta por la independencia energética de Rusia, y Orbán quiere una buena porción de ese dinero.

Si los 27 no logran convencer a Hungría de que levante el veto, existe la posibilidad de que el resto de la UE finalmente decida seguir adelante voluntariamente con el embargo de petróleo ruso sin contar con Orbán.

Ya lo adelantaba hace unos días el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en una entrevista con varios medios europeos, entre ellos El País: “Si hay alguien que no quiere participar, otros sí pueden hacerlo. No se necesita unanimidad para actuar de forma voluntaria, siguiendo un plan. Pueden decidir actuar de acuerdo con una decisión colectiva, que no es oficialmente una decisión de la UE. No será por unanimidad, pero pueden actuar por su lado. Es lo que está ocurriendo ahora [con los países Bálticos] y está funcionando. No tendrá efectos mañana, es una senda de reducción. Alemania ha asegurado que se librará del petróleo ruso a finales de año. Y Rusia recibe mucho más dinero del petróleo que del gas. Ya está ocurriendo. La disminución del petróleo que se compra a Rusia es muy importante. Y estamos sustituyendo el gas por otro procedente de distintas fuentes. Cuando Alemania dice que para finales de año no habrá más petróleo ruso está haciendo un gran esfuerzo”.

Si algo está demostrando Viktor Orbán es su capacidad para condicionar la política europea en asuntos clave. Ya lo hizo con los fondos de recuperación europeos, que mantuvo en vilo hasta el final para rebajar lo más posible el mecanismo de condicionalidad que vincula el dinero europeo al cumplimiento del Estado de derecho. Y ahora lo está volviendo a hacer en medio de la invasión rusa de Ucrania.

El embargo de la UE al petróleo ruso tropieza con Hungría y Eslovaquia

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Al día siguiente de ser reelegido, avisó: se abrió a pagar la energía rusa en rublos y anunció su oposición a ampliar las sanciones al gas y el petróleo. Han pasado cinco semanas y el primer ministro húngaro se mantiene en sus trece y lleva una semana bloqueando la propuesta de la Comisión Europea para cortar el petróleo ruso de forma gradual.

Hungría pidió primero una moratoria mayor a los 12 meses extra que proponía Bruselas, hasta 2025 en lugar de 2023. Pero este mismo miércoles, el Gobierno húngaro ha endurecido su lenguaje al decir que sólo retiraría el veto solo si se excluyen las importaciones a través de oleoductos.

Dado que la mayoría de los suministros de crudo de Hungría llegan a través de oleoductos, las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, enfriaban aún la posibilidad de cerrar un acuerdo que ya lleva una semana dando vueltas.

Szijjarto afirmó que tanto el viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Budapest el lunes para reunirse con Orbán, como la llamada al líder húngaro del presidente francés, Emmanuel Macron, no han desbloqueado la situación. Hasta tal punto la situación está parada, que hay quien ya sugiere la idea de aprobar primero las sanciones a personas y entidades y dejar para más adelante el embargo al petróleo.

Llamada fallida

Tan es así, que el lunes Bruselas anunció una videoconferencia con Orbán, principal aliado político de Vladímir Putin entre los 27, y con los países vecinos a Hungría para buscar soluciones al suministro de petróleo, pero aún no se ha producido. “Estas conversaciones nos dejaron claro que Bruselas, o la Comisión Europea, no tienen una propuesta que aborde el efecto de bomba nuclear que un embargo del petróleo ruso tendría en la economía húngara. Si Bruselas se toma en serio la introducción de este embargo, solo será posible si se excluye el suministro a través de oleoductos”.

Este miércoles se han reunido los embajadores de los 27 ante la UE para escuchar la versión de la Comisión Europea sobre el viaje de Von der Leyen a Budapest, y volverán a reunirse el viernes. Pero, si no alcanzan un acuerdo, lo cual cada vez parece más complicado, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE tienen previsto reunirse el lunes en Bruselas, donde discutirán el plan de sanciones si no se llega a un acuerdo antes.

Hungría, sin salida al mar, dice que necesita miles de millones de euros para reacondicionar las refinerías que ahora procesan crudo ruso, expandir la capacidad de los oleoductos desde la costa adriática de Croacia y realizar inversiones en otras áreas para alejar a Hungría de los suministros energéticos rusos. Szijjarto ha afirmado, así, que la mejor manera de avanzar era que las sanciones de la UE solo se dirigieran a las importaciones de crudo ruso a través de petroleros.

La propuesta

En el sexto paquete de sanciones de la UE contra Rusia que lleva una semana discutiéndose entre los 27, la Comisión Europea propone prohibir el crudo ruso durante los próximos seis meses y los combustibles refinados desde enero. Y Bruselas había ofrecido a Hungría y Eslovaquia hasta finales de 2024 para cumplir con las sanciones y a la República Checa hasta junio del mismo año. Los tres países dependen en gran medida del crudo ruso.

En paralelo, y donde pueden encajar las demandas económicas de Orbán, la Comisión Europea está preparado para la semana próxima una propuesta para impulsar las energías renovables y los objetivos de ahorro de energía dentro del plan REPowerEU, un plan de 195.000 millones de euros para poner fin a su dependencia de los combustibles fósiles rusos para 2027, según Bloomberg. Es decir, la UE necesita gastar casi 200.000 millones de euros en los próximos cinco años en su apuesta por la independencia energética de Rusia, y Orbán quiere una buena porción de ese dinero.

Si los 27 no logran convencer a Hungría de que levante el veto, existe la posibilidad de que el resto de la UE finalmente decida seguir adelante voluntariamente con el embargo de petróleo ruso sin contar con Orbán.

Ya lo adelantaba hace unos días el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en una entrevista con varios medios europeos, entre ellos El País: “Si hay alguien que no quiere participar, otros sí pueden hacerlo. No se necesita unanimidad para actuar de forma voluntaria, siguiendo un plan. Pueden decidir actuar de acuerdo con una decisión colectiva, que no es oficialmente una decisión de la UE. No será por unanimidad, pero pueden actuar por su lado. Es lo que está ocurriendo ahora [con los países Bálticos] y está funcionando. No tendrá efectos mañana, es una senda de reducción. Alemania ha asegurado que se librará del petróleo ruso a finales de año. Y Rusia recibe mucho más dinero del petróleo que del gas. Ya está ocurriendo. La disminución del petróleo que se compra a Rusia es muy importante. Y estamos sustituyendo el gas por otro procedente de distintas fuentes. Cuando Alemania dice que para finales de año no habrá más petróleo ruso está haciendo un gran esfuerzo”.

Si algo está demostrando Viktor Orbán es su capacidad para condicionar la política europea en asuntos clave. Ya lo hizo con los fondos de recuperación europeos, que mantuvo en vilo hasta el final para rebajar lo más posible el mecanismo de condicionalidad que vincula el dinero europeo al cumplimiento del Estado de derecho. Y ahora lo está volviendo a hacer en medio de la invasión rusa de Ucrania.

El embargo de la UE al petróleo ruso tropieza con Hungría y Eslovaquia

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Al día siguiente de ser reelegido, avisó: se abrió a pagar la energía rusa en rublos y anunció su oposición a ampliar las sanciones al gas y el petróleo. Han pasado cinco semanas y el primer ministro húngaro se mantiene en sus trece y lleva una semana bloqueando la propuesta de la Comisión Europea para cortar el petróleo ruso de forma gradual.

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