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Investigan si Azerbaiyán sobornó al Consejo de Europa para que ignorase el fraude electoral

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán.

Jennifer Rankin

Bruselas —

El Consejo de Europa, una de las instituciones europeas de derechos humanos más venerada, ha sido advertida de que corre el riesgo de perder todo su prestigio si no establece una sólida investigación sobre las acusaciones de fraude electoral en favor del régimen autoritario de Azerbaiyán.

El senador del PP Pedro Agramunt minimizó la represión en Azerbaiyán y allanó la construcción del gasoducto

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La asamblea parlamentaria del Consejo de Europa (PACE por sus siglas en inglés) ha sido acusada de hacer la vista gorda sobre la corrupción. Se acusa a un ex alto miembro de PACE de cobrar 2,39 millones de euros a cambio de manipular los votos en el órgano parlamentario con el fin de proteger al régimen cleptómano del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev.

Pieter Omtzigt, un parlamentario holandés de centroderecha, está instando a los líderes de PACE a que abran una “rigurosa y exhaustiva investigación por parte de un comité independiente” que haga públicas sus revelaciones.

“Vemos muchos procesos y resultados electorales sospechosos en Azerbaiyán”, señala Omtzigt a the Guardian. El democristiano holandés es el coautor de una resolución que solicita una investigación urgente y una revisión del código de conducta de la asamblea.

Las últimas acusaciones están centradas en un político italiano, Luca Volonte, expresidente del grupo de centroderecha en la asamblea parlamentaria. Está siendo investigado por la fiscalía pública de Milán por haber aceptado supuestamente 2,39 millones de euros en sobornos a cambio de trabajar para Azerbaiyán en PACE. Los grupos de derechos humanos afirman que Volonte tuvo un papel fundamental en 2013 en orquestar la derrota de un informe muy crítico sobre el abuso de prisioneros políticos en Azerbaiyán. El italiano niega cualquier delito.

Las acusaciones, que se hicieron públicas por la radiotelevisión pública italiana, RAI, en noviembre de 2016, han sumido al órgano parlamentario en el caos. Destacados parlamentarios han advertido que no abrir una investigación independiente mermaría la credibilidad de la institución de derechos humanos, inspirada por Winston Churchill y que envía observadores electorales a todos los rincones de Europa. “Las peticiones de apertura y transparencia no son creíbles si luego tú no investigas acusaciones razonables de fraude electoral”, señala Omtzigt.

“Grave amenaza a la reputación de la asamblea”

Una quinta parte de los 324 parlamentarios de PACE han firmado la resolución de Omtzigt, que afirma que “las recientes, serias y creíbles acusaciones de mala praxis” amenazan con debilitar la confianza en la asamblea. Los signatarios conforman una coalición de varios partidos y 25 países, incluido Reino Unido, Francia, Alemania, los países nórdicos, los países bálticos, Grecia y Ucrania.

Mogens Jensen, político danés líder de los socialistas en la asamblea parlamentaria, también ha advertido de que la credibilidad de la institución está en peligro. Las acusaciones son “una grave amenaza a la reputación de la asamblea y a su fiabilidad” declaró a los parlamentarios la semana pasada. Jensen se sumaba así a las numerosas peticiones de acción.

Gerald Knaus, presidente del think tank European Stability Initiative, especializado en el sureste europeo y el Cáucaso, explica que los líderes parlamentarios del Consejo de Europa no han sido capaces de preguntar sobre sospechas de corrupción “públicas y obvias” que han estado circulando en los pasillos de la asamblea, en Estrasburgo.

La imagen halagüeña de las elecciones de Azerbaiyán pintada por los observadores de PACE debería haber levantado dudas hace años, añade. “Hemos tenido observadores electorales del Consejo de Europa en 2010, 2013 y 2015. En cada ocasión, estos parlamentarios electos han vuelto diciendo que el sol brilla, cuando todo el mundo dice que llueve. Todas las veces han dicho que las elecciones eran libres y justas... y todas las veces los observadores de larga duración de la OSCE y de su Oficina por las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos han dicho que había serios problemas.

Knaus señala que los líderes de la asamblea han demostrado una “indiferencia sorprendente”. “[El Consejo de Europa] es una institución que necesitamos más que nunca dados los ataques en Europa a derechos humanos fundamentales”, añade. “Si Europa no es capaz de defender estos principios, ¿qué esperanza hay en el resto del mundo?”.

El Consejo de Europa, que fue creado en 1949 para proteger la democracia y promover el Estado de derecho, tiene 47 miembros, incluidos Rusia y Turquía. Azerbaiyán se unió en 2001, pero los observadores llevan tiempo planteando dudas sobre la débil respuesta de la asamblea parlamentaria a las violaciones de derechos humanos y el fraude electoral cometidos en el país rico en petróleo.

Grupos de derechos humanos apuntan a la “diplomacia del caviar”, los regalos de oro, la plata, las alfombras de seda y la sospechosa delicadeza regional que se brinda a los dignatarios que visitan la capital, Baku, como la causa de esta débil respuesta.

“No hay razón para confiar en la coalición del caviar”

El presidente de PACE, el senador español del Partido Popular Pedro Agramunt, acordó la semana pasada establecer una investigación independiente para “aclarar prácticas ocultas que favorecen la corrupción”. Agramunt se había resistido a la investigación y había culpado a los miembros del parlamento por “una campaña de descrédito de oponentes políticos a través de calumnias, intimidación y coerción”.

Pero Agramunt hizo un cambio radical en favor de la investigación el pasado viernes, tras fuertes quejas de una docena de países, incluidos Suiza, Bélgica, los Estados bálticos y los nórdicos.

Knaus afirma que ahora el asunto principal son los términos de la investigación, que se presentará a Agramunt a principios de marzo. “No hay razón para confiar en la coalición del caviar”, señala Knaus en referencia a los grupos de interés del gobierno azerí en la asamblea parlamentaria. Knaus manifiesta la esperanza de que los miembros del parlamento puedan asegurar una investigación fiable.

El presidente de PACE no ha estado disponible para responder a las preguntas de the Guardian sobre el asunto. Agramunt también se enfrenta a la presión del secretario general del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland, quien ha declarado que debe haber “tolerancia cero con la corrupción”, en respuesta a las preguntas de Transparencia Internacional sobre las acusaciones.

El portavoz de Jagland ha indicado que el secretario general ha presentado sus preocupaciones internamente en el Consejo de Europa, pero no ha podido confirmar si ha hablado directamente con Agramunt. “Ha considerado y sigue considerando que este es un asunto de la asamblea parlamentaria”, ha señalado el portavoz.

Bajo el mandato de Jagland, el Consejo de Europa lanzó en 2015 una investigación sobre el cumplimiento de Azerbaiyán con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la primera investigación de este tipo de un Estado miembro en más de un cuarto de siglo.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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Publicado el
3 de febrero de 2017 - 20:04 h

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