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Rebeca Pérez, 100 días de alcaldesa de Murcia: entre la sombra de Ballesta y la construcción de un liderazgo propio

El 22 de mayo no cabía un alfiler en la sala de plenos del Ayuntamiento de Murcia. Más de 200 personas arroparon la toma de posesión de Rebeca Pérez como nueva alcaldesa, en un acto que sirvió también para escenificar el respaldo del Partido Popular a la sucesora del fallecido José Ballesta. Entre los asistentes estaban el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, y el secretario general del PP, Miguel Tellado, una representación de peso que llegaba después de que, apenas diez días antes, Alberto Núñez Feijóo hubiera viajado a Murcia tras el fallecimiento de Ballesta y coincidido con Pérez, entonces alcaldesa en funciones, y con López Miras.

La fotografía de aquel día y la presencia de Tellado en la investidura dibujaron el cierre de filas de las direcciones regional y nacional del PP en torno a la nueva alcaldesa.

“Más allá de su carácter simbólico, ese respaldo conjunto responde a una lógica claramente estratégica”, valora el politólogo Alberto Mora, director técnico del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP) y profesor de Ciencia Política en la Universidad de Murcia (UMU). El objetivo, explica, era cerrar cuanto antes cualquier posible crisis de sucesión, despejar las dudas sobre el liderazgo y evitar que Pérez afronte las elecciones de 2027 bajo la sombra de la provisionalidad. Pero la operación trasciende el ámbito municipal: “Murcia es una plaza central para el PP, no solo en el ámbito regional, sino también en su estrategia nacional”, subraya Mora.

Con el respaldo del partido asegurado, Pérez afronta ahora el reto más complejo: dejar de ser la sucesora de Ballesta para construir un liderazgo propio. Para ello, apunta el analista, tendrá que demostrar capacidad de gestión y establecer un vínculo propio con la ciudadanía, también a través de una comunicación eficaz de esa gestión.

La propia alcaldesa sitúa su mandato en ese equilibrio entre continuidad y cambio. En el balance de sus primeros cien días, asegura que ha tratado de “preservar un legado” y una forma de entender Murcia que compartió durante años con Ballesta, pero también de “imprimir mi propia manera de gobernar”, basada, dice, en la cercanía, la escucha y la presencia en barrios y pedanías.

Pérez asegura que su llegada a la alcaldía ha supuesto una etapa de “aprender, escuchar y, sobre todo, trabajar”, pero evita presentar estos primeros meses como una ruptura con su antecesor. Su objetivo sostiene, es que el Ayuntamiento mantenga en marcha los grandes proyectos mientras ella imprime su propio estilo al Gobierno municipal.

El portavoz socialista del Ayuntamiento de Murcia, Ginés Ruiz Maciá, descarta cualquier tipo de ambigüedad en el balance y aprecia en el Gobierno de Pérez “una continuidad en la política del anuncio que se ha hecho ya”. “Desde que está gobernando el PP hace 30 años no se ha hecho nada relevante en Murcia. Hacen grandes promesas, continuos proyectos que suponen cambios 'históricos' y luego publicitan que han cambiado cuatro farolas o que se han construido 20 metros de acera”.

Murcia sale mal parada al ser comparada con la evolución reciente de otras capitales de provincia cercanas como Almería, Granada o Alicante, a ojos de Ruiz Maciá. “Estamos hablando de que para el nuevo plan de ordenación están diciendo como objetivo terminar las costeras, que se tenían que haber finalizado hace 15 o 20 años. ¿Entonces, como el tranvía, como el transporte público? Hay una política de conformismo porque hay una política de anuncio, cartel y espectáculo, como la del árbol de navidad”, apunta el portavoz socialista, al tiempo que señala los problemas de limpieza que experimenta la ciudad y la situación de abandono en la que se encuentran muchos de sus colegios públicos.

Una nueva etapa en el Ayuntamiento

Una de las primeras decisiones que ha marcado esa nueva etapa ha sido el relevo de Mercedes Bernabé por Diego Avilés, concejal de Cultura e Identidad, como portavoz del grupo municipal. Mora considera que el cambio es relevante porque modifica la forma en la que el Ejecutivo municipal fija posición y responde a la oposición y ve en Avilés un perfil coherente con el tono que Pérez quiere imprimir a su mandato.

La alcaldesa confirma esa lectura, aunque evita presentar el relevo como una enmienda a la etapa anterior. Avilés, afirma, representa una “voz joven, preparada y muy vinculada a Murcia”, mientras que el cambio responde a la voluntad de “aprovechar al máximo las capacidades” del equipo en una “nueva etapa”.

Pérez reivindica además un tono de “cercanía, serenidad y diálogo” y asegura que se puede discrepar con firmeza “sin convertir la política municipal en una confrontación permanente”. Avilés, cofrade del Perdón desde su nacimiento hace 34 años, forma parte de la Ejecutiva del partido desde 2022 y ha destacado durante esta legislatura por su buen talante con el mundo de la cultura y el resto de grupos políticos.

La lectura que hace Ruiz Maciá de este movimiento político es que la regidora murciana quiere revitalizar el grupo municipal de cara a las próximas elecciones, darle continuidad a Avilés y “ponerlo más en el escenario”. “Pero más allá de eso, no creo que vaya a cambiar nada”.

En su primera intervención como portavoz del grupo municipal popular el pasado 19 de agosto, Avilés hizo una declaración de apoyo a los vecinos de Ceuta “ante la grave crisis migratoria y de seguridad que se ha generado en nuestro país”, mientras que la semana pasada hizo lo propio con la llegada en los últimos días de “centenares de inmigrantes ilegales” a las costas murcianas, hecho que llevó a López Miras a pedir la intervención del Ejército el pasado jueves.

La primera crisis importante de su Gobierno ha llegado, precisamente, en el terreno de la gestión interna, con el conflicto protagonizado por su primer teniente de alcalde, José Guillén, quien habría ordenado a trabajadores de la contrata de Parques y Jardines a acudir, en horario laboral, como público a una conferencia suya en las jornadas del Tour del Talento celebradas el 27 de mayo en el Auditorio Víctor Villegas. Para Mora, el episodio supone uno de los primeros focos de desgaste y una prueba de la capacidad de Pérez para gestionar los conflictos dentro de su propio equipo.

Su impacto electoral, sin embargo, todavía resulta difícil de medir. “A esta distancia de las elecciones, el caso Guillén difícilmente condicionará por sí solo el voto”, apunta el politólogo Alberto Mora. El riesgo aparecería si deja de percibirse como un episodio aislado y la oposición consigue integrarlo en un relato más amplio sobre el funcionamiento del Gobierno municipal.

Para el portavoz socialista municipal, la alcaldesa de Murcia se puso de perfil en aquel momento: “Sabe perfectamente de las irregularidades que se cometieron y que era algo totalmente reprochable”. “Seguimos teniendo una forma de gestionar lo público al servicio de lo privado. Nadie del equipo de gobierno ha intentado corregir lo ocurrido y, en cambio, se me ha reprobado a mí, pero ahí están los vídeos y los audios”.

Pérez, preguntada por si la gestión de su primer teniente de alcalde estuvo a la altura, evita entrar en una valoración política del conflicto. Asegura que se dieron “las explicaciones oportunas” y que su obligación como alcaldesa es conocer los hechos, escuchar las distintas versiones y actuar sobre esa base, “no según titulares ni exigencias políticas”.

Proyectos frente a la acusación de inmovilismo

El portavoz socialista, quien abandonó Podemos en febrero de 2023 y ha sido comparado con Zohran Mamdani por su estilo de comunicación en las redes sociales, también reivindica de forma contundente que Murcia necesita una adaptación a la nueva situación del clima. “El que no quiera ver que no se puede vivir durante casi cuatro meses al año, pues tenemos un problema muy serio”.

Más allá de las polémicas, Pérez quiere que su primer año quede asociado a la gestión. Frente a la acusación de “inmovilismo” que le atribuye el PSOE, la alcaldesa reivindica una Murcia “más preparada, más abierta y más conectada” y otra dimensión vinculada a la conservación del patrimonio y la identidad del municipio.

Entre las actuaciones que destaca están el nuevo modelo de transporte público, el protocolo para abordar los problemas de inundaciones, el Plan de Acción Integral para las pedanías, la recuperación del yacimiento de San Esteban y distintos proyectos de infraestructura verde. También sitúa como uno de los hitos de estos primeros meses la llegada a Murcia del nuevo centro tecnológico de Quantix.

Pérez cifra en 731,5 millones de euros la licitación del nuevo modelo de transporte público y en 40 millones la inversión prevista por Quantix, con 250 empleos altamente cualificados.

Ese será precisamente uno de los terrenos sobre los que se medirá su liderazgo en los próximos meses. Mora considera que el margen de error todavía existe, aunque se irá reduciendo a medida que avance el mandato. “Un gobierno puede salir airoso de varias polémicas si no afectan a cuestiones centrales para los ciudadanos o si logra corregirlas con rapidez”, señala.

El examen de 2027

La batalla electoral de 2027 se jugará, según Mora, en dos terrenos. Por un lado, el PP tendrá incentivos para nacionalizar la competencia y aprovechar la lógica de bloques y la confrontación con el Gobierno central, un terreno que moviliza con eficacia al electorado de la derecha. Pero esa estrategia puede convivir con otra operación en clave municipal: asociar a Pérez con “la cercanía, la capacidad de gestión y la estabilidad”.

El riesgo para los populares es que la nacionalización del debate termine reforzando también a Vox e intensificando la competencia dentro del espacio de la derecha.

La alcaldesa, mientras tanto, insiste en desmarcar su discurso de la cuenta atrás electoral. El respaldo público de Feijóo y López Miras a su candidatura para 2027 fue, reconoce, recibido con “emoción, humildad y una enorme responsabilidad”, pero considera que el verdadero respaldo tendrá que llegar de los ciudadanos: “Ese respaldo hay que ganárselo cada día en la calle y serán los murcianos quienes finalmente juzguen nuestro trabajo”.

La oposición parte de una situación más complicada, según Mora, por su menor visibilidad. Su reto no será únicamente conseguir que los electores conozcan a sus candidatos, sino asociarlos con un proyecto reconocible y con una expectativa creíble de gobierno.

Para el PSOE, además, existe el desafío de movilizar a un electorado que “viene mostrando más dificultades de activación”. Si la elección queda absorbida por la política nacional, los socialistas competirán “en un terreno menos favorable”. Si, por el contrario, consiguen municipalizarla y convertirla en una evaluación de la gestión y del futuro de la ciudad, tendrán “más margen para hacer competitiva la elección”.

Ahí quedará una de las principales incógnitas de estos primeros cien días: si Rebeca Pérez conseguirá convertir la sucesión de Ballesta en un proyecto político propio o si su mandato acabará siendo leído como una continuidad de la etapa anterior.

“Hablamos mucho de que somos el séptimo municipio de España, pero no tenemos los servicios ni la calidad de vida que le corresponden”, valora Ruiz Maciá.