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The Guardian en español

Un soldado ucraniano, al banquillo por el sabotaje del gasoducto Nord Stream

Agentes de la Policía Federal escoltan a Serhii K., desde el Tribunal Supremo Federal (BGH) hasta un helicóptero en Karlsruhe, en 2025.

Kate Connolly

Berlín —
14 de octubre de 2026 11:43 h

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Un soldado ucraniano será juzgado en Hamburgo acusado de participar en uno de los actos de sabotaje más descarados de la historia europea de la posguerra: el ataque de 2022 contra los gasoductos Nord Stream entre Rusia y Alemania.

Serhii Kuznetsov, un oficial de las fuerzas especiales del ejército ucraniano, está acusado por la fiscalía de ser cómplice de crímenes de guerra al atacar infraestructuras civiles, provocar una explosión, causar daños materiales e interrumpir los servicios públicos.

Kuznetsov, que en la apertura del juicio el miércoles será identificado únicamente como Serhii K debido a la legislación alemana en materia de protección de datos, fue mencionado con su nombre completo en una orden de extradición. Se le acusa de haber preparado y llevado a cabo la detonación de al menos cuatro artefactos incendiarios de hasta 27 kilos de peso a una profundidad de unos 80 metros bajo el mar Báltico, cerca de la isla danesa de Bornholm.

Se cree que contaba con seis cómplices, entre ellos cuatro buzos de aguas profundas, un experto en explosivos y un capitán de barco, quienes presuntamente utilizaron un yate alquilado y explosivos controlados por temporizador. Tanto él como su país niegan cualquier implicación en los ataques.

Las explosiones tuvieron lugar el 26 de septiembre de 2022 y causaron graves daños a los gasoductos que se habían construido para transportar gas natural ruso entre Vyborg, en el oeste de Rusia, y Lubmin, cerca de Greifswald, en el norte de Alemania.

Las explosiones provocaron la rotura de los gasoductos Nord Stream 1 —la principal vía de suministro de gas de Rusia a Alemania antes de que Moscú cortara el suministro en agosto de 2022—. También dañaron el Nord Stream 2, que estaba listo para transportar gas, pero que nunca llegó a ponerse en funcionamiento después de que Alemania suspendiera su proceso de autorización justo antes de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.

La fuga de gas del gasoducto Nord Stream 2 en el mar Báltico frente a Bornholm, en Dinamarca.

Los ataques se produjeron mientras los países europeos intentaban dejar de depender del suministro energético ruso como reacción a la agresión del Kremlin.

Pusieron de manifiesto la dependencia de Europa —y, en particular, de Alemania— del gas ruso, además de destacar la opacidad de las operaciones clandestinas en tiempos de guerra.

Los analistas en materia de seguridad culparon inicialmente a Moscú del ataque. Rusia ha negado su implicación y, a su vez, ha culpado a EEUU, que lo ha negado con igual vehemencia.

Sin embargo, en julio, la fiscalía alemana acusó a las “autoridades estatales” ucranianas de ordenar el ataque, argumentando: “El objetivo era interrumpir de forma permanente el suministro de gas a través de los gasoductos e impedir que Rusia utilizara los ingresos del comercio de gas natural para financiar su esfuerzo bélico”.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha negado que su país estuviera implicado.

Ucrania, en el banquillo

Kuznetsov fue detenido en agosto de 2025 mientras disfrutaba de unas vacaciones familiares en Italia; según la policía italiana, se entregó sin oponer resistencia. Viajaba con un pasaporte falso. Fue extraditado a Alemania el pasado mes de noviembre, tras fracasar los intentos legales para impedirlo.

Otro sospechoso, Volodímir Zhuravlyov, instalador de aire acondicionado y buceador aficionado, fue detenido en agosto en el norte de Croacia en virtud de una orden de detención europea. Se opone a su extradición a Alemania tras haber solicitado asilo en Croacia. Niega haber participado de alguna manera en el sabotaje.

Consciente de lo potencialmente polémico que podría resultar el juicio —en el que Ucrania se encuentra, en la práctica, en el banquillo de los acusados por un delito cometido contra su aliado, y uno de sus más firmes apoyos durante la guerra—, el Gobierno alemán se ha abstenido de hacer comentarios al respecto.

El partido de extrema derecha y pro-Kremlin Alternativa para Alemania, que está en pleno auge en las encuestas, ha aprovechado el complot del Nord Stream para reforzar su argumento de que la ayuda alemana a Ucrania debe cesar y que debe restablecerse el gasoducto, de modo que el suministro barato de gas pueda ayudar a contrarrestar la crisis del coste de la vida.

Gran expectación

El juicio está suscitando gran interés, sobre todo porque Nord Stream ya era un tema muy polémico antes del ataque, en el que estaba implicado el líder ruso, Vladímir Putin, quien, junto con el entonces canciller alemán, Gerhard Schröder, logró eludir a Ucrania como país de tránsito con el Nord Stream 1. Tras la salida de Schröder de la cancillería, Putin lo nombró presidente del consejo de supervisión de la empresa Nord Stream AG. La semana pasada se vio a Schröder asistiendo a la celebración del cumpleaños de Putin.

El tribunal rechazó la solicitud de los rusos de participar como codemandantes en el juicio de Hamburgo. La empresa Gazprom, propietaria del gasoducto Nord Stream 2, había alegado su derecho a hacerlo debido a lo que ha calificado como graves consecuencias económicas derivadas del atentado. El tribunal argumentó que, si bien los costes de reparación de los gasoductos serían elevados, su restauración no sería económicamente imposible.

Según las informaciones, se espera que Kuznetsov, cuya identificación militar indica que se encontraba en servicio activo en el momento en que se volaron los gasoductos, haga valer su derecho a guardar silencio durante el juicio.

Se prevé que su equipo de abogados presente declaraciones juradas de dos de sus superiores militares para respaldar el argumento de que tiene prohibido revelar detalles de sus acciones como soldado.

Según se informa, habría recibido órdenes de un hombre considerado el cerebro del atentado y que figura entre quienes han testificado a su favor.

Se han fijado 16 fechas de juicio en el Tribunal Regional Superior Hanseático de Hamburgo hasta el 17 de diciembre inclusive, y es probable que se celebren nuevas vistas en enero y febrero.

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