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Con el permiso de David Uclés, con quien tanto hemos disfrutado leyendo la obra cuyo título emulamos, me atrevo a comenzar esta crónica de un hecho que ningún murciano hubiera deseado, la necrológica del Cine Rex. Por obra y gracia del gobierno municipal de la “séptima ciudad de España” que preside D.José Ballesta. Con el agravante de que la obra de Uclés es una joya del realismo mágico y lo que comentamos es realismo puro y duro, exento de magia ni virtud alguna, ni tan siquiera justificación, por más que el concejal de urbanismo, Antonio Navarro, tratara de justificar lo injustificable, un atentado a la historia de Murcia, con florituras dialécticas tan inverosímiles e incongruentes como argumentar que para mantener un edificio emblemático, el último cine histórico, lo mejor es cerrarlo. Cerrarlo para mantenerlo, dejar de ser cine para mantener la estructura del cine que era... ¿Paradoja, antítesis, oxímoron? ¿De qué figura lingüística se trata? Porque cuando se tiene mayoría absoluta todo cabe para algunos gobiernos, según pudimos ver en el Pleno del Ayuntamiento de Murcia del mes de febrero.  

Con los únicos votos a favor del grupo del PP, desoyendo las críticas incuestionables de los demás grupos, PSOE y Vox, ignorando los más de cinco años de lucha ciudadana pacífica de la Plataforma Cine Rex Vivo y los miles de sugerencias y recursos de ciudadanos de buena fe, olvidando el apoyo de instituciones culturales y de consumidores de la región a la demanda de conservación del único cine totalmente accesible y especialmente posibilitador del acceso de personas con movilidad reducida, el gobierno municipal ha decidido el cambio de usos del Cine Rex, por la única razón de que tiene votos para ello, lo que nadie pone en duda, aunque algunos de ellos le llegaran porque en su programa electoral expresamente prometía la apertura del Cine Rex. Esto es un ataque a la Historia de Murcia y a la cultura que ninguna mayoría puede justificar. Y un apoyo a los intereses particulares y privados por encima del interés general de la ciudad.

Por más que nuestro Ayuntamiento haya asumido en parte las alegaciones de Huermur, que obliga a mantener su infraestructura en líneas generales, la decisión de la Corporación Municipal, con el acuerdo del último Pleno, no garantiza la continuidad del Cine Rex como el elemento cultural que fue, como teatro y cine, sino que lo pone en el camino de su desaparición. No nos sirven lecturas bienintencionadas ni felicitaciones de ningún tipo, como las aparecidas en elDiario.es Región de Murcia, el pasado día 9 marzo –sin  desmerecer el buen hacer de Huermur, en el conjunto de los miles de recursos emitidos por la ciudadanía de Murcia-, porque la decisión del gobierno municipal nos aboca a otro 'cascarón' de cine sin películas, como el Cine Coliseum en el Barrio del Carmen.

 “¿Qué interés se te sigue, Jesús mío…?”,  decía Lope de Vega en su famoso soneto. Y muchos  murcianos nos preguntamos ¿Qué interés se te sigue, alcalde Ballesta con este atentado a la Cultura? ¿Qué ganas tú y qué ganamos los murcianos por el cierre del Cine Rex? ¿Dónde dejas el apoyo a la cultura que la Constitución declara y que obliga en primer lugar a los poderes públicos?: Art. 44. Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.

Cuando Murcia es conocedora de que ésta será la última legislatura del alcalde Ballesta y se apena porque sea por motivos de salud, no podemos sino lamentar que se despida con decisiones tan poco compartidas por la ciudadanía. Con un ataque tan evidente a la Historia y la Cultura y tan poco respetuoso con las personas con peores condiciones de movilidad, algunas de las cuales han seguido las movilizaciones desde su silla de ruedas, durante más de un lustro en las citaciones promovidas por la Plataforma ciudadana Cine Rex Vivo.

El salón de plenos acogió a colectivos y vecinos que llenaron 'las pajareras' y no se mordieron la lengua. Se escucharon consignas acusando al gobierno local de “vender la cultura”, de traicionar compromisos anteriores y de mentir.

No vamos a caer en el derrotismo, pero no nos uniremos a los cantos de sirena que desde el equipo de gobierno se lanzan en autobombo, cantando un falso apoyo a la Historia de la ciudad, pues los ejemplos hablan mejor que las palabras y tal vez el más gráfico sea el antiguo Edificio de Correos del que han desaparecido buena parte de los elementos protegidos por mor del “servicio” que ofrece a su clientela; o el de la Cárcel Vieja, “lugar de celebraciones”.

Ciertamente el edificio seguirá protegido a nivel patrimonial:

-No se podrá dividir la gran sala con nuevas plantas.

-No se podrán construir nuevos forjados.

-Se mantiene la estructura y la esencia arquitectónica.

Lo que cambia es el uso permitido. Es decir, deja de estar reservado como espacio exclusivamente cultural: cine y espectáculos, incluso teatro, como fue en sus inicios (Teatro Ortiz).

Pero con la “misma estructura” podrá convertirse en un gimnasio, un supermercado, un salón de belleza… o una sala de juego más de las que Murcia se ha convertido en icono, blanqueando una actividad legal, pero ilegítima por sus consecuencias en la salud mental que hasta ahora se ha venido esquivando pero que ya es incuestionablemente evidente y de necesario abordaje, por mucho que les pese a los titulares de la rentable pero nociva ludoindustria, en la que Murcia somos el buque insignia por el apoyo institucional.

El acuerdo del pleno abre la puerta a que el Rex deje de ser cine definitivamente; el principio del fin de un símbolo que forma parte de la memoria emocional de Murcia. Algunos pensamos que la mejor forma de conservarlo es como cine en un entorno de ciudad abierta, accesible para todos, con sus servicios cercanos y sin necesidad de recurrir al coche privado. Y por ello vamos a seguir luchando, con la Ley en la mano, aprovechando los recursos que nos ofrece y con el apoyo ciudadano que hemos tenido en nuestra historia que ya abarca un lustro; respetando obviamente el derecho a la propiedad privada, que no está en cuestión, con fórmulas válidas y viables en otras latitudes y con otros gobiernos municipales.

El fondo de la cuestión es que a este gobierno municipal se le han subido los votos a la cabeza porque cree ignorante a la ciudadanía. ¿Y si dejara de ser sumisa ante abusos de poder tan evidentes como el que nos ocupa?