Trump, atrapado entre ayudar a su aliado saudí o agravar la guerra con Irán ante el avance de los hutíes a posiciones clave

Los combatientes hutíes están avanzando para tomar el control de posiciones elevadas estratégicas en Yemen que aislarían la costa del Mar Rojo de las zonas controladas por las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí. Esto se produce justo después de que Donald Trump ordenara suspender en el último segundo los ataques estadounidenses contra el grupo, al parecer mientras ya se cargaban las bombas en los aviones.

En medio de unos combates cada vez más intensos en Yemen, que han provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas en las últimas semanas, el New York Times informó el lunes de que el presidente de EEUU había dado un giro radical en los últimos días tras una petición de Arabia Saudí para que EEUU lanzara ataques contra los hutíes.

Esto se produce en medio del rápido avance de los hutíes sobre el terreno, ya que el grupo ha tomado el control de gran parte de la costa yemení del Mar Rojo, arrebatándosela a las fuerzas gubernamentales yemeníes respaldadas por Arabia Saudí, y avanza hacia zonas adyacentes al crucial estrecho de Bab al-Mandab, que Arabia Saudí ha utilizado como ruta alternativa para las exportaciones de petróleo, evitando así las interrupciones en el ⁠estrecho de Ormuz.

En la llamada de la que informó el New York Times, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, imploró a Trump que interviniera para ayudar a detener el avance de los hutíes tras semanas de peticiones en ese sentido. Trump, que se había mostrado reacio a sumarse a la guerra de Arabia Saudí en Yemen, ordenó tras la llamada al Pentágono que se preparara para lanzar ataques aéreos contra los hutíes, antes de dar marcha atrás una vez más, según el periódico estadounidense.

Trump ha enviado con frecuencia señales contradictorias a Riad, y durante una visita a Irlanda a principios de este mes declaró a los periodistas que los hutíes les habían llamado y les habían dejado claro que on quieren luchar contra ellos, añadiendo que el grupo estaba “permitiendo el paso de barcos” por el estrecho de Bab al-Mandab y que la situación “se resolvería muy bien”.

Trump añadió que el problema de los hutíes se limitaba a “un país” —una aparente referencia a Arabia Saudí—, y prometió “encargarse de solucionarlo”.

Según la ONU, las hostilidades en Yemen han provocado el desplazamiento de al menos 125.000 personas desde principios de septiembre. La ciudad de Taiz ha acogido al mayor número de desplazados, con hasta 86.000 yemeníes desde que comenzó la reciente escalada de violencia.

El rápido avance de este grupo alineado con Irán este mes ha extendido el conflicto generalizado en Oriente Medio a un nuevo escenario y ha supuesto una amenaza aún mayor para el suministro energético mundial.

Hasta ahora, Washington ha rechazado las reiteradas peticiones del príncipe Mohammed para que se una a la lucha en Yemen, mientras que los hutíes afirmaron el sábado que habían disparado contra Riad, donde se podían ver columnas de humo cerca del aeropuerto principal.

El presidente yemení, Rashad al-Alimi, habló el domingo con Trump para solicitar apoyo para su Gobierno, reconocido por la ONU, en su lucha contra los hutíes. Según algunas fuentes, Trump no se comprometió directamente a prestar apoyo militar durante la conversación.

Según el grupo, Arabia Saudí ha lanzado en los últimos días cientos de ataques contra posiciones hutíes en las estratégicas montañas de Kahboub, pero estos han tenido escaso impacto en el avance de sus combatientes.

Los combates se han centrado en las afueras del remoto distrito de Al-Wazi’iyah, en la provincia de Taiz, y en Ras al-Ara, a orillas del océano Índico, que separa la costa del mar Rojo de la ciudad de Adén, sede del Gobierno. El objetivo de los hutíes es asegurar la retaguardia de sus fuerzas en torno al estrecho de Bab al-Mandab tomando el control de las montañas, lo que también les permitiría abrir nuevos frentes, según fuentes consultadas por Reuters.

El recrudecimiento de los combates entre Arabia Saudí y los hutíes ha planteado un nuevo dilema a Trump, que se ve presionado para ayudar a defender a los estrechos aliados saudíes de Washington, pero que teme ampliar aún más la profundamente impopular guerra que inició en febrero contra Irán.

Estados Unidos bombardeó a los hutíes durante dos meses a principios de 2025, pero Trump suspendió esos ataques tras alcanzar un alto el fuego con el grupo y, desde entonces, se ha mantenido al margen del conflicto.

En medio del fracaso generalizado de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y con las elecciones de mitad de legislatura estadounidenses a la vuelta de la esquina, las prioridades de la Administración Trump parecen centrarse en garantizar al menos parte del suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz, al tiempo que se evita una implicación mayor en Yemen.

Sin embargo, esto conlleva riesgos a largo plazo, entre los que destaca el creciente distanciamiento de aliados clave de EEUU en el Golfo, incluida Arabia Saudí, donde cada vez se considera más a Washington como un aliado poco fiable, lo que también podría socavar el llamado acuerdo de “seguridad a cambio de petróleo”, en virtud del cual EEUU proporciona un paraguas de defensa a los Estados del Golfo a cambio de suministros energéticos.