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No hay plan: en la inteligencia israelí reconocen que el cambio de régimen en Irán “es un pensamiento mágico”

Emma Graham-Harrison

Jerusalén —
12 de marzo de 2026 22:16 h

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Israel no tenía un plan realista de cambio de régimen cuando comenzaron sus ataques contra Irán. Según varias fuentes de seguridad israelíes consultadas por The Guardian, la idea de que los bombardeos provocarían un levantamiento popular se basaba más en “ilusiones” que en datos concretos de Inteligencia.

Irán ha sobrevivido al asesinato del ayatolá Alí Jamenei y a casi dos semanas de bombardeos, mientras Donald Trump está considerando en público la posibilidad de ponerle fin a una guerra cada vez más costosa (el Pentágono calcula que la primera semana de guerra ha costado 11.300 millones de dólares).

Según antiguos y actuales miembros del Ejército y de la Inteligencia israelíes, si el nuevo liderazgo iraní consigue mantenerse en el poder, el éxito a largo plazo de la campaña militar dependerá del destino de los 440 kilos de uranio enriquecido que siguen enterrados bajo una montaña tras los ataques estadounidenses del pasado junio. Irán podría acelerar la construcción de su bomba atómica si ese uranio enriquecido, suficiente para más de diez ojivas nucleares, permanece dentro del país.

“Esos 440 kilos de uranio son una de las medidas más claras para saber cómo termina esta guerra, si será un éxito o no”, afirma un ex alto cargo de defensa e Inteligencia israelí con experiencia en Irán. “Necesitamos [en referencia a su país] estar en una posición en la que, o bien ese material ha salido de Irán, o bien hay un régimen en el que se pueda confiar para la protección del uranio de una manera muy significativa”.

Esos 440 kilos de uranio son una de las pruebas más claras para saber cómo terminará esta guerra, si será un éxito o no

Los partidarios de la línea dura en Irán llevan mucho tiempo defendiendo la estrategia de la disuasión nuclear como única garantía de supervivencia para la República Islámica. Si el régimen sobrevive, es probable que la abrumadora supremacía militar demostrada por las fuerzas israelíes y estadounidenses sirva para reforzar esa opinión.

Estados Unidos podría enviar soldados en una misión de alto riesgo para hacerse con el uranio. En las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán previas a la guerra, se manejaron propuestas en las que Irán entregaba a otro país su uranio enriquecido.

“Esta guerra es un juego de alto riesgo porque, si tiene éxito, cambiaría completamente Oriente Medio en nuestro interés”, señala el ex alto cargo israelí. “Pero si lo bombardeamos todo, el régimen permanece en el poder y siguen conservando esos 400 kilos de uranio, estaremos iniciando la cuenta atrás para que Irán intente fabricar un arma nuclear”.

Una “victoria pírrica”

Joab Rosenberg, exsubdirector de la división de investigación de la Inteligencia militar israelí, es aún más directo. En su opinión, cualquier conclusión de la guerra que deje el uranio en manos iraníes será una victoria pírrica. “El peor resultado de esta guerra sería una declaración de victoria como la de junio de 2025, dejando al régimen iraní débil y con 450 kilos de uranio enriquecido en sus manos”, escribió en redes sociales. “Así avanzarán al 100% hacia la bomba nuclear y nuestra victoria se convertirá en nuestra derrota”.

El asesinato de Alí Jamenei puede haber agravado la amenaza nuclear. Aunque Jamenei invirtió recursos económicos y políticos en un programa que fácilmente podría destinarse a fines militares, fue también él quien durante décadas retrasó la etapa final de ordenar la construcción del arma. Las opiniones al respecto de Mojtaba Jamenei, su hijo y sucesor, no están tan claras.

El peor resultado de esta guerra sería una declaración de victoria como la de junio de 2025, dejando al régimen iraní débil y con 450 kilos de uranio enriquecido en sus manos

“Con [Alí] Jamenei sabíamos casi todo sobre su toma de decisiones”, señala otro ex alto cargo de los servicios de espionaje israelíes. “Hacía muchas cosas que nos preocupaban, y por eso hubo una guerra, pero nunca tomó la decisión de lanzarse [a fabricar una bomba] a toda costa”. “Con Mojtaba, no estoy tan seguro de que tengamos la información necesaria para evaluar lo que hará sobre el programa nuclear”, añade. “Podría ponerse a fabricar una bomba ahora mismo”.

En su opinión, una posible decisión política del régimen de seguir adelante con la bomba aumentaría la amenaza a largo plazo para Israel, por más que la devastación causada por los bombardeos israelíes y estadounidenses limiten ahora la capacidad técnica de Irán.

A pesar de dichos riesgos, la guerra de Israel y Estados Unidos cuenta con un apoyo generalizado de los militares israelíes, tal y como han señalado en conversaciones con el periódico The Guardian miembros actuales y retirados del ejército israelí y de la Inteligencia. Eso refleja el escaso cuestionamiento de la sociedad israelí a la actual guerra.

Según distintas fuentes, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, el ejército israelí dice estar priorizando eliminar posibles amenazas inminentes para Israel, como los misiles balísticos de Irán.

Casi dos semanas de ataques aéreos han destruido o degradado gran parte de la capacidad militar de Irán, eliminando misiles, lanzadoras y las cadenas industriales de suministro militar, asesinando asimismo a líderes políticos, comandantes, académicos, e ingenieros.

Teníamos un plan para eliminar los misiles balísticos, lidiar con las instalaciones nucleares y ocuparnos de la industria militar en Irán; pero nunca escuché que supiéramos cómo llevar a cabo un cambio de régimen desde el aire

Un cambio de régimen desde el aire

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente Donald Trump iniciaron la guerra hablando de cambio de régimen, lo que automáticamente hizo que el conflicto fuera de tipo existencial para los gobernantes iraníes. Es posible que Trump se haya dejado llevar por el éxito de su incursión en Venezuela para capturar al presidente, Nicolás Maduro, reemplazado por otros miembros del régimen más afines a Estados Unidos.

The Guardian ha hablado con varios expertos en la defensa y el espionaje israelíes. Entre ellos, personas que han desempeñado papeles clave en la larga lucha de Israel contra el programa nuclear iraní. Según varias de las personas consultadas, nunca fue realista esperar que una guerra desde el aire pudiera derrocar inmediatamente al Gobierno iraní ni replicar el cambio político impuesto en Caracas.

“Es un pensamiento mágico”, dice una de las fuentes de Inteligencia israelíes. “Teníamos un plan para eliminar los misiles balísticos, lidiar con las instalaciones nucleares y ocuparnos de la industria militar en Irán; pero nunca he escuchado que supiéramos cómo llevar a cabo un cambio de régimen desde el aire (...) Nunca hemos sabido cómo introducirnos en la cabeza de 90 millones de personas, ¿cómo íbamos a saber si saldrían o no a las calles? Nuestra esperanza es que lo hagan”.

En enero, el régimen iraní reprimió brutalmente las protestas masivas en su contra, con decenas de miles de muertos según los informes. “La ayuda está en camino”, prometió Trump entonces.

Desde que comenzó la guerra, Netanyahu ha pedido una y otra vez al pueblo iraní que se subleve. Para facilitar esa rebelión, su Gobierno asegura haber atacado las estructuras de mando interno iraní. Se dice que los ataques aéreos han alcanzado a la Basij (una especie de policía vinculada a la Guardia Revolucionaria) y edificios de las fuerzas internas de seguridad.

No es blanco o negro, es posible que Irán salga tan debilitado de la guerra, que todo sea tan frágil, que eso facilite la posibilidad de cambios desde fuera del régimen

Según Sima Shine, especialista en Irán y antigua jefa de investigación en la agencia de espionaje exterior de Israel (Mosad), un levantamiento popular durante la guerra siempre se ha considerado muy poco probable. Desde que comenzó la campaña estadounidense-israelí no ha habido indicios de que los iraníes salieran a la calle. Tampoco se han dado deserciones significativas dentro de las fuerzas de seguridad que puedan debilitar el control que ejercen sobre el país.

“Soy de las que piensan que no se puede cambiar un régimen con bombardeos desde fuera”, dice Shine, que a pesar de eso no descarta un desmoronamiento del Gobierno por los efectos sobre la seguridad y la economía del país que la campaña de bombardeos tendrá a largo plazo. “No es blanco o negro, es posible que Irán salga tan debilitado de la guerra, que todo sea tan frágil, que eso facilite la posibilidad de cambios desde fuera del régimen”.

Muchos de los miembros de la comunidad de defensa e Inteligencia que no esperan un cambio de régimen también temen el escenario de un régimen maltrecho y decapitado debido al riesgo nuclear que eso implica, si mantiene el uranio enriquecido en su poder. Pese a ello, trasladan que prefieren la campaña de bombardeos a seguir negociando con Teherán. Además de devastar aún más la economía iraní, consideran que los ataques aéreos sirven para destruir muchos de los misiles y gran parte de la industria que los producía.

Según varios funcionarios militares y de Inteligencia israelíes, la necesidad de priorizar el dominio militar táctico inmediato tiene que ver con el efecto que los ataques del 7 de octubre de 2023 tuvieron sobre la estrategia de seguridad nacional israelí.

Las Fuerzas de Defensa de Israel están a punto de terminar esta campaña, no lo dirán, porque la fecha para ponerle fin es una decisión política, pero desde el punto de vista militar han cumplido con casi toda la misión

Misión casi cumplida

Ahora mismo, la prioridad de Israel es debilitar al máximo y lo antes posible a Irán y a sus aliados, aunque al hacerlo corra el riesgo de estimular los deseos del régimen de desarrollar un arma nuclear a largo plazo. “Después del 7 de octubre, Israel no es el mismo país que antes. La política ha cambiado por completo y el nivel de tolerancia es cero: entre un 70% y un 80% de los israelíes no están dispuestos a aceptar ninguna tontería de los adversarios que quieren matarnos”, responde una de las personas de la comunidad de defensa e Inteligencia israelí consultadas a la pregunta sobre las consecuencias estratégicas de la guerra. “La prioridad de las Fuerzas de Defensa de Israel es proteger a nuestras familias”, afirma.

Tras casi dos semanas de bombardeos, “las Fuerzas de Defensa de Israel están a punto de terminar esta campaña, no lo dirán, porque la fecha para ponerle fin es una decisión política, pero desde el punto de vista militar han cumplido con casi toda la misión”, asegura la misma fuente.

Según otro ex alto cargo, a los iraníes les llevará años reparar por completo los daños sufridos, lo que los responsables de seguridad israelíes interpretan como una mejoría en el futuro cercano de la seguridad de su país, aunque no se produzca un cambio de régimen en Irán.

“No se trata de una pequeña célula terrorista, sino de un país enorme con muchos recursos y una gran profundidad intelectual y académica. Una vez que termine la fase de destrucción directa de esta guerra, si el régimen no es derrocado, lo que esperamos es una nueva carrera armamentística”, afirma la misma fuente. “Hay que ir contra los expertos, contra las instalaciones, contra el equipo y, al menos en lo que respecta a la cuestión nuclear, contra los materiales. Si se logra asestar un golpe duro a esas capacidades, es posible retrasar la renovación de la amenaza durante un período más largo”.

Irán es un país enorme con muchos recursos y una gran profundidad intelectual y académica. Una vez que termine la fase de destrucción directa de esta guerra, si el régimen no es derrocado, lo que esperamos es una nueva carrera armamentística

Según varias fuentes, los bombardeos han sido más intensos que durante los 12 días de la guerra del pasado junio que lanzó Israel y a la que se sumó EEUU posteriormente. En ese momento, Netanyahu dijo que se había eliminado la amenaza de los misiles balísticos iraníes en una “victoria histórica”. Pero el país reanudó rápidamente la producción.

Si Israel se asegura la capacidad de operar en los cielos de un país extenso y lejano como Irán, a más de 1.000 km. de distancia y con más territorio que Alemania, Francia y España juntas, habrá logrado lo que considera, según sus parámetros, un éxito estratégico.

Las defensas aéreas no pueden ser eliminadas con un único ataque sorpresa. Para lograr la supremacía aérea hicieron falta oleadas de ataques contra las baterías de misiles antiaéreos y esos ataques fueron lanzados en su mayoría cuando el enemigo estaba preparado. Ante esta embestida, Irán respondió con ataques asimétricos contra toda la región y contra Europa, encareciendo los combustibles y desestabilizando las economías de los vecinos.

Entre los israelíes que ven esta guerra como una lucha existencial hay muchos que apoyan alargar la campaña de bombardeos. La esperanza es que así debilitarán al régimen lo suficiente como para que ceda el control del uranio enriquecido, proporcionando a Israel “un poder de disuasión mucho mayor”. Están dispuestos a arriesgarse a prolongar un conflicto abierto que comenzó en Gaza en 2023 causando una enorme tragedia humanitaria y se ha expandido durante más de dos años a diferentes frentes, llevando al límite la estabilidad de la región: Líbano, Siria, Irán y Yemen.

Pero el cálculo de muchos líderes en la región y en otros países es muy diferente, con los precios del petróleo disparándose, alimentando la inflación y el descontento. La apuesta de Israel por el poder militar como única vía para la seguridad corre el riesgo de aislar al país en Oriente Medio. A largo plazo, quizás también en el resto del mundo.

“Israel no está dispuesto ni es capaz de transformar sus logros militares intentando pasar al aspecto más político de construir nuevas alianzas”, explica otro ex alto cargo israelí. “Me temo que vamos a seguir estancados en esta situación”.