La advertencia de Trump de que EEUU atacará las centrales eléctricas de Irán constituye una amenaza de crímenes de guerra, denuncia Amnistía Internacional
Amnistía Internacional ha denunciado que la advertencia emitida el fin de semana por Donald Trump de que Estados Unidos atacará las centrales eléctricas de Irán constituye una amenaza de crímenes de guerra.
“El presidente Donald Trump debe retractarse de unas amenazas profundamente irresponsables sobre actos que causarían un daño catastrófico a millones de civiles”, dice en un comunicado Erika Guevara-Rosas, directora sénior de Investigación, Trabajo de Incidencia, Políticas y Campañas de Amnistía Internacional. En referencia al giro de Trump a comienzos de semana, la responsable de la ONG añade que la decisión de no llevar a cabo dichos ataques “debe basarse en las obligaciones de Estados Unidos en virtud del derecho internacional humanitario de evitar daños a la población civil, y no en el resultado de negociaciones políticas”.
“Cometer dichos ataques tendría consecuencias devastadoras a largo plazo y socavaría gravemente el marco jurídico internacional diseñado para proteger a la población civil en tiempos de guerra”, agrega Guevara-Rosas, quien pide a Irán también que retire “sus amenazas de represalia mediante ataques contra centrales eléctricas utilizadas por Estados Unidos e Israel, así como contra infraestructuras económicas, industriales y energéticas en los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo”. Aboga, asimismo, por el fin de “los ataques ilícitos contra infraestructuras energéticas e instalaciones de desalinización en los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo”.
La responsable de Amnistía Internacional recuerda que está prohibido “de forma general atacar intencionadamente infraestructuras civiles como las centrales eléctricas”. “Incluso en los casos limitados en que puedan considerarse objetivos militares, ninguna parte puede atacar centrales eléctricas si ello puede causar un daño desproporcionado a la población civil. Dado que dichas centrales eléctricas son esenciales para satisfacer las necesidades básicas y garantizar el sustento de decenas de millones de civiles, atacarlas sería desproporcionado y, por lo tanto, ilícito según el derecho internacional humanitario, y podría constituir un crimen de guerra”, concluye.