Ayuso cambia la protección de la Casa de Campo para permitir corridas de toros y ferias en la Venta del Batán
El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso va a ampliar el catálogo de actividades permitidas en la Venta del Batán, el recinto taurino que está impulsando desde que el Ayuntamiento de Madrid se lo cedió para que trasladara allí una escuela de toreo. Lo hará a través de algunos cambios que está introduciendo en la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para la Casa de Campo, que ha abierto para “adaptar a las necesidades contemporáneas” algunos espacios, según el texto del expediente incoado.
Hasta ahora, el uso permitido en este recinto, situado a pocos metros de la estación de Metro de Batán, es el de “la custodia y aclimatación de reses bravas en espera de traslado a las plazas de toros”, aunque también se permitía como uso compatible desde la anterior declaración BIC, que data del año 2010, el de “la enseñanza del toreo en el ámbito de la Escuela de Tauromaquia”. En la nueva propuesta de la Comunidad de Madrid, todavía en tramitación, se amplía el uso principal para que las reses también puedan destinarse a otras explotaciones ganaderas y que las instalaciones puedan ser objeto de “rehabilitación y mejora”. Aunque las modificaciones más importantes llegan con los usos asociados.
En este segundo ámbito, se mantiene la enseñanza del toreo y además se amplía a la celebración de corridas de toros: “Se establecen como usos compatibles los espectáculos taurinos con muerte o sin ella”, explicita la nueva declaración BIC, que también permite organizar allí el “uso cultural vinculado con el toreo” o “ferias y congresos”. Se permitirá también la apertura de negocios de restauración “en sus distintas modalidades” y el pequeño comercio “ligado a la actividad taurina”. Se contempla además decorar el lugar con “elementos conmemorativos o interpretativos vinculados al toreo”.
La modificación del expediente de protección incluye además la posibilidad de habilitar espacios para que puedan residir allí las personas que trabajen en algunos de los usos de este lugar. En concreto se permite “el uso residencial estrictamente asociado a la custodia de toros, fomento del toreo y reses bravas, o a la vigilancia y mantenimiento del recinto”.
Por último, el expediente incoado incluye la posibilidad de autorizar temporalmente “otros usos asociados al principal y los complementarios” poniendo como límite que no supongan “un deterioro de las condiciones ambientales y patrimoniales del recinto”.
Cambios normativos después de la cesión del Ayuntamiento
Las modificaciones de calado en las posibilidades que permitía hasta ahora la Venta del Batán llegan un año después de que el Ayuntamiento de Madrid cediera a la Comunidad de forma indefinida estas instalaciones de la Casa de Campo. El Gobierno de Almeida lo entregó a cambio de que el de Ayuso acometiera las reformas necesarias para conservar la escuela y aprovechar el recinto. Además, le anticipaba alguna de las actividades que ahora incluye en la nueva propuesta para el BIC de la Casa de Campo, según adelantó también este periódico.
En concreto, la cesión municipal a través de una mutación demanial ya anticipaba que permitiría la celebración de “festejos taurinos con muerte de las reses, como novilladas con picadores, sin picadores y festivales taurinos, así como la posibilidad de celebrar clases prácticas y tentaderos sin muerte de las reses lidiadas”. También “otras actividades relacionadas con la tauromaquia y su cultura”, como eventos encaminados hacia su “promoción cultural”, “ferias nacionales e internacionales relacionadas con el mundo del toro o la realización de grandes eventos del sector, como presentación de ferias o festejos de singular interés”. Además, planteaba que el recinto se pudiera utilizar para “exposiciones culturales con temática taurina”, visitas guiadas o incluso “jornadas para colegios”.
Cuando se conoció esta cesión, la oposición preguntó por ella en la Comisión de Cultura municipal. Allí, Más Madrid planteó sus dudas de que estas actividades fueran compatibles con el grado de protección de la Casa de Campo. “Todo este proyecto choca frontalmente con la declaración de Bien de Interés Cultural”, advirtió en su día la concejala Cuca Sánchez. Lo hacía refiriéndose a que cualquier licencia para estas instalaciones debía contar con informe favorable de la Comisión Local de Patrimonio Histórico, que podría tumbar las propuestas si no eran acordes con la declaración BIC. Una vez que tengan lugar los cambios propuestos por la Comunidad, las actividades que ya anticipó el consistorio serán posibles.
La Venta del Batán es una finca de 65.215 metros cuadrados situada muy cerca del Parque de Atracciones, a la altura de la estación de Metro de Batán. Su actividad como escuela taurina fue retomada por el actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, después de que en el año 2018 el Gobierno de Carmena cesara su actividad al no renovar el convenio que mantenía con sus anteriores gestores. En enero de 2021 el Pleno acordó gestionar de forma directa, pero luego cedió su control a la Comunidad de Madrid.
Desde hace cinco años es el Gobierno de Ayuso el que se encarga de las instalaciones y de su mantenimiento, gracias, primero a un convenio firmado con el consistorio, y luego a la cesión definitiva antes citada. Allí desarrolla su actividad la Escuela Regional Taurina José Cubero Yiyo.
Este periódico ha preguntado por el motivo de este cambio a la Consejería de Cultura, encargada de tramitar la modificación de la declaración de la Casa de Campo como Bien de Interés Cultural. Fuentes de este departamento aseguran que el cambio “mantiene los valores y la categoría del bien y precisa los criterios para su conservación, gestión y uso”, así como sirve para adaptar la declaración a la Ley 8/2023 de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid “y aporta una base más precisa al futuro Plan Especial de Protección, favoreciendo la seguridad jurídica y la coordinación entre protección patrimonial y planificación urbanística”. En cuanto a los cambios que afectan a la Venta del Batán, consideran que la única novedad es la introducción de las actividades de restauración y que las taurinas “ya estaban contempladas en la declaración vigente”.