Una nutricionista, sobre tomar o no proteínas en el desayuno: “No es la comida más relevante en este aspecto”
En los últimos años, el desayuno ha pasado de ser simplemente la comida más importante del día a convertirse en un campo de batalla nutricional, que va mutando en función de las modas que se imponen en redes sociales. Últimamente, la proteína parece ser la clave a la hora de empezar el día de la mejor manera.
“En buena medida responde a una tendencia”, más que a una necesidad real, apunta Paula Marrero, dietista-nutricionista de Planet Based, sobre este auge de las proteínas en el desayuno. “En la práctica no consumimos nutrientes aislados, sino alimentos completos con su propia matriz alimentaria y, sobre todo, seguimos patrones dietéticos, que son los que realmente determinan la calidad global de la alimentación”, argumenta Marrero, que opina que “la distribución exacta de los macronutrientes a lo largo del día no es el factor más relevante para la salud”.
“Lo verdaderamente importante es alcanzar una ingesta adecuada de proteína a lo largo del conjunto del día. El desayuno es simplemente una comida más y no necesariamente la más determinante en este aspecto”, afirma la nutricionista. De hecho, recuerda que las necesidades proteicas suelen ser menores de lo que a menudo se transmite en redes sociales, situándose generalmente en torno a los 0,8 gramos por kilo de peso corporal al día.
¿Cuándo es beneficioso priorizar la proteína?
Aunque no exista una regla universal, hay ciertos contextos en los que aumentar la carga proteica al despertar resulta positivo.
“En nutrición siempre es importante considerar el punto de partida. Si una persona solía desayunar, por ejemplo, pan blanco con mermelada o bollería, sustituirlo por pan acompañado de pavo, queso fresco u otra fuente de proteína puede suponer una mejora”, señala Marrero, aunque en ese caso el beneficio vendría dado más por la mejora de la calidad del desayuno que por la proteína en sí.
“También puede ser útil incluir alimentos con proteína cuando se prevé un periodo prolongado sin comer, ya que pueden contribuir a prolongar la sensación de saciedad”, apunta la nutricionista, que añade que tener esa sensación de plenitud durante la mañana contribuye a reducir el picoteo entre horas. “La fibra dietética también desempeña un papel fundamental en la regulación del apetito y en la sensación de saciedad”, aporta, como la avena, la fruta o el pan integral.
“Otro contexto en el que puede tener sentido prestar mayor atención a la proteína del desayuno es en personas que buscan optimizar el rendimiento deportivo o el mantenimiento de la masa muscular”, comenta la experta, que recomienda en estos casos distribuir la ingesta proteica a lo largo del día, y prestar especial atención a la comida posterior a un entrenamiento.
La proliferación de productos ultraprocesados etiquetados como altos en proteína debido a esta tendencia nutricional es, para Marrero, un riesgo a evitar. La experta advierte de que estas opciones no son necesariamente más saludables “en comparación con alimentos básicos como fruta, pan integral o frutos secos”.
“Más que intentar añadir proteína al desayuno a toda costa, conviene centrar la atención en lo realmente relevante: la calidad de los alimentos y el patrón dietético global”, resume Marrero, que subraya que el desayuno ideal es el que mejor se adapta a cada individuo, siempre compuesto por alimentos de calidad, ricos en fibra y mínimamente procesados.
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