Starmer: “Todos recordamos los errores de Irak, no vamos a unirnos a la ofensiva ahora”
El primer ministro británico, Keir Starmer, defendió este lunes ante el Parlamento sus decisiones en las últimas horas de no aceptar las peticiones del presidente Donald Trump para participar en el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y a la vez permitir el uso de bases militares para el uso “concreto y limitado” de proteger los países del Golfo atacados por el régimen de Teherán.
“Todos recordamos los errores de Irak, hemos aprendido esas lecciones”, dijo Starmer, que se opuso a la invasión de Irak en 2003 cuando el primer ministro era el laborista Tony Blair. “No vamos a unirnos a la ofensiva ahora”. “Cualquier acción debe tener una base legal y un plan viable bien pensado, y ayudar a nuestros intereses”, aseguró el primer ministro ante las críticas de la líder de la oposición, la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, y las críticas del presidente de Estados Unidos. “El presidente Trump ha expresado su desacuerdo con nuestra decisión de no participar en los ataques iniciales. Pero es mi deber juzgar qué va en el interés del Reino Unido. Eso es lo que he hecho y lo defiendo”, dijo el primer ministro británico, que se refirió varias veces a la importancia de la “legalidad” de cualquier acción.
Durante una intensa sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes de más de dos horas, Starmer explicó que aceptó el domingo autorizar el uso de bases británicas para responder a los ataques contra países que no habían participado en la ofensiva contra Irán, como Arabia Saudí, Baréin, Emiratos Árabes, Kuwait o Irak. E insistió en que Estados Unidos no puede utilizarlas para nada más. Puso como ejemplo la destrucción de las lanzaderas iraníes de misiles que apuntan directamente a los países del Golfo, y aseguró que las acciones serán “vigiladas” para que no traspasen la línea legal de protección de esos países y los 300.000 ciudadanos británicos en la región.
Ante las preguntas de diputados, incluidos laboristas, que cuestionaron la autorización del uso de bases, Starmer aseguró: “Es legal porque se trata de la autodefensa colectiva”. También insistió varias veces en la diplomacia y en que no está de acuerdo con el cambio del régimen iraní “desde los cielos”.
Ataques en Chipre
El primer ministro aseguró que el dron que alcanzó este domingo la base británica de Akrotiri, en el sur de Chipre, fue lanzado antes de que el Gobierno británico anunciara su decisión de autorizar el uso de bases para la protección de países del Golfo y que ninguna de las dos bases que el Reino Unido tiene en Chipre está siendo utilizada por bombarderos de Estados Unidos.
El Gobierno chipriota había criticado al británico por no aclarar antes que esta base no sería utilizada. En el Parlamento, este lunes por la tarde, Starmer excluyó también el uso futuro: “Las bases en Chipre no están siendo usadas y no van a ser usadas por Estados Unidos”. También dijo que volverá a hablar esta noche con el presidente de Chipre, Nikos Christodoulides.
Según la información del Ministerio de Defensa británico, sobre la medianoche un dron alcanzó la pista del aeropuerto de la base de Akrotiri y provocó algunos daños materiales. El personal y familiares que viven habitualmente dentro de la base han sido evacuados como medida de precaución. El pueblo cercano también ha sido desalojado.
Las sirenas volvieron a sonar en la base militar este lunes y un aeropuerto civil cercano, el de Pafos, fue evacuado tras la detección de un objeto sospechoso. Un portavoz del Gobierno chipriota dijo después que dos drones que iban rumbo a la base británica fueron interceptados.
El Reino Unido sí permite a Estados Unidos el uso de Diego García, un atolón con una base de gestión conjunta en las Islas Chagos, un archipiélago en el Índico cuya soberanía el Reino Unido está en proceso de devolver a Mauricio, y la base de la fuerza aérea británica de Fairford, en el suroeste de Inglaterra.
Aun así, Trump, se quejó de que Starmer hubiera dudado y no hubiera autorizado en un primer momento el uso de Diego García. Trump dijo al diario The Telegraph sentirse “muy decepcionado” porque el primer ministro británico “ha tardado demasiado” en la autorización del uso de la base que gestionan juntos Estados Unidos y el Reino Unido desde su construcción en 1973. “Esto probablemente no ha pasado nunca entre nuestros países... Sonaba a que estaba preocupado por la legalidad”, dijo Trump.
En todo caso, el Gobierno británico insiste en que sólo se trata de operaciones para defender a los países de la región que están siendo atacados por Irán y que no han participado en los ataques.
Starmer se ha pasado el fin de semana de ronda de llamadas telefónicas con los líderes de la zona, entre ellos, Qatar, Baréin, Omán, Emiratos Árabes, además del chipriota. “El Reino Unido está actuando para la autodefensa colectiva de los aliados regionales que han pedido ayuda”, dijo Starmer en una declaración después de esas llamadas.
Durante varias entrevistas en las últimas horas, sus ministros han rechazado dar un apoyo explícito al ataque de Estados Unidos y han llamado a la desescalada, pero también han evitado contestar a la pregunta sobre la legalidad de la operación.
Francia, que ya ha sufrido un ataque de dron en su base naval en Abu Dhabi, también se ha comprometido a participar en la defensa de los países del Golfo. Alemania, que firmó un comunicado con Francia y el Reino Unido este domingo, aclaró el lunes que no tiene bases ni apenas recursos en la región y que no participará “de ninguna manera”, según su ministro de Exteriores, Johann Wadephul.
Críticas de la oposición
Varios partidos en la oposición ya le están pidiendo a Starmer que dé explicaciones y pida autorización con una votación en el Parlamento, donde el Partido Laborista tiene mayoría absoluta.
El Partido Conservador y la extrema derecha de Reform piden que el Reino Unido se implique en el ataque a Irán y que apoye explicítamente a Estados Unidos, mientras el centro-izquierda pide lo contrario.
Las críticas más intensas contra la participación del país han llegado del Partido Liberaldemócrata, el tercero con más representación en la Cámara de los Comunes, y el Partido Verde, pequeño, pero ascendiente competidor de los laboristas. El liderazgo del propio Starmer está cuestionado después de la derrota de su partido frente a los verdes en unas elecciones a un escaño de Manchester que los laboristas representaban desde hacía casi un siglo.
Zack Polanski, el líder de los verdes, el más crítico, se quejaba este domingo: “¿Por qué Keir Starmer es incapaz de decirle no a Donald Trump. Nuestra seguridad nacional requiere que no nos arrastren a guerras ilegales. El primer ministro está poniendo en peligro nuestra seguridad. ¿No hemos aprendido nada de Irak?”
No era el único que recordaba la guerra de Irak en 2003, cuando el Reino Unido participó de manera activa en la invasión cuando el laborista Tony Blair era el primer ministro. Pero el actual Gobierno laborista defendió este lunes que el papel limitado y defensivo actual del Reino Unido no es comparable.
“Simplemente, eso no es verdad”, dijo la ministra de Exteriores, Yvette Cooper, al ser preguntada si el Reino Unido no estaba siendo empujado a otra guerra en Oriente Próximo como la de Irak.
“Tomamos la decisión muy concreta de no prestar apoyo a los bombardeos de este fin de semana. Hemos dejado claro que creemos que debe haber un proceso diplomático, de negociaciones”, dijo Cooper en una entrevista con Sky News. “Esto va de la defensa de nuestros socios en el Golfo y de países donde hay muchos ciudadanos e intereses británicos”.