Una oftalmóloga explica qué son los tics en el párpado: “El estrés favorece las contracciones musculares involuntarias”
A muchos nos ha pasado. En algún momento, tanto si estamos en el trabajo como haciendo la compra o en casa, el párpado empieza a moverse sin un motivo aparente. Lo hace con un temblor muy sutil, casi inapreciable a simple vista, pero que puede llegar a ser muy molesto.
Pese a su incomodidad, en la mayoría de los casos los tics de los párpados, muy comunes, son inofensivos y suelen resolverse solos. “Desde el punto de vista médico, sentir que el párpado vibra o ‘late’ de forma involuntaria suele corresponder a una mioquimia palpebral, un trastorno benigno y transitorio”, explica Jesús Salcedo Asensio, óptico-optometrista y audioprotesista.
Lo que debemos saber sobre los ‘tics’ en el ojo
Aunque existen distintos síntomas que podrían considerarse tics oculares, la mayoría de las veces se refieren a una mioquimia palpebral, pequeñas contracciones de los músculos del párpado de un ojo. Por lo general, estas contracciones son periódicas, autolimitadas y duran unos segundos.
Sin embargo, en ocasiones pueden persistir de forma intermitente durante minutos o incluso horas o días. “Estas pequeñas contracciones involuntarias, finas y repetitivas del músculo orbicular del párpado se producen con mayor frecuencia en el párpado inferior”, reconoce Salcedo.
La mayoría de las personas experimentan esta forma leve de espasmo en algún momento de su vida. De hecho, los datos muestran que es el tipo más común de mioquimias faciales. Estamos frente a un espasmo que no “suele causar dolor ni afecta a la visión y, aunque puede ser incómodo, generalmente desaparece por sí solo”, afirma Salcedo.
Por qué tiembla el párpado
“Muchas personas lo experimentan en épocas de estrés o cansancio y, aunque puede resultar molesto, en la mayoría de los casos no es grave”, admite Salcedo, que afirma además que “la causa no es una enfermedad estructural, sino una hiperexcitabilidad muscular relacionada con factores funcionales”.
Además, hay otros factores bien conocidos que lo desencadenan, como el estrés, la ansiedad y la falta de sueño. “El estrés sostenido incrementa la actividad del sistema nervioso y favorece la aparición de contracciones musculares involuntarias”, reconoce Salcedo.
Lo demuestra por ejemplo esta investigación, que revela que el 44% de los estudiantes de medicina presentan síntomas la semana previa a los exámenes. Y es que, como explica Salcedo, “el descanso insuficiente altera la regulación neuromuscular y facilita los tics”.
También la fatiga visual podría tener algo que ver con estos tics, ya que “el uso prolongado de pantallas, la lectura intensa o trabajos de precisión reducen la frecuencia del parpadeo y puede provocar irritación ocular”, afirma Salcedo. El experto añade a estas causas otras como los estimulantes como la cafeína, la nicotina y algunas bebidas energéticas, “que aumentan la excitabilidad neuromuscular”, así como la “sequedad ocular, que produce microirritación crónica que puede desencadenar espasmos reflejos del párpado”.
¿Estamos faltos de alguna vitamina cuando el párpado tiembla? Se ha asociado comúnmente la falta de magnesio con este temblor muscular, un mineral crucial para la función muscular. Y es que las vitaminas juegan un papel esencial en el funcionamiento de los músculos y los nervios. También en el caso de los del ojo. Según explica Salcedo, “en personas sanas es poco habitual que un tic aislado del párpado se deba solo a esta causa. Cuando existe un déficit real, suelen aparecer otros síntomas como calambres generalizados o debilidad muscular”.
Cuándo un tic en el párpado es algo más que un simple temblor
Si un tic en el párpado afecta a ambos ojos o no es aislado, es decir, hay síntomas o problemas adicionales, es posible que esté sucediendo algo más. Son afecciones, como un blefaroespasmo, que suelen confundirse y que es menos frecuente.
En este caso, estamos frente a un “trastorno neurológico caracterizado por espasmos más intensos y repetitivos, generalmente en ambos ojos, que puede llegar a cerrar los párpados de forma involuntaria e interferir con actividades como leer o conducir”, afirma Salcedo, que añade que en esta circunstancia, las inyecciones de toxina botulínica en los músculos afectados es el tratamiento “más eficaz”.
Otro trastorno del espectro de espasmos palpebrales, pero que no debe confundirse tampoco con una mioquimia es el espasmo hemifacial, espasmos en los músculos que controlan las expresiones faciales, que “afectan a un lado de la cara y que puede comenzar en el párpado, extendiéndose a la mejilla y boca y que requiere valoración neurológica”, aclara Salcedo.
Qué opciones de tratamiento hay para la mioquimia palpebral
Si el estrés, la fatiga o la falta de sueño contribuyen a los tics en el ojo, es clave adoptar una serie de cambios en nuestros hábitos de vida. Como admite Salcedo, “en la mioquimia simple los cambios en el estilo de vida suelen ser suficientes”. Esto incluye, como enumera el especialista, medidas como:
- Mejorar el descanso: dormir entre siete y ocho horas, mantener unos horarios regulares y reducir la exposición a pantallas antes de dormir.
- Controlar el estrés: en este sentido, las medidas son varias, como introducir pausas en la jornada, técnicas de respiración o meditación y ejercicio moderado.
- Reducir estimulantes como café, bebidas energéticas y alcohol y tabaco.
- Cuidar la salud ocular: Salcedo habla de aplicar la regla 20-20-20, es decir, cada mirar a seis metros cada diez minutos durante veinte segundos; parpadear conscientemente cuando estamos frente a la pantalla; usar lágrimas artificiales si hay sequedad y aplicar compresas tibias para relajar la musculatura periocular.
¿Qué ocurre si el tic en el párpado no responde a los cambios en el estilo de vida? Puede ocurrir, en algunos casos, que “el temblor dure más de una o dos semanas sin mejorar; que interfiera con la visión o la vida diaria; que los espasmos cierren el ojo parcialmente; que se extienda a otros músculos de la cara o que aparezcan síntomas como visión doble, caída del párpado, dolor intenso o pérdida de visión”, advierte Salcedo. El especialista añade que en todos estos casos es necesario acudir al médico.
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