Pesadilla en un colegio público de Pozuelo: caída de techos, goteras y caso omiso del Ayuntamiento desde hace dos años

Guillermo Martínez

Madrid —
30 de enero de 2026 10:56 h

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Techos que se caen, malos olores, pasillos cerrados, aulas encharcadas y cuatro grupos reubicados en espacios minúsculos que imposibilitan el normal aprendizaje del estudiantado. Esta es la realidad con la que conviven los 120 niños y niñas de 3 a 12 años que acuden día tras día al CEIP Asunción de Nuestra Señora, en Pozuelo de Alarcón. Reformado en 2018, las primeras goteras aparecieron dos años después. Tras seis años de desperfectos en los que el Ayuntamiento, dueño del edificio, tan solo ha brindado apoyo simbólico, la dirección y los familiares del estudiantado no aguantan más: “Los niños tienen sus derechos y no pueden estar ocho horas con goteras a sus espaldas”. El Consistorio responde que ya ha adjudicado las obras para solucionar los problemas, que comenzarán cuando deje de llover, aseguran.

Inaugurado en 1974, más de medio siglo después este colegio pozuelero pasa por sus horas más bajas. El peligro es patente en un 25% del centro, ahora clausurado para evitar desgracias mayores. Fuentes cercanas a la dirección afirman a elDiario.es que, tras casi tres años de quejas continuas, tanto el Ayuntamiento de la localidad, con Almudena Ruiz como concejala de Educación, como el director de área territorial de la Comunidad de Madrid, José Macías, solo les han trasmitido un apoyo verbal y promesas que se han ido cronificando en el tiempo, pero nunca cumplidas.

La situación era tan preocupante que incluso prevención de riesgos laborales de la Comunidad entró en juego. “Su asesoramiento se basó en decir que se impidiera el paso de niños y profesores a las aulas afectadas”, aseguran estas mismas fuentes. A día de hoy, la afectación ha llegado a todo un ala de este pequeño centro, en el que cada día intentan enseñar y educar a chavales de 30 nacionalidades diferentes, insertado en el casco antiguo de la localidad y compuesto mayoritariamente por migrantes que trabajan en el sector servicios o sirviendo en otras casas.

La dirección del colegio Asunción de Nuestra Señora recae en Pilar Verme, quien asumió su cargo en 2023 y madre de unas de las alumnas de 4 años del centro. Bajo su cometido, han decidido reubicar a cuatro grupos en diferentes espacios, ya que las aulas están impracticables, además de ser un peligro tanto para el estudiantado como para los docentes. Algunos han ido al aula de música, lo que imposibilita que otros grupos puedan disfrutar de ella. Otros han ido a parar a la sala de profesores y al aula de enlace, por lo que los habituales del aula de enlace ahora están en una pequeña sala reservada al AMPA. Incluso los hay que están en el pasillo, tal y como denuncia Sebas Baratta, presidente del AMPA del colegio.

La dirección del centro ya ha comunicado a las familias estos cambios de ubicación como consecuencia de los desperfectos que sufre la infraestructura. Los padres y madres apenas se han quejado. Se trata de familias muy humildes a las que les cuesta luchar por sus derechos porque creen que no los tienen, por eso apenas protestan, dilucidan fuentes internas del colegio. “Seguramente tienen preocupaciones más importantes en su vida, como mantener sus trabajos y pagar el alquiler”, añaden.

Una educación de primera y otra de segunda

Baratta, llegado desde Argentina, está alarmado por lo que pasa en el colegio. Padre de un niño de 6 años que acude a él todos los días desde septiembre de 2024, recalca que las goteras han aparecido hasta en los vestuarios del personal de limpieza. “Y ahora se ha caído todo el falso techo de esa zona y el aula de 4º está totalmente inundada”, apuntilla enfadado, apenas unos minutos después de ver con sus propios ojos la realidad que atraviesa el centro.

Según el presidente del AMPA, la situación es “extrema”, pero también para los docentes. “Aquí parece que hay una educación de primera y otra de segunda. Este colegio, un colegio de brazos abiertos hacia la comunidad extranjera, está totalmente desatendido”, enfatiza.

Desde su punto de vista, la realidad del Asunción de Nuestra Señora ha llegado a este punto por la falta de mantenimiento, aunque tilda de “extraño” que tan solo dos años después de una reforma aparezcan los primeros desperfectos. “Me imagino que arreglar un techo de un colegio debería ser una prioridad y tampoco comporta un presupuesto muy alto, pero habrá otras prioridades”, dice Baratta lanzando un dardo al Ayuntamiento de la localidad.

Olor a podrido

Amelia Franas tiene una hija que se educó durante nueve años en este colegio de Pozuelo y ahora ya está en un instituto, y un hijo que actualmente cursa 5º de Primaria en él. Conoce bien lo que se vive en el Asunción de Nuestra Señora: “Esto es un horror, indignante, faltan hasta las palabras”, comienza su relato tras ver los desperfectos causados por el temporal de lluvia y nieve de los últimos días.

Esta madre comenta que el problema ya ni siquiera son las goteras o las clases con charcos, sino el olor. “Se podría coger el agua en cubos, pero huele tanto a podrido y humedad que es imposible que se pueda dar clase ahí”, en sus propios términos. Franas, de origen polaco, formaba parte del AMPA cuando se realizó la renovación en 2018. “Vimos la licitación y eligieron la de presupuesto más bajo. Quedó bonito, pero a los dos años comenzaron las goteras y a caerse la pintura a trozos”, explica. El Consistorio, por su parte, enfatiza que esta reforma alcanzó los 600.000 euros.

La fama de un colegio de inmigrantes

La comparativa del colegio Asunción de Nuestra Señora es llamativa incluso con otros colegios públicos del municipio, gobernado históricamente por el PP. Antes de la intervención de 2018, Franas pidió a la concejala de Educación la renovación del firme del patio y la instalación de una pequeña cubierta que protegiera del sol. “Aquí hacemos muchas actividades y fiestas de integración con los niños, y se achicharraban de calor”, comenta.

La edil le respondió hace una década que no sería posible, que eso no entraba en el presupuesto. Al mismo tiempo, el colegio San José Obrero, en el barrio de la Estación, construido en la misma época que Asunción de Nuestra Señora, también se reacondicionaba. Allí sí que renovaron el firme y pusieron una cubierta. Para Franas esto responde a la comunidad educativa que forman: “Siempre hemos tenido fama de ser un colegio de inmigrantes porque nuestro barrio acoge a la población más vulnerable. Gracias a las direcciones que hemos tenido somos un colegio modelo en integración”, dice orgullosa.

El Ayuntamiento de Pozuelo ha señalado a elDiario.es que les constaba “alguna gotera provocada por las intensas lluvias del año pasado”. En cambio, este medio ha podido documentar cómo la dirección ya alertó de los que sucedía en octubre de 2023, así como en enero de 2024 y en noviembre de 2025. El Consistorio también ha detallado que la concejala de Educación y la primera teniente de alcalde visitaron el centro esta semana, tras la nevada. “Ya tenemos adjudicadas las obras para solucionar esos problemas, pero lógicamente hay que esperar a que pare de llover para que los obreros se puedan subir a los techos”, agregan.

Todos caben

Fuentes cercanas a la dirección del centro aseguran que, visto lo visto, el Ayuntamiento de Pozuelo no valora la educación pública. “O no tienen dinero o no tienen vergüenza, porque llevamos así seis años, y no han hecho nada”, agregan. No piden ningún capricho, sino que los representantes públicos cumplan con su obligación, como es brindar una educación pública de calidad a los menores, independientemente de su procedencia.

El presidente del AMPA sopesa escalar las protestas. “Gastarse dinero en luces para la plaza del Ayuntamiento y fuegos artificiales está muy bien, y lo ve todo el mundo. ¿Quién ve que un colegio público se cae a trozos”, se pregunta? Franas, quien sostiene que el Consistorio está realizando una gestión “negligente”, secunda manifestarse, “aunque aquí somos muy pocos defendiendo la causa de la educación pública porque prefieren los colegios privados”, apunta.

Ni siquiera el nombre representa a este colegio. Alejados de algo tan religioso como Asunción de Nuestra Señora, la comunidad educativa se siente mucho más cercana a colegio Tahona, homónimo al nombre de la calle en el que se ubica. “En el Tahona cabemos todos, vengas de donde vengas y tengas la religión que tengas, y hables el idioma que hables. Eso es lo más bonito de este cole”, concluyen desde el centro.