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BBVA Technology va a la huelga: 3.800 empleados protestan por la congelación salarial pese a los beneficios récord

Fachada de la sede de BBVA en Madrid (España).

Lucía Llargués

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La plantilla de BBVA Technology, compuesta por unas 3.800 personas repartidas entre Madrid, Barcelona y Bilbao, está llamada a secundar una huelga los próximos jueves 19 y viernes 20 de marzo para reclamar mejoras salariales. La convocatoria, impulsada por Comisiones Obreras (CCOO) como único sindicato que tiene representación en la empresa, coincide con la Junta General de Accionistas del grupo BBVA.

Se trata de la primera huelga en la historia de esta filial tecnológica del banco. Según explica a elDiario.es Julia Alba García, secretaria general de la sección sindical estatal (SSE), el conflicto llega tras el fracaso del acto de conciliación celebrado el pasado viernes en el SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje), que terminó sin acuerdo entre las partes. Por su parte, fuentes de BBVA aseguran a este medio que “por el momento no van a decir nada sobre la huelga”.

Entre las principales demandas del sindicato figuran: subidas salariales vinculadas al IPC para evitar pérdida de poder adquisitivo, la aplicación efectiva del incremento del 10% pactado para 2025-2027, la no absorción de trienios, para garantizar el reconocimiento de la antigüedad y un sistema estable que evite futuras pérdidas salariales. “El objetivo es que la plantilla deje de perder poder adquisitivo y recupere parte del mismo”, resume Alba.

Desde el sindicato recuerdan que BBVA Technology es clave en áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad o desarrollo de plataformas digitales. “Sin este trabajo no habría transformación digital”, subrayan.

Salarios congelados pese a beneficios récord

El detonante de la huelga es la política salarial de la compañía. Según denuncia CCOO, hasta el 90% de la plantilla verá congelado su sueldo en 2026, en un contexto en el que el grupo cerró 2025 con 10.511 millones de euros de beneficios, encadenando varios ejercicios récord.

“El modelo tradicional ya dejaba fuera a cerca del 50% de la plantilla, pero este año, con la reducción del presupuesto, solo alrededor del 10% ha recibido subidas”, explica Julia Alba. Esto implica, en la práctica, que “cerca del 90% de los trabajadores tienen el salario congelado”.

El sindicato sostiene que esta dinámica ha provocado una pérdida acumulada de poder adquisitivo de entre el 20% y el 23,5% desde 2020. “Aunque el salario nominal no haya bajado, la capacidad de compra sí lo ha hecho”, subraya la representante sindical.

El sindicato también pone el foco en la brecha entre la plantilla y la cúpula. Denuncian que, mientras la mayoría de trabajadores tiene el salario congelado, se plantean subidas en la alta dirección. “Evidencia una desconexión clara entre la dirección y la realidad de los trabajadores”, sostiene Alba.

Críticas al modelo de “meritocracia” y fuga de talento

Uno de los puntos centrales del conflicto es el sistema de revisión salarial basado en evaluaciones de desempeño. Según CCOO, este modelo “clasifica a la plantilla en cuatro categorías con porcentajes cerrados”, lo que impide reconocer el rendimiento de todos los trabajadores.

“Siempre hay que encajar a los empleados en esos cupos”, explica Alba. En la práctica, un 10% es considerado “TOP” y recibe subidas, mientras que el resto queda fuera o con incrementos muy limitados. “Incluso personas con buen desempeño pueden quedarse sin mejoras salariales”, denuncia la representante de la plantilla.

Además, el sindicato critica que el sistema no está pactado con la representación de los trabajadores y puede modificarse unilateralmente.

La representantación de la plantilla advierte de que esta política salarial está teniendo consecuencias negativas: “El riesgo de fuga de talento ya es una realidad”. Según CCOO, algunos empleados están abandonando la empresa, en un contexto de incertidumbre marcado también por la evolución tecnológica.

Elevar la presión para forzar una negociación

Pese al fracaso de la mediación en el SIMA, el sindicato no da por cerrada la vía del diálogo. “Creemos que existe margen”, señala Alba, recordando precedentes dentro del propio grupo en los que la presión sindical derivó en acuerdos. 

La elección de las fechas de la huelga no es casual. El paro coincide con la Junta de Accionistas, un momento estratégico para la entidad. “Coincidir con la junta incrementa la presión y da visibilidad al conflicto”, explica la secretaria general. También advierte de posibles efectos operativos: “Podría afectar a la capacidad de respuesta ante incidencias técnicas en un momento crítico”.

Desde el sindicato anticipan una participación significativa. Indican que más de 1.000 trabajadores manifestaron en una encuesta interna su intención de secundarla y 1.200 participaron en una reciente asamblea virtual. “Con estos datos, creemos que el seguimiento será elevado”, añade Alba.

Mientras tanto, la convocatoria sigue en pie y CCOO llama a la plantilla a secundar la huelga. “El mensaje es claro: detrás de los grandes beneficios hay miles de personas cuyo trabajo no puede seguir tratándose como un coste a recortar”, concluyen desde la organización sindical.

Las concentraciones se celebrarán de forma simultánea en distintas sedes. En Madrid, tendrá lugar el 19 de marzo a las 12.00 horas en el Paseo de Recoletos nº 10, en la sede de la Fundación BBVA. Ese mismo día y a la misma hora, la cita se desarrollará también en Barcelona, en Plaza Antoni Maura nº 6. Por su parte, en Bilbao, el acto se enmarca en el Día de la Junta General de Accionistas y se celebrará el 20 de marzo a las 11:30 horas en la Avenida Abandoibarra nº 4.

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