ENTREVISTA

Mark Galeotti, experto en Rusia: “El putinismo empezó a morir cuando el primer tanque cruzó la frontera”

Mark Galeotti es especialista de Rusia en la facultad de Estudios Eslavos y de Europa del Este de la University College of London y en el Royal United Services Institute for Defence and Security Studies de Reino Unido. La editorial Capitán Swing ha publicado esta semana uno de sus libros, 'Una breve historia de Rusia', y en las próximas semanas publicará otro: 'Tenemos que hablar de Putin'.

Alexander Stubb, exprimer ministro de Finlandia: "La reacción de Rusia ante nuestra entrada en la OTAN ha sido bastante moderada"

Saber más

Empezando por una de las ideas principales del libro, ¿por qué cree que Occidente se equivoca con Putin?

Creo que, durante mucho tiempo, nos hemos dejado atrapar por los mitos en torno a su figura. Siendo sinceros, Putin es un individuo bastante gris y opaco y eso significa que era como un lienzo en blanco en el que todos pusimos nuestros propios miedos y expectativas. Por tanto, es una mezcla de viejos clichés sobre Rusia, su propia creación deliberada de un mito como hombre de acción a pecho descubierto y también, en ocasiones, malentendidos políticos. Todo esto se unió para crear una imagen de Putin que no era real y una política basada en mala información.

¿Diría que Rusia está perdiendo la guerra?

Sí. No se trata de si las tropas rusas logran o no tomar otro kilómetro cuadrado en el Donbás. En primer lugar, ya han fracasado en lo que era su claro objetivo inicial, que era básicamente tomar Ucrania. En segundo lugar, están sufriendo incluso por tomar la región del Donbás con un coste tremendo para las estructuras militares. Putin ha estado reforzando su ejército durante 20 años y prácticamente lo ha quemado todo en 20 días de lucha. Por último, hay que destacar el golpe a la propia Rusia, es decir, la presión de las sanciones económicas, el aislamiento y, en su debido tiempo, el desafío que habrá a la legitimidad del sistema. El putinismo comenzó a morir cuando el primer tanque cruzó la frontera.

¿Cuáles son las principales razones de ese fracaso militar?

Los ucranianos han pasado ocho años pensando muy cuidadosamente cómo iban a combatir contra los rusos y han utilizado tácticas muy eficaces. Eso Rusia no se lo esperaba.

Sin embargo, creo que lo más importante es que Putin impuso a sus propios militares una estrategia basada en sus prejuicios y en sus suposiciones. Sabemos que Putin tiene una extraña obsesión con Ucrania. No cree que sea un país real. No cree que los ucranianos sean un pueblo real. Claramente, pensaba que toda la estructura del Estado se derrumbaría al primer empujón y que esto iba a ser como Checoslovaquia en 1968: entras, enseñas los tanques, impones un nuevo gobierno y todo va bien. 

La prueba de esto es que los militares rusos son muy metódicos. Primero construyen sus fuerzas y tienen todos los preparativos necesarios, nombran a un único comandante, comienzan con un bombardeo aéreo masivo con misiles y aviones y luego envían a las fuerzas combinadas a algunos ejes importantes. Nada de eso ocurrió en este caso porque la guerra de Putin se decidió en el último minuto y él impuso su estrategia. No tenían suficientes recursos, no tenían un solo comandante y tampoco lanzaron el tipo de bombardeo inicial masivo que normalmente harían, razón por la cual la mitad de la fuerza aérea ucraniana sigue volando.

En este sentido, ¿demuestra de algún modo este fracaso que Putin es una víctima de sí mismo por su acumulación de poder en Rusia?

Es una buena manera de decirlo. Putin ha estado construyendo este sistema durante tanto tiempo que, como la mayoría de líderes autoritarios, se ha convertido casi en una caricatura de sí mismo. La creciente centralización del poder, la reducción de su círculo al que realmente escucha y que le dice la verdad… Esto ha estado sucediendo durante años, pero se ha agravado hasta el punto de que ni siquiera los espías le están diciendo lo que necesita saber. Le dicen lo que quiere oír. Él ha creado este sistema en el que no hay controles y equilibrios y no hay nada ni nadie que le impida hacer algo estúpido.

Putin ha reforzado su ejército durante 20 años y lo ha quemado todo en 20 días

Algunas informaciones aseguran que Putin está mal informado sobre el desarrollo de la guerra por su propio círculo

Estoy seguro de que eso es cierto, pero no porque la gente le esté intentando guiar hacia una determinada dirección, sino porque simplemente han aprendido que Putin no quiere escuchar cosas que contradigan su propia visión del mundo. Todos compiten para decir: “Tienes toda la razón, jefe. Esa es una visión increíblemente buena”. Una de las cosas más difíciles de hacer es estar dispuestos a escuchar las críticas y las perspectivas opuestas y eso nunca ha sido el punto fuerte de Putin, pero ahora ha empeorado muchísimo.

Hace un mes aproximadamente, la presidenta del Banco Central, una persona muy válida, hizo una videollamada con Putin y dijo que esta guerra estaba dañando gravemente la economía. ¿Qué hizo Putin? Simplemente, terminó la llamada. No quería escuchar. Debe tener alguna idea de lo mal que van las cosas, pero no quiere oír las malas noticias. Cuando Dimitri Kozak, jefe negociador con los ucranianos, le dijo que quería comentar la propuesta, Putin le cortó. Y cuando lo volvió a intentar, le cortó una segunda vez. 

Hablando de negociaciones, ¿por qué fracasaron en marzo a pesar de las concesiones ucranianas?

En ese momento, los ucranianos estaban dispuestos a hacer ciertas ofertas pero Zelenski no puede ceder grandes trozos de tierra ucraniana sin tener un referéndum. El presidente ucraniano dejó claro que estaba dispuesto a hacer concesiones sobre cosas como la pertenencia a la OTAN, pero no fue suficiente. Los rusos todavía sentían que podían tomar más territorio militarmente. Por su parte, los ucranianos seguían pensando que podían hacer retroceder a los rusos. Así que, en realidad, ninguno de los dos bandos tenía un incentivo.

Ahora las cosas se han complicado aún más después de masacres como la de Bucha, lo que hará que sea mucho más difícil para los ucranianos sentarse con los rusos. La extraordinaria defensa de Mariúpol también es relevante ¿Cómo podría Zelenski darse la vuelta y decir a la gente de Mariúpol: “Lo que hicisteis fue un acto increíble y heroico, sin embargo, en nombre de la paz, voy a tener que entregaros a los rusos”? De momento, no veo que haya terreno para la negociación. O los ucranianos sufren algunos retrocesos y hacen más concesiones, o los rusos se dan cuenta que no pueden conseguir nada más. Pero aún no estamos ahí. No veo ninguna negociación en el horizonte.

¿Qué diría que necesita Putin para parar la guerra?

En este momento, creo que la posición rusa es el reconocimiento de su toma de Crimea, el control sobre las regiones de Donetsk y Lugansk y del puente terrestre entre estas zonas, así como algún tipo de garantía sobre la OTAN. Eso es lo que Putin consideraría como lo mínimo para hablar de una victoria real, pero eso no es algo que los ucranianos vayan a darle. Va a tener que haber algún tipo de movimiento adicional sobre el terreno en para desbloquear la situación.

Algunos expertos señalan que hay países de la OTAN como Reino Unido y EEUU quieren prolongar la guerra para desgastar a Rusia, ¿es cierto?

No creo que esa sea una política real, aunque hay gente dentro de estos países y de otros europeos como Polonia y los bálticos que tienen esta idea.

En este momento, hay dos guerras en curso. Hay una guerra muy del siglo XX que está ocurriendo en la propia Ucrania y hay una guerra muy del siglo XXI que se libra con sanciones y medidas económicas, políticas, culturales, informativas y legales entre Occidente y Rusia. Las dos guerras transcurren en paralelo, pero creo que no estamos considerando realmente lo que puede ocurrir si se desconectan. 

Digamos que, por ejemplo, en unos meses Zelenski decide llegar a algún tipo de acuerdo, pero la única forma para que Putin considere llegar a un acuerdo que merezca la pena tendría que venir con al menos algún alivio de las sanciones y eso es algo que Zelenski no puede prometer. Podríamos estar en una situación en la que haya algunas personas en Occidente que crean que Rusia no ha sufrido lo suficiente y a las que les gustaría que la guerra continuase. Esta es solo una forma de posible desconexión, pero puede haber otras muchas. ¿Qué pasa si, por ejemplo, los ucranianos tratan de recuperar Crimea y tenemos tropas ucranianas con equipo militar occidental entrando en un pedazo de tierra que los rusos consideran suyo? Estamos asumiendo que estas dos guerras irán bien de la mano, pero puede que eso no ocurra.

Uno de los objetivos claros de Occidente es precisamente debilitar a Rusia para que no pueda ser una amenaza en el futuro. No estoy convencido de que eso sea muy posible, pero mi gran preocupación es que ganemos la guerra y perdamos la paz, como pasó en 1918. No creo que hayamos hecho lo suficiente para tratar de asegurar que los efectos se centren en Putin, en el Estado y en la capacidad de lucha de Rusia y tratar de minimizar el impacto en la población rusa. Amigos que todavía están en Moscú y no pueden encontrar medicamentos en la farmacia no culpan a Putin, nos culpan a nosotros. Decimos que no ponemos sanciones a las medicinas, pero debido a las sanciones bancarias no pueden acceder a ellas.

Putin pensaba que la estructura del Estado ucraniano se derrumbaría al primer empujón y que sería como Checoslovaquia en 1968

A nivel interno hemos visto movimientos de oposición a la guerra pero, ¿cómo está afectando la guerra a la popularidad de Putin?

Hemos visto decenas de miles de valientes rusos protestando contra la guerra, pero son claramente una minoría. En este momento, un poco más del 50% de la población apoya la guerra. pero hay dos grandes “peros”.

El primero es que apoyan la guerra que creen que está ocurriendo y que sus televisiones les están contando, es decir, una operación militar muy limitada llevada a cabo para asegurar un mínimo de víctimas civiles y para impedir que un régimen neonazi consiga armas nucleares y lleve a cabo un genocidio. Eso va a cambiar a medida que más y más gente regrese de la guerra y se aclare lo que realmente está sucediendo. El segundo “pero” es que el impacto económico va a ser crucial y eso todavía no se está notando. Creo que será en septiembre cuando empiece a golpear a la población y se mezclará con unas elecciones locales, lo que inevitablemente crea un debate y un cierto grado de atención política. A medida que entramos en el otoño, el desempleo aumentará, la gente tendrá más hambre y es entonces cuando creo que probablemente empezaremos a ver la posibilidad real de protestas.

El discurso de Rusia ha cambiado con respecto al ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN. ¿Qué impacto podría tener?

No creo que realmente tenga un gran impacto. Es un fracaso más de Putin y habrá que prestar atención a las críticas del círculo más nacionalista. Sin embargo, los estrategas rusos siempre han considerado a Suecia y Finlandia partes de facto de la OTAN. No cambia realmente la situación y Putin está reconociendo que no hay mucho que pueda hacer al respecto.

¿Qué pasará con las relaciones entre Rusia y Occidente después de la guerra?

Depende de cómo termine la guerra, pero no vamos a volver a la situación de principios de este año. Si se llega a algún tipo de acuerdo, probablemente habrá algunas sanciones que se levanten, pero esencialmente volveremos a los años 70, a la Guerra Fría. Habrá una interacción muy pragmática y en ese periodo, inevitablemente, Rusia buscará mercados y aliados en otros lugares como China, aunque Pekín no ha apoyado a Rusia sobre Ucrania. Ni siquiera ha reconocido la anexión de Crimea.

De un modo u otro, sabemos que probablemente nos dirigimos a una transición de liderazgo más rápida de lo que pensábamos. Entre la gente que rodea a Putin, la gente que tiene un verdadero miedo emocional o aversión a Occidente son todas personas de entre 68 y 72 años. Pero si uno mira a la siguiente generación, de 55 a 65 años, se trata de despiadados cleptócratas pragmáticos. Roban y son corruptos, pero son pragmáticos y quieren poder volver a los buenos tiempos en los que podías robar en casa y hacer negocios en el extranjero. Podías comprar tu bonito ático en Londres y tu yate en la costa de Italia sin que te lo embargaran y podías enviar a tus hijos a universidades occidentales. Una vez se vaya la generación de Putin, habrá una nueva generación que, aunque no sea mucho más amable humanamente, tendrá buenos incentivos para mejorar las relaciones con Occidente. Por eso creo que primero habrá un pequeño giro hacia China, pero poco después se volverá a desplazar hacia Occidente.

Mark Galeotti es especialista de Rusia en la facultad de Estudios Eslavos y de Europa del Este de la University College of London y en el Royal United Services Institute for Defence and Security Studies de Reino Unido. La editorial Capitán Swing ha publicado esta semana uno de sus libros, 'Una breve historia de Rusia', y en las próximas semanas publicará otro: 'Tenemos que hablar de Putin'.

Alexander Stubb, exprimer ministro de Finlandia: "La reacción de Rusia ante nuestra entrada en la OTAN ha sido bastante moderada"

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Empezando por una de las ideas principales del libro, ¿por qué cree que Occidente se equivoca con Putin?

Creo que, durante mucho tiempo, nos hemos dejado atrapar por los mitos en torno a su figura. Siendo sinceros, Putin es un individuo bastante gris y opaco y eso significa que era como un lienzo en blanco en el que todos pusimos nuestros propios miedos y expectativas. Por tanto, es una mezcla de viejos clichés sobre Rusia, su propia creación deliberada de un mito como hombre de acción a pecho descubierto y también, en ocasiones, malentendidos políticos. Todo esto se unió para crear una imagen de Putin que no era real y una política basada en mala información.

¿Diría que Rusia está perdiendo la guerra?

Sí. No se trata de si las tropas rusas logran o no tomar otro kilómetro cuadrado en el Donbás. En primer lugar, ya han fracasado en lo que era su claro objetivo inicial, que era básicamente tomar Ucrania. En segundo lugar, están sufriendo incluso por tomar la región del Donbás con un coste tremendo para las estructuras militares. Putin ha estado reforzando su ejército durante 20 años y prácticamente lo ha quemado todo en 20 días de lucha. Por último, hay que destacar el golpe a la propia Rusia, es decir, la presión de las sanciones económicas, el aislamiento y, en su debido tiempo, el desafío que habrá a la legitimidad del sistema. El putinismo comenzó a morir cuando el primer tanque cruzó la frontera.

¿Cuáles son las principales razones de ese fracaso militar?

Los ucranianos han pasado ocho años pensando muy cuidadosamente cómo iban a combatir contra los rusos y han utilizado tácticas muy eficaces. Eso Rusia no se lo esperaba.

Sin embargo, creo que lo más importante es que Putin impuso a sus propios militares una estrategia basada en sus prejuicios y en sus suposiciones. Sabemos que Putin tiene una extraña obsesión con Ucrania. No cree que sea un país real. No cree que los ucranianos sean un pueblo real. Claramente, pensaba que toda la estructura del Estado se derrumbaría al primer empujón y que esto iba a ser como Checoslovaquia en 1968: entras, enseñas los tanques, impones un nuevo gobierno y todo va bien. 

La prueba de esto es que los militares rusos son muy metódicos. Primero construyen sus fuerzas y tienen todos los preparativos necesarios, nombran a un único comandante, comienzan con un bombardeo aéreo masivo con misiles y aviones y luego envían a las fuerzas combinadas a algunos ejes importantes. Nada de eso ocurrió en este caso porque la guerra de Putin se decidió en el último minuto y él impuso su estrategia. No tenían suficientes recursos, no tenían un solo comandante y tampoco lanzaron el tipo de bombardeo inicial masivo que normalmente harían, razón por la cual la mitad de la fuerza aérea ucraniana sigue volando.

En este sentido, ¿demuestra de algún modo este fracaso que Putin es una víctima de sí mismo por su acumulación de poder en Rusia?

Es una buena manera de decirlo. Putin ha estado construyendo este sistema durante tanto tiempo que, como la mayoría de líderes autoritarios, se ha convertido casi en una caricatura de sí mismo. La creciente centralización del poder, la reducción de su círculo al que realmente escucha y que le dice la verdad… Esto ha estado sucediendo durante años, pero se ha agravado hasta el punto de que ni siquiera los espías le están diciendo lo que necesita saber. Le dicen lo que quiere oír. Él ha creado este sistema en el que no hay controles y equilibrios y no hay nada ni nadie que le impida hacer algo estúpido.

Putin ha reforzado su ejército durante 20 años y lo ha quemado todo en 20 días

Algunas informaciones aseguran que Putin está mal informado sobre el desarrollo de la guerra por su propio círculo

Estoy seguro de que eso es cierto, pero no porque la gente le esté intentando guiar hacia una determinada dirección, sino porque simplemente han aprendido que Putin no quiere escuchar cosas que contradigan su propia visión del mundo. Todos compiten para decir: “Tienes toda la razón, jefe. Esa es una visión increíblemente buena”. Una de las cosas más difíciles de hacer es estar dispuestos a escuchar las críticas y las perspectivas opuestas y eso nunca ha sido el punto fuerte de Putin, pero ahora ha empeorado muchísimo.

Hace un mes aproximadamente, la presidenta del Banco Central, una persona muy válida, hizo una videollamada con Putin y dijo que esta guerra estaba dañando gravemente la economía. ¿Qué hizo Putin? Simplemente, terminó la llamada. No quería escuchar. Debe tener alguna idea de lo mal que van las cosas, pero no quiere oír las malas noticias. Cuando Dimitri Kozak, jefe negociador con los ucranianos, le dijo que quería comentar la propuesta, Putin le cortó. Y cuando lo volvió a intentar, le cortó una segunda vez. 

Hablando de negociaciones, ¿por qué fracasaron en marzo a pesar de las concesiones ucranianas?

En ese momento, los ucranianos estaban dispuestos a hacer ciertas ofertas pero Zelenski no puede ceder grandes trozos de tierra ucraniana sin tener un referéndum. El presidente ucraniano dejó claro que estaba dispuesto a hacer concesiones sobre cosas como la pertenencia a la OTAN, pero no fue suficiente. Los rusos todavía sentían que podían tomar más territorio militarmente. Por su parte, los ucranianos seguían pensando que podían hacer retroceder a los rusos. Así que, en realidad, ninguno de los dos bandos tenía un incentivo.

Ahora las cosas se han complicado aún más después de masacres como la de Bucha, lo que hará que sea mucho más difícil para los ucranianos sentarse con los rusos. La extraordinaria defensa de Mariúpol también es relevante ¿Cómo podría Zelenski darse la vuelta y decir a la gente de Mariúpol: “Lo que hicisteis fue un acto increíble y heroico, sin embargo, en nombre de la paz, voy a tener que entregaros a los rusos”? De momento, no veo que haya terreno para la negociación. O los ucranianos sufren algunos retrocesos y hacen más concesiones, o los rusos se dan cuenta que no pueden conseguir nada más. Pero aún no estamos ahí. No veo ninguna negociación en el horizonte.

¿Qué diría que necesita Putin para parar la guerra?

En este momento, creo que la posición rusa es el reconocimiento de su toma de Crimea, el control sobre las regiones de Donetsk y Lugansk y del puente terrestre entre estas zonas, así como algún tipo de garantía sobre la OTAN. Eso es lo que Putin consideraría como lo mínimo para hablar de una victoria real, pero eso no es algo que los ucranianos vayan a darle. Va a tener que haber algún tipo de movimiento adicional sobre el terreno en para desbloquear la situación.

Algunos expertos señalan que hay países de la OTAN como Reino Unido y EEUU quieren prolongar la guerra para desgastar a Rusia, ¿es cierto?

No creo que esa sea una política real, aunque hay gente dentro de estos países y de otros europeos como Polonia y los bálticos que tienen esta idea.

En este momento, hay dos guerras en curso. Hay una guerra muy del siglo XX que está ocurriendo en la propia Ucrania y hay una guerra muy del siglo XXI que se libra con sanciones y medidas económicas, políticas, culturales, informativas y legales entre Occidente y Rusia. Las dos guerras transcurren en paralelo, pero creo que no estamos considerando realmente lo que puede ocurrir si se desconectan. 

Digamos que, por ejemplo, en unos meses Zelenski decide llegar a algún tipo de acuerdo, pero la única forma para que Putin considere llegar a un acuerdo que merezca la pena tendría que venir con al menos algún alivio de las sanciones y eso es algo que Zelenski no puede prometer. Podríamos estar en una situación en la que haya algunas personas en Occidente que crean que Rusia no ha sufrido lo suficiente y a las que les gustaría que la guerra continuase. Esta es solo una forma de posible desconexión, pero puede haber otras muchas. ¿Qué pasa si, por ejemplo, los ucranianos tratan de recuperar Crimea y tenemos tropas ucranianas con equipo militar occidental entrando en un pedazo de tierra que los rusos consideran suyo? Estamos asumiendo que estas dos guerras irán bien de la mano, pero puede que eso no ocurra.

Uno de los objetivos claros de Occidente es precisamente debilitar a Rusia para que no pueda ser una amenaza en el futuro. No estoy convencido de que eso sea muy posible, pero mi gran preocupación es que ganemos la guerra y perdamos la paz, como pasó en 1918. No creo que hayamos hecho lo suficiente para tratar de asegurar que los efectos se centren en Putin, en el Estado y en la capacidad de lucha de Rusia y tratar de minimizar el impacto en la población rusa. Amigos que todavía están en Moscú y no pueden encontrar medicamentos en la farmacia no culpan a Putin, nos culpan a nosotros. Decimos que no ponemos sanciones a las medicinas, pero debido a las sanciones bancarias no pueden acceder a ellas.

Putin pensaba que la estructura del Estado ucraniano se derrumbaría al primer empujón y que sería como Checoslovaquia en 1968

A nivel interno hemos visto movimientos de oposición a la guerra pero, ¿cómo está afectando la guerra a la popularidad de Putin?

Hemos visto decenas de miles de valientes rusos protestando contra la guerra, pero son claramente una minoría. En este momento, un poco más del 50% de la población apoya la guerra. pero hay dos grandes “peros”.

El primero es que apoyan la guerra que creen que está ocurriendo y que sus televisiones les están contando, es decir, una operación militar muy limitada llevada a cabo para asegurar un mínimo de víctimas civiles y para impedir que un régimen neonazi consiga armas nucleares y lleve a cabo un genocidio. Eso va a cambiar a medida que más y más gente regrese de la guerra y se aclare lo que realmente está sucediendo. El segundo “pero” es que el impacto económico va a ser crucial y eso todavía no se está notando. Creo que será en septiembre cuando empiece a golpear a la población y se mezclará con unas elecciones locales, lo que inevitablemente crea un debate y un cierto grado de atención política. A medida que entramos en el otoño, el desempleo aumentará, la gente tendrá más hambre y es entonces cuando creo que probablemente empezaremos a ver la posibilidad real de protestas.

El discurso de Rusia ha cambiado con respecto al ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN. ¿Qué impacto podría tener?

No creo que realmente tenga un gran impacto. Es un fracaso más de Putin y habrá que prestar atención a las críticas del círculo más nacionalista. Sin embargo, los estrategas rusos siempre han considerado a Suecia y Finlandia partes de facto de la OTAN. No cambia realmente la situación y Putin está reconociendo que no hay mucho que pueda hacer al respecto.

¿Qué pasará con las relaciones entre Rusia y Occidente después de la guerra?

Depende de cómo termine la guerra, pero no vamos a volver a la situación de principios de este año. Si se llega a algún tipo de acuerdo, probablemente habrá algunas sanciones que se levanten, pero esencialmente volveremos a los años 70, a la Guerra Fría. Habrá una interacción muy pragmática y en ese periodo, inevitablemente, Rusia buscará mercados y aliados en otros lugares como China, aunque Pekín no ha apoyado a Rusia sobre Ucrania. Ni siquiera ha reconocido la anexión de Crimea.

De un modo u otro, sabemos que probablemente nos dirigimos a una transición de liderazgo más rápida de lo que pensábamos. Entre la gente que rodea a Putin, la gente que tiene un verdadero miedo emocional o aversión a Occidente son todas personas de entre 68 y 72 años. Pero si uno mira a la siguiente generación, de 55 a 65 años, se trata de despiadados cleptócratas pragmáticos. Roban y son corruptos, pero son pragmáticos y quieren poder volver a los buenos tiempos en los que podías robar en casa y hacer negocios en el extranjero. Podías comprar tu bonito ático en Londres y tu yate en la costa de Italia sin que te lo embargaran y podías enviar a tus hijos a universidades occidentales. Una vez se vaya la generación de Putin, habrá una nueva generación que, aunque no sea mucho más amable humanamente, tendrá buenos incentivos para mejorar las relaciones con Occidente. Por eso creo que primero habrá un pequeño giro hacia China, pero poco después se volverá a desplazar hacia Occidente.

Mark Galeotti es especialista de Rusia en la facultad de Estudios Eslavos y de Europa del Este de la University College of London y en el Royal United Services Institute for Defence and Security Studies de Reino Unido. La editorial Capitán Swing ha publicado esta semana uno de sus libros, 'Una breve historia de Rusia', y en las próximas semanas publicará otro: 'Tenemos que hablar de Putin'.

Alexander Stubb, exprimer ministro de Finlandia: "La reacción de Rusia ante nuestra entrada en la OTAN ha sido bastante moderada"

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Empezando por una de las ideas principales del libro, ¿por qué cree que Occidente se equivoca con Putin?