La app para aprender español que nació de la vocación de un maestro jubilado y la experiencia de un informático migrante
Conseguir aprender un idioma desconocido cuando apenas se dispone de tiempo y las fuerzas flaquean tras horas de trabajo físico en el campo resulta casi imposible para miles de hombres y mujeres migrantes que llegan a La Rioja. Pero al mismo tiempo es fundamental para iniciar una nueva vida, como se dio cuenta Mohammed Bayad cuando comenzó a formarse en Logroño en otros ámbitos sin tener el español asentado.
Sin embargo, cuando la amistad une pasión y necesidad, surgen ideas como LEES, una aplicación gratuita capaz de enseñar español desde el árabe, el inglés, urdu (de Pakistán), francés y bambara (lengua del oeste de África, principalmente Mali), que han creado dos vecinos de Cenicero.
Pepe Pascual ha dedicado toda su vida laboral a la educación para adultos. Decidió no seguir la tradición bodeguera de su familia y se trasladó a Barcelona en 1980 para ejercer como maestro en un momento en que la educación para adultos estaba adquiriendo mucha fuerza especialmente en los barrios obreros, donde se instalaban migrantes llegados de otras partes de España. Al principio como maestro voluntario, después con plaza fija, realizaba tareas de alfabetizaciones o clases para obtener el graduado escolar. “Allí me enamoré de la educación para adultos”, enfatiza Pepe con la misma ilusión de entonces. Años después, terminó su carrera profesional como maestro de la cárcel de Logroño y tras su jubilación, siguió ligado a la enseñanza desde el voluntariado, siempre con una idea rondándole en la cabeza.
Mohammed Bayad es informático desarrollador web. Después de los estudios profesionales, con dos diplomaturas, en Marruecos trabajaba como supervisor de ventas y desarrollando software para empresas nacionales. Tenía una vida asentada allí con su familia y con dos hijos, pero la enfermedad del mayor les obligó a trasladarse a España en busca de una sanidad mejor. Nada más llegar en 2023, homologó su Bachillerato y se matriculó en el Grado Superior de ASIR, pero no tardó en darse cuenta de que lo primero era aprender el idioma. Después de trabajar en el campo una temporada, ahora trabaja como operario de almacén a la espera de conseguir un trabajo como informático.
Un día, Pepe Pascual planteó su idea a la trabajadora social de Cenicero: crear una página web que sirviera de apoyo a la alfabetización. Incluso en Barcelona había comenzado a desarrollarlo, pero la informática había evolucionado muy rápido y los medios técnicos ya se le escapaban a este maestro jubilado. “Ella me dijo que había un compañero de Marruecos, que era informático y que era un hombre encantador”, cuenta ahora Pepe sobre el que ya es su amigo. Un día, sin haberse presentado, se cruzaron en una esquina y Pepe le dijo: “Tú eres el informático”. Así que le contó su proyecto y pronto comenzaron a ponerlo en marcha. Pepe le decía la idea y Mohammed la plasmaba en la web. Al principio, tenía más tiempo al no poder trabajar por no tener papeles, después lo compatibilizaba con sus trabajos con horas de programación de madrugada, cuando sus hijos dormían.
De la idea a la pantalla
Muchos meses de trabajo colaborativo entre ambos que ya puede ponerse a prueba en LEES, una plataforma educativa que ha ido creciendo con todas las necesidades que surgían por el camino o que Mohammed extraía de su propia experiencia, como la sección ESTE (Estudiar las señales de tráfico de España), una parte dedicada al estudio del tráfico, como señales, multas, partes del coche o exámenes para el carné de conducir. Todo ello en los cinco idiomas que han elegido (español, inglés, francés, árabe, urdu y bámbara) y que no descartan seguir ampliando.
La parte principal es la de LEES, un dominio sencillo que para sorpresa de los dos estaba libre, y que es el acrónimo de Lee y escribe español de forma sencilla. “No es una interfaz al uso. Es sencilla, muy limpia porque estamos hablando de acercarnos a la gente que no sabe casi nada”, explica Pepe Pascual. La plataforma destaca por una regla básica adaptada a quienes se alfabetizan desde cero: todo el contenido está locutado y todas las palabras y números aparecen divididos en sílabas (“Cin-co”, “La man-za-na” o “Cris-tal”), algo que no hace ninguna otra aplicación de las que han encontrado hasta ahora. La primera parte, ‘Números y letras’, arranca intencionadamente por las cifras antes de pasar al abecedario, combinando voz, imágenes y juegos sencillos para escuchar, escribir y validar la pronunciación con el micrófono.
En el apartado ‘Mis palabras’, la web funciona como un audicionario por campos temáticos (salud, alimentos, comercios) que enseña el uso de los artículos (la, el), con muchos campos dedicados a las necesidades de los trabajadores migrantes, como uno dedicado a los pueblos de La Rioja a los que acuden a trabajar. La aplicación incluye una función para que el usuario guarde las palabras que, por ejemplo, le resulten más difíciles en una lista personalizada, repasándolas hasta que las domine y decida eliminarlas.
Para el uso cotidiano, la herramienta ofrece un módulo de frases útiles (como «Quiero comprar pan») con ejercicios para ordenar sus palabras y traducción instantánea a los cinco idiomas. Además, cuenta con un buscador y traductor directo que locuta cualquier término, lo desglosa en sílabas y permite al alumno dictarlo por voz para comprobar en tiempo real si lo ha dicho correctamente. “Son muchos detalles y mucho trabajo detrás de cada cosa nueva que incorporamos”, pone en valor Pepe de su amigo. “Yo le digo: 'oye, podríamos hacer...' y al día siguiente ya lo tiene”.
Cuando no tienes el idioma, todo es limitado, no hay puertas abiertas.
Durante todo el tiempo de desarrollo, Mohammed ha ido enseñando los avances de LEES a sus compatriotas. La acogida ha sido muy positiva, sobre todo para quienes no disponen de tiempo libre para acudir a clases y necesitan compatibilizar el aprendizaje con su jornada laboral. La herramienta responde a esa necesidad urgente de comunicarse en el día a día, pero también ayuda a vencer barreras invisibles. “Hay algunas personas que llevan 20 años aquí, que hablan español pero no tienen un español muy correcto, o mayores que no saben escribir”, explicaba Mohammed sobre los perfiles que han empezado a usarla. Para muchos migrantes, contar con esta opción en sus ratos de descanso no solo les permite soltarse a hablar y perder el miedo a equivocarse, sino también aspirar a nuevas oportunidades: “Lo importante son las necesidades de hablar para satisfacer su vida; cuando no tienes el idioma, todo es limitado, no hay puertas abiertas”.
Estos dos amigos acaban de registrar su aplicación tras muchos meses de trabajo. El proyecto que nació de la experiencia acumulada en aulas y fronteras, ya se ha convertido en una realidad digital lista para cambiar el día a día de muchos trabajadores. Tras meses de ilusión y programación de madrugada, LEES ya está disponible a través de internet (lees.es) y también como aplicación para Android e iOS. Pero lejos de dar el trabajo por concluido, la ilusión de ambos sigue intacta: Pepe planea organizar sesiones con vecinos de Cenicero y con asociaciones para enseñar a exprimir al máximo cada recurso, mientras Mohammed continúa puliendo detalles para que el idioma deje de ser un muro. Al final, como demuestra esta alianza tejida en las calles de un pueblo, la tecnología cobra verdadero sentido cuando se pone al servicio de algo tan sencillo y humano como tender la mano a quien empieza de cero.
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