El Gobierno francés anuncia medidas para aplacar las protestas educativas, pero los estudiantes mantienen el pulso
Más de un mes después del inicio del movimiento de protesta en colegios, institutos y universidades de toda Francia, el Gobierno ha anunciado este lunes una serie de medidas para responder a las reivindicaciones de las organizaciones de estudiantes.
En concreto, el ministro de Educación francés, Édouard Geffray, y su homólogo de de Enseñanza Superior e Investigación, Philippe Baptiste, han anunciado en una rueda de prensa la creación de 15.000 plazas adicionales en la enseñanza superior, la limitación de 28 alumnos por clase en los institutos, así como la “refundación” de la plataforma digital de selección y acceso a la educación superior, Parcoursup.
Esta última medida, una de las principales peticiones de los estudiantes, se desplegará en dos fases, según ha avanzado el Ejecutivo: se modificará mediante unos primeros ajustes en 2027, a los que seguirá una sustitución completa en 2028.
El Gobierno también ha anunciado la revalorización de las becas estudiantiles ligada a la inflación y la asignación de fondos para la renovación de edificios educativos (1.000 millones de fondos directos y 4.000 millones en forma de créditos). Asimismo, este miércoles se celebrará en la Asamblea Nacional un debate sin votación sobre “el futuro del proceso de orientación y asignación” de los alumnos de bachillerato, a petición del Gobierno, según anunció a la AFP el Ministerio de Relaciones con el Parlamento.
Geffray también ha anunciado que no se suprimirán 836 puestos de profesores de secundaria, como estaba previsto, y que se crearán 500 puestos adicionales para secundaria y bachiller.
Estas medidas se suman a las ya avanzadas hace unas semanas por el ministro de Educación, que ya se había comprometido a movilizar de urgencia 3.000 profesores sustitutos a los centros educativos (la falta de reemplazos en caso de ausencia de los docentes es otra de las grandes quejas de los estudiantes). También ha prometido reabrir un debate sobre la partida destinada a Educación en los presupuestos generales, que actualmente están en fase de discusión en el Parlamento.
Tras escuchar el anuncio directamente de boca del primer ministro, Sébastien Lecornu, que se ha reunido este lunes por la tarde con los representantes de los sindicatos estudiantiles, estos manifestaron de forma unánime su voluntad de seguir la movilización. No obstante, algunos han acogido positivamente los anuncios.
“Podemos felicitarnos por [haber obtenido] estos anuncios concretos”, ha declarado Nathanaël Combary, representante de Renouveau lycéen, que considera sin embargo que “aún no se han cumplido todas las reivindicaciones”. “Seguiremos hasta el final”, ha dicho. “Hacemos un llamamiento a la movilización para el 31 de octubre y el 5 de noviembre”, ha añadido Louis Letoublon, de la organización Les Lycéens.
Otros representantes se han mostrado aún más críticos. “El Gobierno sigue sin entender en absoluto las razones del descontento de los jóvenes”, ha denunciado Manon Moret, secretaria general de la Union nationale des étudiants de France, que recuerda que las organizaciones sindicales reclaman la creación de 250.000 plazas más en la educación superior, cuando el ministro ha anunciado 15.000.
Nueva movilización este sábado
Los anuncios llegan en un momento en el que el presidente Emmanuel Macron y el Ejecutivo que dirige Sébastien Lecornu se encuentran bajo una presión creciente, ya que a la movilización de los estudiantes se han sumado los chalecos amarillos y los sindicatos. La confluencia de reivindicaciones sociales resultó en dos grandes manifestaciones los últimos dos sábados, la primera de ella marcada por actos violentos y saqueos. El próximo 31 de octubre los chalecos amarillos han convocado una nueva jornada de movilización en todo el país, a la que se sumarán de nuevo los estudiantes.
Macron, que este viernes había recibido a los representantes de los estudiantes en el Elíseo, se desplazó este lunes a Marsella para visitar el Ayuntamiento y la prefectura, que fueron vandalizadas el sábado 17 de octubre. El presidente había avanzado por la mañana que se realizarían “anuncios contundentes y avances para cambiar las cosas”.
Durante su desplazamiento a Marsella, Macron denunció también el papel de las redes sociales. “Dañan nuestras democracias porque provocan una especie de aturdimiento ante las escenas de violencia, porque para algunos son instrumentos de movilización de lo peor”, afirmó. Según el presidente francés, las redes se utilizaron, en particular, el 17 de octubre para atraer a personas a los lugares donde se estaban produciendo “ataques” y “saqueos”. El jefe de Estado francés denunció la “fascinación por la violencia” en las plataformas, e hizo un llamamiento a “romper este ciclo”.