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Opinión - Ayuso, azote de la corrupción (ajena). Por Esther Palomera

CRÓNICA

Ayuso se enroca para no dar explicaciones sobre su vivienda: “Utilizan el plano sentimental para atacar al adversario”

Víctor Honorato

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Tras descarrilar en pocas horas la defensa inicial que hizo de su pareja, investigada por fraude fiscal, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lleva tres semanas evitando pronunciarse concretamente sobre los hechos desvelados por elDiario.es, tampoco sobre las circunstancias que rodean la compra y reforma del piso en el que vive. La estrategia desde entonces es la ofuscación, el ataque a la prensa y hoy jueves, en el pleno de la Asamblea de Madrid, las apelaciones al respeto a la intimidad. “Utilizan el plano sentimental para atacar al adversario político”, se ha quejado.

Alberto González Amador, comisionista de la sanidad privada y pareja de Ayuso, pasa a ser, por consiguiente, “la persona a la que se refieren ustedes” o, en palabras del portavoz popular, Carlos Díaz-Pache, “un señor que tiene una discrepancia con Hacienda”, por mucho que ya haya sido llamado a declarar en el juzgado. Para Ayuso, según expresó en sus sucesivas respuestas a los portavoces del PSOE, Juan Lobato, y Más Madrid, Manuela Bergerot, las cuestiones de la oposición son intentos de fiscalizarla por su “vida sentimental, que no le compete a nadie” y no por su gestión. Resulta, además, “chavista” utilizar a “personas a las que les va bien en sus negocios” para “intentar atacar al adversario político, desguazando su vida particular, llenándola de tramas y grandes mentiras”.

El padecimiento íntimo de la líder del PP madrileño, que pidió “respeto al trabajo de una mujer en política que se ha ganado la vida honrosamente” (ella), se manifestaba al día siguiente de conocerse el archivo de la investigación a Mónica Oltra. La política acabó dimitiendo como vicepresidenta de la Generalitat Valenciana en una época en que Ayuso la acusaba de “supuestamente feminista que ha amparado y escondido el abuso a una menor tutelada”.  

Molesta por estas aparentes intromisiones, Ayuso no ha respondido a las preguntas sobre los pagos reclamados a familiares de residentes fallecidos en lo más álgido del COVID sin ser trasladados a hospitales, y ha ironizado sobre las reformas irregulares de la vivienda en que reside. Si puso “suelo radiante o calefacción convencional” o si “orientó el aire acondicionado mirando al sur” es intrascendente, vino a decir, cuando Bergerot le inquiría por un vertido de fecales causado por los trabajos. Las bromas no alcanzaron al método de pago y origen de los fondos para la compra del inmueble. 

Aviso a navegantes

Luego volvió a reducir el fraude confeso de su pareja a una inspección fiscal y lanzó un aviso a la oposición. “Si empezamos con inspecciones fiscales uno a uno, [sobre] cómo pagan al hombre o mujer que probablemente trabaje en su casa, cómo pagan sus negocios, qué propiedades tienen, se caen abajo la mitad”, calculó, para añadir que “una trama se fabrica con dos de pipas y si quieren le hago una trama ahora mismo”.

La presidenta defendió igualmente al grupo sanitario privado Quirón, que multiplicó por cuatro sus pagos tras iniciarse su relación con la presidenta madrileña. Es “el segundo grupo empresarial más importante de Europa” y, en todo caso, la Administración central ha contratado más con él que la propia Comunidad de Madrid, según alegó.

Todo esto lo trufó con sus habituales menciones a “las feministas de ultraizquierda” y cargando contra el Gobierno estatal, que, al contrario que el suyo, “chapotea en la corrupción”. Uno de los pocos datos concretos que ofreció en sus respuestas a la oposición fue el número de asistentes a sus encuentros empresariales en su reciente viaje a Chile, que el PSOE consideró infructuoso. En alguno acto comparecieron “más de 200 personas”, se defendió.

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En elDiario.es somos conscientes de que publicar noticias como esta no es fácil, que puede haber consecuencias. Al menos ya sabemos a qué nos enfrentamos esta vez. Nos lo han dejado claro y por escrito: “Os vamos a triturar, vais a tener que cerrar”. Las amenazas de Miguel Ángel Rodríguez, la mano derecha de la presidenta de Madrid, no son solo un calentón. No es siquiera la primera vez que recurre a presiones así para evitar que se publique una información.

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