Arranca el 'hanami' madrileño: guía para disfrutar de la floración de almendros en la Quinta de los Molinos esta primavera
Después de un inicio de año pasado por agua, el sol y las temperaturas primaverales de la última semana han propiciado la floración de los almendros de la Quinta de los Molinos. Los árboles que se ubican en la entrada de la calle Alcalá empezaron a mostrar tímidamente sus primeras flores desde principios de febrero, donde siempre madruga la flor del almendro por la cantidad de horas de sol que reciben cada mañana.
El proceso culminará dentro de unos días, pero el característico olor de los árboles ya ha inundado el parque y la Quinta comienza a teñirse de blanco y rosado abriendo paso a la primavera. Es difícil calcular cuándo tendrá lugar este efímero espectáculo de la naturaleza, ya que depende de la meteorología su pronta o tardía llegada. Este año la floración ha llegado algo más tarde de lo previsto debido a las intensas lluvias y las bajas temperaturas registradas en enero, aunque las fechas se ajustan más a las habituales del ciclo natural de este proceso, a diferencia de años anteriores cuando llegó con un par de semanas de antelación.
Según un estudio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en las últimas décadas se ha observado una tendencia general en la zona centro de la península ibérica, incluyendo Madrid, al adelanto de la fenología primaveral en muchas especies como consecuencia del cambio climático, como es el caso de los almendros. En esta ocasión, las primeras flores surgieron a principios de febrero, coincidiendo con la fecha promedio de inicio de la floración. Su duración es incierta todavía, pero seguramente el fenómeno experimentará su momento de mayor apogeo la primera semana de marzo.
Todo el proceso de floración ha sido documentado por el usuario de la red social X @bsalvadormadrid, que desde hace algunos años se encarga de informar con fotos y actualizaciones casi diarias del avance de los árboles en la Quinta de los Molinos: El proceso por fin ha culminado este 25 de febrero. “Llegó la floración de los almendros a la Quinta de los Molinos. Algunos ejemplares todavía esperan su esplendor, pero ya se aprecia la belleza de este inigualable momento del año en el Barrio Salvador. Respeto por la naturaleza. Este parque es un tesoro de Madrid y sus vecinos”, así lo ha anunciado la cuenta a través de la red social, animando a todo el mundo a ir y tumbarse bajo los almendros para disfrutar de este hermoso espectáculo floral.
Los más de 1.500 ejemplares de estos árboles que alberga la Quinta de los Molinos son indiscutiblemente la estrella del lugar durante febrero y marzo. La imagen de los almendros en flor es la estampa más característica del parque: un espectacular manto blanco y rosado cubre todo sin permitir ver el verde del césped.
Sus colores y la expectación que generan recuerdan al hanami (è±è¦), el período en el que florecen los cerezos y los japoneses acuden en masa a parques y jardines a contemplar sus flores. Al igual que en el país nipón viven este fenómeno como una cita inescrutable para acercarse a la naturaleza, los madrileños también aprovechan para pasear, tomar fotos y hacer pequeños pícnics bajo los almendros cada febrero.
No es el único lugar de la capital en el que disfrutar de este espectáculo, parques como El Retiro o Casa de Campo también ofrecen una estampa similar, pero ninguno se compara con la Quinta de los Molinos, el lugar por excelencia para deleitarse con la floración. Esta zona verde alberga 7.688 unidades arbóreas, de las que el almendro es la más predominante. Lo más especial de este evento es su brevedad, tiene lugar durante tan solo dos semanas al año.
Este espectáculo tan poco habitual atrae tanto a locales como a visitantes dispuestos a inmortalizar la belleza de estos árboles. Además, disfrutar de la floración es fácil: el parque, ubicado en el barrio de Salvador del distrito de San Blas-Canillejas, abre todos los días de 6.30 a 22.00 horas. Desde los primeros rayos de sol hasta el atardecer, cualquier momento es bueno para pasear entre los almendros.
En cuanto a los accesos, las instalaciones cuentan con cinco puertas, aunque la más frecuentada es la que se sitúa en la calle de Alcalá, a la salida de la estación de Metro de Suanzes (L5). Además, también se puede acceder desde la calle Juan Ignacio Luca de Tena, la avenida del Veinticinco de Septiembre, la calle Doctor Zamenhof y la calle Miami.
Puedes consultar en el siguiente mapa la ubicación de cada uno de los accesos mencionados:
Los almendros se encuentran a ambos lados del paseo principal, en la zona de huertos de la antigua finca señorial. Se pueden ver caminando de sur a norte. En caso de que se acceda desde la entrada de la calle Alcalá los árboles se encontrarán a la derecha y al avanzar hasta la mitad del parque estarán a la izquierda.
Otras formas de disfrutar del parque
Además de recorrer el parque en busca de almendros, es recomendable aprovechar el paseo para conocer mejor la Quinta de los Molinos. Este parque data de 1920 y fue parte del entorno del palacete del arquitecto César Cort Botí. En 1980, tres cuartas partes de la finca pasaron a ser propiedad del Ayuntamiento de Madrid, que se encargó de restaurarlo, convirtiéndolo en una de las grandes zonas verdes de la ciudad.
En 2018 el palacete pasó a ser un espacio cultural diseñado para la juventud madrileña. En este se organizan actividades orientadas a niños y jóvenes de 0 a 16 años. Además, es posible tomar algo y relajarse en su café-jardín, donde trabajan camareros de la escuela de hostelería municipal. También se llevan a cabo talleres y actividades con asiduidad.
Y si hablamos de la naturaleza que rodea el recinto, hay mucho más. Además de los almendros, los visitantes también pueden contemplar otras especies como olivos, pinos, higueras, lilos, retamas, romeros, hibiscos, adelfas, avellanos, tarajes y otras menos habituales como feijoas, eucaliptos, azufaifos o paulonias. La caminata termina en el lago del parque, donde habitan carpas y tortugas, un oasis en medio de Madrid al que muchos acuden para desconectar cada primavera.