La nueva estrategia geopolítica de Trump empuja a la UE a hacer realidad el Ejército europeo
Groenlandia ha sido un punto de inflexión para Europa. Las relaciones transatlánticas ya no serán igual tras las amenazas de Donald Trump por hacerse con una isla que pertenece a Dinamarca, un país de la Unión Europea y miembro de la OTAN. Si los vínculos entre la UE y la Administración estadounidense ya se habían tambaleado con la beligerante imposición de aranceles comerciales de Trump, su política exterior ha terminado por hacer crecer los recelos a este lado del Atlántico. La UE ha logrado frenar, al menos temporalmente, las obsesiones del presidente de EEUU por Groenlandia, pero se han ampliado más que nunca las dudas sobre la dependencia militar de la UE de un aliado cuya política exterior choca con los intereses europeos. Como comentó la responsable diplomática de la UE, Kaja Kallas, “Estados Unidos seguirá siendo aliado, pero hay que adaptarse a la nueva realidad: Europa ya no es el principal centro de gravedad de Washington”. Entonces, ¿es capaz Europa de crear un Ejército con capacidad disuasoria suficiente para no depender de EEUU? ¿Es creíble una OTAN sin EEUU? ¿Se puede crear una nueva alianza militar sin EEUU que sea capaz de hacer frente a Rusia?
Si atendemos a la posición del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, no es una opción viable. Esta semana Rutte volvió a hacer una apología en defensa de Donald Trump y del papel de los EEUU en la defensa de Occidente durante una comparecencia en el Parlamento Europeo. Además, el secretario general de la OTAN aseguró que “el pilar europeo de defensa es la nada” y que “si alguien piensa que la Unión Europea, o Europa en su conjunto, puede defenderse sin los Estados Unidos, que siga soñando”. Rutte respondía así a las palabras del comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, que remarcó que “la respuesta para lidiar con este mundo peligroso... es la independencia europea. Más responsabilidad europea en nuestra propia defensa con la construcción de un pilar europeo en la OTAN”.
En las capitales europeas molestaron las palabras del secretario general de la OTAN. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, rechazó la posición de Rutte al señalar que “es necesario que Europa desarrolle una auténtica soberanía de seguridad y disuasión para que la protección de los ciudadanos europeos esté en nuestras propias manos. Si no queremos estar sometidos a la brutalidad y la coerción del mundo, es necesario un Ejército europeo”. Su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, respondió que “los europeos pueden y deben tomar el control de su seguridad. Esto le conviene incluso a Estados Unidos. Es el pilar europeo de la OTAN”.
El director del EU Institute for Strategic Studies, Steven Everts, explicó al Financial Times que se ha entrado en una fase donde se “está obligando a la gente a pensar lo impensable, ya no se trata de cambiar el acuerdo de seguridad entre EEUU y Europa. Ahora se trata de que Europa esencialmente se encuentre sola con una América parcialmente hostil”.
Este think tank con sede en París hace cada año un estudio con 400 especialistas en geopolítica sobre las principales amenazas de conflicto para Europa: uno de los que tendría más impacto sería “un retroceso de Estados Unidos en las garantías de seguridad a los aliados europeos. Este escenario sigue siendo estratégicamente sísmico y plausiblemente inminente para los expertos, como fue el caso en 2025. Los expertos perciben que tal desarrollo tendría un impacto político tan grave en la seguridad de Europa como el uso de un arma nuclear por parte de Rusia, aunque sea significativamente más probable que este último. La principal alianza militar de Europa es ahora una fuente preeminente de riesgo”.
“Europa se ve obligada a enfrentar una realidad más dura: la disuasión depende de la credibilidad y la credibilidad depende del compromiso político. Si el compromiso de EEUU es menos seguro, el edificio de la disuasión se vuelve más inestable. Una OTAN respaldada por Estados Unidos todavía tiene poder disuasorio, pero la UE está lejos de poder reemplazar las garantías estadounidenses a corto plazo”, señala el informe del EU Institute for Strategic Studies.
La UE va dando pasos para reafirmar su seguridad. Bruselas presentó su plan para movilizar 800.000 millones de euros para revitalizar a las empresas de defensa europeas. Además, se aprobó el programa SAFE, con préstamos por valor de 150.000 millones de euros para armas, aunque la mayor parte del gasto sigue siendo una decisión de las capitales nacionales. La Unión Europea también sigue siendo uno de los mayores exportadores de armas del mundo —60.000 millones de euros en 2024— subrayando la capacidad industrial y la profundidad tecnológica del bloque.
“Europa gasta 280.000 millones de euros en Defensa cada año, más que Rusia y se está acercando a China. Los europeos están apoyando a Ucrania contra Rusia con un préstamo. Tenemos armas nucleares en Francia y el Reino Unido. Somos 450 millones de habitantes en el mercado más grande del mundo. ¿Qué es lo que no entiende Rutte? No necesitamos las lecciones de nadie como el señor Rutte, que ha olvidado que trabaja para Europa y no para Washington. Europa se puede defender por si sola, tenemos todo lo que necesitamos salvo líderes que se lo crean”, reivindica Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la UE en HEC París.
El problema es que la UE sigue siendo la suma de 27 Estados. Oleksiy Honcharuk, ex primer ministro de Ucrania e investigador del Atlantic Council’s Eurasia Center, señala “la fragmentación” como una de las principales debilidades estratégicas de la UE y la “fuerte dependencia de proveedores extranjeros, especialmente de los Estados Unidos”, que “restringe la autonomía estratégica de Europa y ralentiza el desarrollo de su propia base industrial y tecnológica”.
De hecho, aunque Europa ha aumentado el gasto en defensa desde 2022, sigue dependiendo de Estados Unidos para los factores militares fundamentales como inteligencia, vigilancia y reconocimiento, transporte estratégico, defensa antimisiles o activos espaciales. En el primer año de la guerra rusa en Ucrania, aproximadamente el 78% de las adquisiciones de defensa por parte de los estados miembros de la UE se obtuvieron fuera, con alrededor del 63% proveniente de proveedores estadounidenses.
“Un nuevo Occidente”
Ruth Deyermond, investigadora del departamento de estudios de Guerra en el King's College de Londres, argumenta la necesidad de “un nuevo Occidente”, basado en una “alianza de seguridad, lazos económicos y valores compartidos”, que puede incluir tanto “a aliados no europeos como Canadá como a los socios orientales de la UE y la OTAN en Moldavia y Ucrania”. De hecho, Deyermond resalta que “estos dos estados se han defendido contra ataques híbridos a la democracia y, en el caso de Ucrania, contra una invasión a gran escala; esa experiencia probablemente será vital para el resto de Europa y Canadá. Las asociaciones con estados como Australia y Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur también son importantes”.
En el mismo sentido, Nathan Decety, estratega en macroeconomía y geopolítica y capitán en la reserva del Ejército de los EEUU, realiza un análisis para el Center for European Policy Analysis en el que propone una “nueva alianza” que se denominaría la Organización del Tratado del Atlántico del NorEste (OTANE), un “nuevo bloque de poder”, que incluya a los países de la UE más Canadá y Reino Unido, y que compartiría intereses “en resistir la hostilidad de Rusia y en mantener un Mediterráneo seguro. Europa entonces tendrá una alianza defensiva cohesiva para proteger sus intereses en el mundo, un contrapeso democrático liberal a China y Rusia, y mucho más poderosa que sus vecinos cercanos”.
Ahora bien, fuentes diplomáticas conocedoras del funcionamiento de la Alianza Atlántica admiten que “la creación de un Ejército europeo es factible y podría ser compatible con el compromiso de los 23 países miembros de la UE que pertenecen a la OTAN. El desmantelamiento de la Alianza Atlántica no sería tan fácil, no es algo que se puede improvisar, pero la realidad es que, a corto plazo, sin EEUU la disuasión militar de Europa es poco creíble. Solo dos países, Francia y Reino Unido tienen capacidad militar nuclear”.
Una cosa es plantear una propuesta de Ejército europeo y otra que la respuesta tenga suficiente capacidad disuasoria ante Rusia. Darya Dolzikova, investigadora sobre proliferación y política nuclear del Royal United Services Institute for Defence and Security Studies, argumenta que “aunque la OTAN mantiene una considerable superioridad convencional sobre Rusia, esta se beneficia de ventajas cuantitativas sobre Europa en personal y fuerzas terrestres y está aprendiendo lecciones de la guerra en Ucrania para fortalecer aún más sus fuerzas terrestres. Europa también sufre de escasez de fuego de largo alcance en comparación con las capacidades de ataque de largo alcance de Rusia”.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ha mostrado dispuesto a compartir la disuasión nuclear que posee Francia. Al igual que el Reino Unido, Francia ha confirmado el papel extranacional de sus disuasivos nucleares, con la intención de confiar en sus armas nucleares no solo para evitar ataques en sus respectivos territorios, sino para contribuir a la seguridad de los aliados europeos. Mientras que el Reino Unido posee un arsenal de aproximadamente 225 ojivas nucleares y Francia cuenta con 290 ojivas nucleares, Rusia tiene un potencial nuclear de más de 4.300 ojivas nucleares.
“Rusia seguirá siendo la principal amenaza para la seguridad europea y el enfoque principal de la planificación de defensa y disuasión nuclear europea a corto y medio plazo. Cualquier asimetría percibida entre las capacidades convencionales terrestres rusas y europeas a favor de Rusia puede alentar a Moscú a concluir que podría llevar a cabo una incursión exitosa en territorio europeo de la OTAN, siempre que Estados Unidos se niegue a contribuir activamente a la defensa europea”, añade Darya Dolzikova.
“Fuerzas nucleares europeas que sean más grandes”
La nueva posición de Trump lleva a plantear que “el riesgo residual de que EEUU ayude a la defensa de Europa contra un ataque sea suficiente para frenar a Rusia. Pero si no, los europeos se enfrentarían a una amenaza rusa respaldada por cientos de armas nucleares tácticas”, apunta Rafael Loss, investigador del European Council on Foreign Relations.
Loss subraya que ante “los cambios estructurales y específicos de Trump en la estrategia de defensa de EEUU requerirán fuerzas nucleares europeas que sean más grandes en tamaño y diferentes en composición”.
Ya en 1962, el presidente francés Charles de Gaulle definió la integración europea: “Europa debe organizarse de manera que no dependa de nadie”. Grégoire Roos, director del programa de Europa y Rusia de Chatham House, sostiene que “la historia sugiere que las alianzas perduran cuando los socios mantienen su capacidad autónoma. En su ausencia, la cooperación gradualmente adquiere características jerárquicas. En esta nueva era del darwinismo geopolítico, aquellos en la base de la pirámide son primero pisoteados, luego despojados. La autonomía no ofrece ninguna garantía de poder, pero su ausencia ofrece la certeza de la debilidad. La nueva era geopolítica ahora obliga al continente a enfrentar el desafío duradero que de Gaulle identificó: cómo adaptar sus estructuras a las realidades del poder tal y como son, en lugar de como desearía que fueran”.