candidato a las elecciones de la universidad de murcia

Guillermo Díaz Baños: “La UMU debe volver a centrarse en lo esencial: enseñar, investigar y servir a la sociedad”

Las elecciones al Rectorado de la Universidad de Murcia (UMU) suman una candidatura con una larga trayectoria académica y de gestión: la de Guillermo Díaz Baños. Catedrático de Química Física, su perfil combina experiencia docente, investigadora y una amplia implicación institucional que le ha llevado a ocupar responsabilidades clave dentro de la universidad.

“He sido secretario y director de mi departamento, vicerrector de Extensión Universitaria, director de la EIDUM y actualmente decano de la Facultad de Química”, resume. A ello se suma una trayectoria de más de cuarenta años vinculado a la UMU, primero como estudiante y después como profesor e investigador. “Todo ello me ha permitido conocer, de primera mano, la universidad desde muchos lugares distintos”, señala.

Esa experiencia acumulada es, precisamente, el fundamento de su candidatura. “Creo que para ser rector es importante tener una trayectoria que avale esa intención. La implicación, el compromiso y el modelo de universidad que defiendo se reconocen más en los hechos que en las palabras”, afirma. Su mensaje final, en latín, condensa su ambición: “Ad maiora” (hacia grandes cosas).

Motivación y visión: experiencia al servicio del cambio

Díaz no esconde que su decisión responde a un momento concreto. “He decidido presentarme porque creo que es el momento de poner toda mi experiencia al servicio de la Universidad de Murcia”, explica. Su diagnóstico es directo: la institución necesita cambios reales.

“No basta con seguir haciendo lo mismo. Me presento por compromiso con la universidad pública y porque creo que hay una forma más clara, más justa y más útil de gobernarla”, afirma.

Su visión de futuro se resume en una idea sencilla pero ambiciosa: “Una universidad pública, rigurosa, abierta y bien gobernada, que forme bien, investigue mejor, transfiera con sentido y cuide de sus miembros”. En esa frase se condensa el núcleo de su programa: reforzar lo esencial y eliminar lo superfluo.

Gobernanza: menos burocracia, más rumbo

Uno de los principales problemas que identifica es la complejidad de la gestión. “Hemos normalizado una universidad demasiado burocrática, lenta y desgastante”, advierte. Para Díaz, esta situación tiene consecuencias claras: se pierde energía en lo accesorio.

“Cuando una universidad dedica demasiada energía a lo accesorio, pierde fuerza en lo esencial: enseñar, investigar y transferir conocimiento”, sostiene. A ello suma la falta de planificación a medio y largo plazo, lo que, a su juicio, agrava la situación.

Su propuesta pasa por simplificar estructuras y clarificar prioridades. “Servicio público con gestión eficiente y planificación real”, resume. En este sentido, defiende una gobernanza “más cercana, participada, transparente y útil”.

“Gobernar bien no es multiplicar cargos ni trámites, sino dar rumbo, escuchar y decidir con criterios claros”, insiste. Entre sus medidas destaca el refuerzo del Claustro como espacio de debate, la descentralización de decisiones hacia los centros y la reducción de estructuras innecesarias.

Diálogo universitario: presencia real y corresponsabilidad

Díaz considera que uno de los déficits actuales es la falta de diálogo continuo entre los distintos colectivos universitarios. “El diálogo no puede quedar reducido a momentos puntuales”, afirma.

Para solucionarlo, propone una presencia activa del equipo rectoral en los centros. “Planteo que el rector visite cada mes un centro para escuchar directamente a estudiantado, profesorado y PTGAS (personal técnico, de gestión y de administración y servicios)”, explica.

Su modelo se basa en la corresponsabilidad. “Cada colectivo debe tener claro su papel: el profesorado centrado en docencia, investigación y transferencia; el PTGAS reforzado en la gestión; y el estudiantado con más protagonismo”. Y añade: “Si cada uno se siente escuchado de verdad, la universidad funciona mejor”.

Ética y transparencia: rendir cuentas con hechos

En el terreno electoral, Díaz apuesta por una campaña basada en el respeto. “Hay que evitar la descalificación personal, la propaganda vacía y la información sesgada”, señala. Para él, la universidad debe ser un ejemplo de debate riguroso.

“Defender ideas con firmeza es compatible con hacerlo desde la honestidad y el respeto”, afirma. Este planteamiento se traslada también a su compromiso de gobierno.

“Quiero que la comunidad universitaria sepa qué se hace, por qué se hace y con qué resultados”, explica. Entre sus propuestas destaca la publicación de indicadores de seguimiento, un informe anual que vincule presupuesto y resultados, y la creación de un portal único de transparencia.

Además, plantea la creación de una Oficina de Buen Gobierno e Integridad Pública. “Un organismo autónomo que supervise la aplicación del código ético y garantice canales seguros de alerta”, detalla.

Docencia y profesorado: planificar para mejorar

La mejora de la docencia pasa, según Díaz, por una idea clave: planificación. “No se puede mejorar la docencia si se improvisa con las plantillas”, afirma.

Por ello, propone un Plan Estratégico Plurianual de Capital Humano que permita anticipar necesidades, ordenar el relevo generacional y reducir la precariedad. “Necesitamos una carrera académica más clara y previsible”, sostiene.

También defiende reforzar el apoyo docente, mejorar los recursos y revisar los sistemas de evaluación. “Formar bien hoy exige metodologías más activas, un uso responsable de la inteligencia artificial y una docencia centrada en el aprendizaje real”.

Pero introduce un elemento diferencial: el bienestar. “No puede haber docencia de calidad sin una comunidad universitaria cuidada”, subraya. Y añade: “La salud mental, la conciliación y unas condiciones dignas no son un complemento, sino una base”.

Investigación: ampliar la base sin perder excelencia

En materia investigadora, Díaz plantea una estrategia dual: mantener la excelencia y ampliar la base. “La investigación es una seña de identidad de la universidad”, afirma.

Para reforzarla, propone apoyar especialmente a áreas con menor financiación, fomentar la interdisciplinariedad y desarrollar un plan a seis años con objetivos claros. También insiste en la necesidad de atraer y retener talento.

“Debemos reducir la burocracia que resta tiempo al profesorado y reconocer mejor el esfuerzo investigador”, señala. Pero va más allá de los indicadores tradicionales.

“Investigar no es solo publicar más, sino transferir mejor ese conocimiento para mejorar la vida de las personas”, afirma. En su visión, la investigación debe tener un impacto social tangible.

Transferencia y Europa: estrategia y misión pública

Díaz apuesta por una universidad más activa en la captación de fondos europeos. “No podemos esperar oportunidades, tenemos que salir a buscarlas”, afirma.

Propone aprovechar mejor programas como Horizonte Europa y fortalecer redes internacionales. También plantea modernizar la OTRI (Oficina de Transferencia de los Resultados de la Investigación) y fomentar iniciativas como los doctorados industriales o las spin-offs.

Sin embargo, introduce una advertencia: “La apertura no puede hacerse a cualquier precio”. Para él, la colaboración con empresas debe estar alineada con la misión pública de la universidad.

“El conocimiento debe estar al servicio de la sociedad, también en las humanidades y las ciencias sociales”, subraya.

Estudiantes: protagonismo y bienestar

El estudiantado ocupa un lugar central en su propuesta. “Debe volver a ser el verdadero protagonista de la universidad”, afirma. Por eso, entre sus medidas destaca la mejora de la transición desde etapas previas, el refuerzo de la tutoría y la garantía de evaluaciones justas. Pero también pone el foco en la experiencia cotidiana.

“Hay que cuidar la vida universitaria: mentoría, orientación, prácticas de calidad y bienestar emocional”, explica. Además, insiste en la necesidad de espacios seguros y accesibles. “La universidad no solo enseña, también cuida y acompaña”, resume.

Empleabilidad: formación integral y pensamiento crítico

Para mejorar la inserción laboral, Díaz propone reforzar las prácticas externas, la formación dual y la orientación profesional. “Las prácticas deben tener valor formativo real”, advierte.

También subraya la importancia de la inteligencia artificial. “Ningún egresado debería salir sin saber utilizarla con criterio y responsabilidad”.

Sin embargo, introduce un matiz importante: “La empleabilidad no puede ser el único criterio”. Para él, la universidad pública tiene también una función social y cultural. “El mercado cambia, pero el valor de la formación universitaria va más allá de la rentabilidad inmediata”, sostiene.

Igualdad: romper inercias históricas

Con tres mujeres candidatas al rectorado, el proceso electoral actual puede marcar un hito en términos de igualdad de género en la UMU. Díaz reconoce su importancia: “Tiene un valor simbólico evidente”. Pero insiste en que el reto es más profundo. “La igualdad debe traducirse en políticas reales de conciliación, corresponsabilidad y eliminación de discriminaciones”.

Más que hablar de liderazgo femenino, apuesta por la diversidad. “Una universidad con liderazgos diversos gobierna mejor”, afirma.

Universidad y sociedad: presencia y utilidad pública

Para Díaz, la Universidad de Murcia debe ser un actor central en la Región. “No puede comportarse como una institución aislada”, advierte.

Por eso, propone reforzar la transferencia, las alianzas con empresas y administraciones y una extensión universitaria más ambiciosa. Pero también insiste en la necesidad de visibilidad. “Tenemos que estar más en la calle, divulgar mejor la ciencia y explicar lo que aportamos”, afirma.

En el plano territorial, plantea consolidar sedes en municipios y ajustar la oferta a las necesidades locales. “La universidad debe ser accesible, útil y cercana”.

Una universidad más clara, justa y humana como aspiración

De cara al final de su mandato, Díaz tiene claro cómo le gustaría ser recordado. “Como una etapa de servicio público, de honestidad y de trabajo serio”, afirma.

Díaz aspira a una universidad con menos burocracia y más claridad de rumbo. “Que se haya escuchado, explicado y dado la cara”, resume. Pero, sobre todo, pone el foco en las personas. “Que se haya cuidado más a la comunidad universitaria, en su bienestar y en sus condiciones”.

Y concluye con una idea que resume su proyecto: “Que la Universidad de Murcia sea más universidad: más rigurosa, más abierta, más justa y más útil para la sociedad”.