El blog que te enseña las películas que se rodaron cerca de tu casa, sale a los barrios y recuerda que Madrid puede ser Argel

La pasada primavera fue noticia la reapertura de la taberna Los Gabrieles, cuya decoración le ha valido el apelativo de “capilla Sixtina del azulejo”. Un movimiento comercial que mereció la atención de la prensa por los valores patrimoniales e históricos adheridos a la piel cerámica del local.

Gracias al blog Madrid y el cine sabemos también que en Los Gabrieles se rodaron imágenes en movimiento para películas, anuncios y series, como el Juncal de Paco Rabal. Detrás de este blog, imprescindible para acercarse a los rincones menos transitados de nuestra cinematografía en la ciudad de Madrid, está Marisa Coronado, profesora de español y doctora en lingüística con la que hemos hablado para acercarnos al universo cinematográfico de nuestro paisaje urbano.

Marisa tenía ya un largo recorrido en el mundo de los blogs cuando empezó con Madrid y el cine. También con mirar, parar, enseñar y sacar el jugo a los rincones que se encuentra por la calle. Hace quince años comenzó con Aprende español callejeando por Madrid, con el que ganó la II edición del Concurso de Blogs de Promoción del Español y la Cultura en Español. Grafitis, letreros de tiendas, anuncios colgados en farolas, señalética…todas las palabras que encontramos al paso, lo que ella denomina paisaje lingüístico, son un buen recurso para aprender español.

“Lo comencé sobre todo pensando en estudiantes que volvían a sus países después de un tiempo en Madrid. Era una manera de que pudieran seguir en contacto con la cultura española y la ciudad. Luego, la verdad es que ha terminado leyéndolo muchísima gente que no me conoce de nada. Muchos de los extranjeros que lo siguen me dicen que les encanta tener la sensación de seguir en contacto con Madrid”, explica Marisa.

En febrero de 2022 inauguró con una entrada sobre San Francisco el Grande y un título de los años cincuenta su nueva casa, la página sobre la que hablamos en este artículo. De nuevo, el impulso inicial provino de su actividad docente: “Hace siete u ocho años di un curso sobre cine español para estudiantes extranjeros en la escuela donde trabajaba y ellos empezaron a preguntarme sobre las pelis que veíamos. Al final del curso, organicé un circuito para que vieran localizaciones de películas por Madrid y creo que fue cuando nació la idea, aunque tardé un par de años en empezar con el blog. Fue cuando me jubilé y tuve tiempo para hacerlo”, explica.

Marisa ve con detenimiento las imágenes en su ordenador, las para, analiza, recurre a hemerotecas digitales, exprime la referencias geográficas ocultas en los fotograma, interroga bases de datos, compara imágenes antiguas…Cuenta con la ayuda de otros cinéfilos curiosos para encontrar sus tesoros, a los que luego da forma en el blog. Es la comandante de un equipo de investigadores que se coordina a través de un grupo privado de Facebook.

“Se llama Madrid y el cine, como la página, tiene unas 400 personas, aunque activas serán 40. Hay gente buenísima observando e investigando, hay pocas cosas que ponga y no se solucionen”, explica con cierto orgullo grupal. El cine, explica la autora del blog, tiene dos vertientes, una artística que juega con el espectador, cuyas mentiras –pensadas para llevar la historia a buen término– hay que desentrañar, y el cine como documento histórico.

“Ell cine juega contigo. No lo hace para jugar sino por cuestiones estéticas, pero al final, para mí, se convierte en un juego de descubrir las mentiras de las películas. Por otro lado, está el cine como testimonio histórico. A medida que se acerca a nuestro tiempo, cada vez te puedes fiar menos de ese testimonio histórico. Aunque el cine truca desde prácticamente sus inicios, hasta principios del siglo XX no lo ha hecho tanto. En el cine actual y en las series de televisión, sin embargo, te encuentras de todo, como la continua mezcla de paisajes”.

Madrid y el cine nos permite acercarnos al barrio de Pozas, que desapareció para que naciera un centro comercial en el centro de Madrid; mantener en la retina el Tetuán más periférico y su arquitectura neomudéjar o del Canal Bajo de Isabel II.

Hace unos meses, explica, descubrieron que en una de las películas de Pitusín –el actor infantil más importante del cine mudo español– aparece el desaparecido cuartel de la Montaña. “No hay muchas imágenes históricas del lugar”, advierte Marisa.

En Madrid y el cine, el lector puede descubrir que su ciudad ha sido muchas veces otros lugares lejanos, que fueron recreados cerca de su casa. Como el cuartel del Conde Duque, que fue Argel en la película bélica y de acción Mando perdido (1966). “A lo mejor la ves y no te das cuenta de que es el cuartel solo con que hayan puesto cuatro palmeras. Descubrirlo es muy fascinante, una de las cosas más divertidas. Madrid ha sido de todo, desde Zamora hasta Irán, yo solo he publicado dos o tres cosas sobre eso, pero tengo de todas partes del mundo. Lo que pasa es que no me da tiempo”, explica la autora.

Nos habla de su modus operandi. Explica que no piensa un tema e indaga sino que las investigaciones van surgiendo de los hallazgos con los que seencuentra en los visionados de las películas.

“Pensar en un lugar o en un tema y buscar películas asociadas es como buscar una aguja en un pajar, porque hablamos de miles de películas. Ahora. que ya llevo unos cinco años, podría hacerlo porque tengo unos archivos muy extensos, pero los dos o tres primeros años no. En una de las últimas entradas he escrito sobre la UVA de Hortaleza. Ahí sí pensé: cómo han empezado las obras y va a desaparecer tal y como era, voy a escribir algo”.

Esta es otra de las características que hace de Madrid y el cine un espacio muy original: no se habla solamente de los espacios más céntricos de la ciudad. En la UVA se rodaron películas como A un dios desconocido (1977), la película polaca El arreglo (1988) o Brujas (1988). Seguramente, ni los vecinos de Hortaleza habían caído en que Eusebio Poncela o Penélope Cruz estuvieron rodando en su barrio.

“No he escrito sobre la Gran Vía o la Plaza de España, está muy trillado, ¿no? Me interesan más los pequeños lugares, los menos conocidos, o menos cinematográficos también. Aunque, bueno, la verdad es que ahora ya sabes que los barrios se han revalorizado mucho. También escribo sobre lugares que conozco, como Tetuán, o el cogollito histórico de Madrid, que me fascina (la Plaza del Cordón, el Paseo del Panecillo…). No es una zona en la que haya vivido, pero desde niña he paseado con mis padres por allí”, rememora.

Cruzamos la pantalla como los personajes de La rosa púrpura de El Cairo, bajamos a tierra y hablamos de las molestias que los rodajes ocasionan a lo vecinos, especialmente ahora que la explosión de las plataformas los ha multiplicado y derramado por toda la ciudad. “Los rodajes molestan muchísimo, sobre todo si los tienes una semana y otra, ¿no? Paralizan toda la calle. El tema de que quiten las plazas de aparcamiento me parece un poco secundario, pero no se puede convertir la ciudad en un plató del que solo saca beneficio el ayuntamiento”.

Hay en el disco duro del ordenador de Marisa una carpeta llamada Madrid desconocido con un buen puñado de fotogramas por localizar. Sus pequeñas obsesiones, su pasión y los futuros regalos para la historia de la cinematografía y la ciudad.