Tres meses después de la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás en Gaza, la situación está estancada en el terreno, con el ejército israelí que sigue atacando la Franja y matando a gazatíes a diario. Más de 440 personas han sido asesinadas desde el 10 de octubre pasado, cuando el acuerdo impuesto por el presidente Donald Trump detuvo la ofensiva a gran escala de Israel –que en los dos años anteriores aniquiló a más de 70.000 palestinos y destruyó gran parte del territorio–.
El acuerdo de alto el fuego se basa sobre un plan del propio Trump de 20 puntos, muchos de los cuales aún no han sido aplicados, pero es, a día de hoy, la única hoja de ruta para Gaza después de dos años de genocidio.
La activista palestina feminista Huda Abuarqoob reconoce que el plan del presidente estadounidense “no es perfecto”, pero señala que “Trump es el único que ha tomado cartas en el asunto”. “Es una oportunidad para romper el nuevo statu quo en Gaza. No es perfecto pero, como palestinos, no tenemos otra opción sino aceptarlo”, admite en una entrevista con elDiario.es en Madrid.
El plan de Trump es una oportunidad para romper el nuevo statu quo en Gaza. No es perfecto pero, como palestinos, no tenemos otra opción sino aceptarlo
Un plan vago e imperfecto
Ahora mismo, la activista nacida en Jerusalén y afincada en la Cisjordania ocupada no ve otra solución, aparte del plan de 20 puntos de Trump que, lamenta, “es muy vago”. “Como palestina que he sido testigo de este genocidio, solo quiero algo que cambie el statu quo. Israel se está beneficiando del statu quo en Gaza y la comunidad internacional está completamente paralizada”, agrega, expresando su frustración respecto a la falta de acción por parte de Europa.
Advierte de que, si no se aplica el plan de Trump, Gaza va a ser dividida entre este y oeste, ya que el ejército israelí controla la mitad oriental de la Franja (más del 50%) desde octubre. Con base en el plan estadounidense, las tropas deberían retirarse de casi la totalidad del territorio en una segunda fase que aún no ha empezado. “Esto va a aumentar la fragmentación del pueblo palestino”, advierte Abuarqoob, quien desde Cisjordania no puede acceder a Gaza. Los palestinos de ambos territorios llevan desde 2007 completamente separados.
Denuncia que Israel quiere “volver al statu quo” previo al 7 de octubre de 2023 –cuando Hamás lanzó su ataque contra las comunidades judías de alrededor de la Franja–, en el que controla la Cisjordania ocupada y la mantiene aislada de Gaza.
Como activista social desde hace décadas (actualmente forma parte de la Alianza para la Paz en Oriente Medio, ALLMEP, entre otras redes), Abuarqoob lamenta que, desde el bloqueo impuesto por Israel sobre la Franja en 2007, la sociedad civil palestina no ha podido acceder a la zona ni trabajar con la población gazatí. Además, Israel lanzó varias ofensivas contra Gaza entre 2007 y 2023, hasta que “eligió llevar a cabo un genocidio” contra los habitantes de la Franja. Agrega que Israel ha fracasado a la hora de “erradicar a Hamás” con su brutal ofensiva.
Ahora, dice que es necesario “abrir un corredor entre Cisjordania y Gaza”. “Puede ser controlado por Israel –ya que controla todo y es quien manda–, pero sería una vía para dar ayuda humanitaria urgente a Gaza y también para conectarnos. Las mujeres palestinas estamos dispuestas a ir a Gaza mañana mismo y empezar la reconstrucción desde cero; estamos dispuestas a adoptar a los huérfanos de Gaza, a apoyar la educación en Gaza. Además, para que los palestinos tengamos cualquier proyecto nacional, necesitamos esa conexión con Gaza”.
Las mujeres palestinas estamos dispuestas a ir a Gaza mañana mismo y empezar la reconstrucción desde cero; estamos dispuestas a adoptar a los huérfanos de Gaza, a apoyar la educación en Gaza
Al igual que Abuarqoob, el político palestino Sufyan Abu Zayda, que estuvo involucrado en las negociaciones de los acuerdos de Oslo de la década de los 90 del siglo pasado, cree que el plan de Trump es “necesario”. Tanto Abu Zayda como la activista feminista visitaron España la semana pasada en el marco del proyecto EPICON, que promueve encuentros entre palestinos e israelíes que abogan por la paz con europeos, para que juntos exploren posibles soluciones políticas al conflicto.
“Un paso necesario”
En una entrevista con este periódico, Abu Zayda considera que el plan de Trump no supone una solución a largo plazo para la situación en Gaza, pero es “un paso necesario e importante hacia la estabilidad”. Para que la solución sea sostenible en el tiempo, el político originario del campo de refugiados de Yabalia (norte de Gaza) considera que tienen que darse “la reconstrucción de Gaza, el levantamiento del bloqueo y la retirada de las fuerzas israelíes”. “Aún estamos lejos”, agrega.
Abu Zayda confía en que, a lo largo de este mes de enero, se concretarán algunos de los puntos más destacados del plan de Trump. Esta misma semana, se espera el nombramiento oficial de la llamada “Junta de Paz” que debería gobernar la Franja desde fuera, mientras que una administración palestina lo haría sobre el terreno. Aunque desde Washington no lo han confirmado aún, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, señaló hace unos días que el elegido para dirigirla es Nicolai Mladenov, antiguo ministro de Defensa de Bulgaria y enviado especial de la ONU para las negociaciones de paz en Oriente Medio entre 2015 y 2020. Aun así, Trump sería el dirigente máximo de la junta, según establece su plan.
Aparte, tiene que ser nombrado un “comité palestino tecnocrático y apolítico” para gobernar Gaza de forma transitoria. También está prevista la creación de una Fuerza de Estabilización Internacional (ISF, por sus siglas en inglés) que se despliegue en Gaza, aunque ningún país quiere arriesgarse de momento a interponerse entre Hamás e Israel.
“Todo depende de Trump, no de Netanyahu ni de Hamás. Si Trump insiste en implementar todas las fases [del plan], entonces se hará”, afirma el político palestino, quien considera que cualquier otra opción sería más difícil para las dos partes. Abu Zayda fue ministro de la Autoridad Palestina (AP) en los primeros años 2000 y, ahora, considera que esta institución –debilitada y deslegitimada a nivel interno, pero reconocida a nivel internacional como único interlocutor válido– puede volver a gobernar la Franja, de la que fue expulsada por Hamás en 2007 tras la disputa entre ambos movimientos a raíz de las elecciones legislativas de 2006.
Todo depende de Trump, no de Netanyahu ni de Hamás. Si Trump insiste en implementar todas las fases del plan, entonces se hará
“El principal obstáculo para que la Autoridad Palestina tome el poder en Gaza es Netanyahu y la extrema derecha en Israel, porque si la Autoridad Palestina recupera el control en Gaza, junto a Cisjordania, la posibilidad de un Estado palestino estará sobre la mesa”, explica. Y agrega que el primer ministro israelí ha hecho todo lo posible por mantener a los palestinos separados: “Cisjordania de Gaza y la Autoridad Palestina de Hamás”.
El plan de Trump habla también de un “programa de reformas” al que debe someterse la AP, para que se abra “una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”. Para el exministro, esas reformas “son necesarias para los palestinos”, pero ese no puede ser el pretexto para impedir que la AP asuma el control de Gaza, como parte integral de un futuro Estado palestino.
“Sobre el terreno, tenemos el Estado de Israel y la ocupación israelí de los territorios que se supone que formarán parte del Estado palestino”, denuncia Abu Zayda. Para que se establezca un Estado palestino, faltan aún muchos elementos: la unidad de los palestinos; el apoyo de todo el mundo árabe y de la Unión Europea; una política favorable de EEUU y cambios políticos en Israel. “Este Gobierno israelí no va a aceptar de ningún modo una solución basada en los dos Estados”, lamenta.
El político y también académico cree que la fórmula de los dos Estados sigue siendo la mejor solución al conflicto y argumenta que Israel tiene tres opciones para el futuro: “Un solo Estado, dos Estados y un Estado de apartheid”. Pero “los palestinos no tenemos otra opción sino la autodeterminación, sea en un Estado [binacional] o en dos Estados”.
Volver al paradigma de los dos Estados
El exembajador israelí Ilan Baruch, que formó parte de la delegación de su país en las negociaciones de Oslo, también cree que el plan de Trump “puede ofrecer una oportunidad para la transformación de Gaza de un estado de guerra a un estado de cese de las hostilidades”. Aunque admite que el alto el fuego no es suficiente, porque “todavía los gazatíes son tiroteados”, pero es el paso previo a la segunda fase.
El veterano diplomático espera que no tarde mucho en ser ejecutada, aunque señala que hay varios obstáculos para su lanzamiento, como el rechazo de Hamás a desarmarse por completo y el de Israel a aceptar una fórmula diferente al desarme total. Baruch también viajó a España con la delegación de EPICON (un proyecto llevado a cabo por la Fundación Candid con la financiación de la Unión Europea), en calidad de director de Policy Working Group, que reúne a diplomáticos y políticos que abogan por la solución de los dos Estados.
Hay que aprovechar la oportunidad creada por Gaza para abordar las cuestiones de la ocupación en Cisjordania y Jerusalén Este
En una entrevista con elDiario.es explica que, desde su grupo, están interesados en la tercera fase del plan de Trump: “Aprovechar la oportunidad creada por Gaza para abordar las cuestiones de la ocupación en Cisjordania y Jerusalén Este”. Baruch afirma que su grupo intenta movilizar a la comunidad internacional para que ejerza presión sobre las dos partes, con el objetivo de que, entre todos, se pueda “rehabilitar el paradigma de los dos Estados” y que, “cuando llegue el momento, sea tomado en cuenta”.
Los tres entrevistados coinciden en que es pronto para hablar del establecimiento de un Estado palestino viable, que conviva en paz y seguridad con el de Israel, tal y como reza el mantra que la comunidad internacional lleva repitiendo desde hace 30 años, sin avanzar hacia esa posibilidad en la práctica.
En las circunstancias actuales, Baruch no ve como una “posibilidad realista” que Israel ponga fin a la ocupación de los territorios palestinos, en Gaza y en Cisjordania. “Tendrán que cambiar las circunstancias y el contexto internacional en torno a Israel para que cualquier gobierno israelí pueda sobrevivir al rechazo público de una retirada de Gaza, de Cisjordania y, sobre todo, de Jerusalén Este”, dice. “Pero creemos que es posible. La comunidad internacional puede llevar a Israel al punto en el que acepte la retirada [de los territorios palestinos ocupados en 1967] por su propio futuro”.