“Trabajo para pagar, no para vivir”: la huelga que nació en la calle llega a los centros de trabajo

Elisa Reche

Murcia —
5 de noviembre de 2026 06:00 h

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Juan (nombre ficticio) tiene 36 años, estudió Pedagogía y trabaja como auxiliar telefonista en el servicio de atención al cliente de una multinacional. Ahora está de baja. Vive en casa de unos familiares porque, si tuviera que pagar un alquiler, asegura que no podría. “Mi vida consiste en pagar. Le pago al banco, pago esto, pago lo otro. Estoy trabajando para pagar, no trabajo para vivir”.

Su caso resume buena parte de lo que los sindicatos y movimiento por la vivienda llevarán a la calle el 11 de noviembre. Los sueldos no alcanzan, los alquileres se han disparado y la presión en el trabajo, en palabras de Juan, “llega a hacer que la gente se derrumbe”.

Una huelga “política, pero no partidista”

La chispa saltó el 23 de septiembre con el desahucio de Mari Carmen, recuerda Teresa Fuentes, secretaria general de CCOO de la Región de Murcia. Después llegaron las movilizaciones del Sindicato de Inquilinas en más de 50 ciudades, “con una pancarta delante que decía ‘hacia la huelga general’”. Entonces todavía no había elecciones convocadas. En la Región, el llamamiento reúne hoy a sindicatos de clase y colectivos sociales. Están los dos mayoritarios, CCOO y UGT, junto a Intersindical, el Sindicato de la Vivienda, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y No+Precariedad.

Jorge Molina, portavoz del Sindicato de Vivienda de Murcia, matiza quién movió ficha primero. “La huelga general es una demanda que venía de los propios sindicatos de inquilinas y de vivienda, en la que ya se estaba trabajando hace muchos meses”. Los mayoritarios se sumaron “en el último momento”, algo que el colectivo ve “como positivo”, aunque subraya que “ha sido el movimiento por la vivienda quien ha conseguido escalar hasta la huelga general”.

Que la huelga coincida con la recta final hacia el 29N no la convierte en un acto electoral, insiste Fuentes. “Es una huelga política, porque requiere soluciones políticas, pero no partidista”. La secretaria general de UGT en la Región, Paqui Sánchez, la define como “una huelga transversal” por todo lo que “no se ha hecho bien” desde el Estado, la Comunidad y los ayuntamientos. Pero apunta sobre todo al Gobierno regional, que es quien tiene las competencias y quien “ha devuelto 23 millones de euros de fondos europeos para vivienda protegida, no ha dado la ayuda al alquiler y ha dejado sin tramitar la ILP de vivienda tras aceptarla”.

Alquileres que se doblan, sueldos que no

El alquiler medio en Murcia ya supera los 800 euros. En la Región, el precio de la vivienda ha crecido más de un 100% en diez años, mientras que los salarios lo han hecho “alrededor del 30%”, según Molina. A principios de año se producían entre dos y tres desahucios al día, y quienes más sufren los abusos son familias migrantes, monomarentales y jóvenes.

El Sindicato de Vivienda va más allá. Para Jorge, la ley estatal solo trae “parches”. “Todos los gobiernos están sirviendo los intereses de los ricos”, afirma. Paqui Sánchez recuerda, además, que la Región ocupa “el tercer puesto de pobreza y el primero de pobreza infantil”.

“La presión invisible”

Juan cuenta que le gusta su trabajo, pero le pesa todo lo demás. Hace turnos alternos, de 7.00 a 15.00 una semana y de 12.30 a 20.30 la siguiente, y cada vez se adaptan más “a las necesidades de la empresa y no de las personas”. Su puesto no pide titulación, pero sí “unos conocimientos cada día más altos” de inglés, facturación, administración o tecnología. El punto de inflexión llegó el año pasado con la inteligencia artificial (IA). “Los puestos que desaparecen porque los suple la IA ya no vuelven”, lamenta.

Las cuentas no le dan margen, así que se ha pasado al tabaco de liar y, cuando los amigos proponen salir a cenar, él sugiere ir al monte a andar. “El día 15 ya estoy echándome las manos a la cabeza. Un imprevisto me hace mucho daño”. A su alrededor, ve a gente que busca “un segundo y un tercer trabajo”, a menudo en negro, y a amigos en la hostelería que trabajan “12, 13 y 14 horas sin horas extra”.

En UGT detectan que su situación se repite cada vez más. “Están repuntando las enfermedades de ansiedad, depresión y demás, porque no llegamos”, afirma Sánchez, cuyo sindicato ha puesto un gabinete de psicología a disposición de los trabajadores. “Se enferma de otra manera porque también se trabaja de otra forma”.

Un estudio de Umivale Active y el Intituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), difundido en febrero por el Colegio de Graduados Sociales de la Región de Murcia, señala que el absentismo laboral creció un 9,2% en la Región en el tercer trimestre de 2025, frente al 6,6% nacional. Su decano, Alfonso Hernández Quereda, apuntó entre las causas el aumento de las bajas por salud mental, sobre todo depresión, y descartó que se deba al fraude de los trabajadores. A nivel estatal, UGT denuncia que esas bajas “están disparadas” y pide recuperar la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que el adelanto electoral ha dejado sin debatir.

Subidas de entre el 4% y el 7%

En las mesas de convenio, CCOO reclama subidas de entre el 4% y el 7%, y UGT apunta al 7%. Ambos sindicatos replican a la patronal que los beneficios empresariales están en máximos. “Cuando les sacamos los informes económicos, resulta que ya no hay problema para incrementar los salarios”, cuenta Fuentes. Sánchez recuerda a la CROEM que la ley ya permite a las pequeñas empresas descolgarse de los convenios si no pueden asumirlos, “pero, curiosamente, nadie se descuelga”.

Frente a quienes sostienen que las subidas del salario mínimo destruyen empleo, CCOO cita la Encuesta de Población Activa. Entre el segundo trimestre de 2018 y el de 2026, la Región pasó de 641.500 a 742.100 personas ocupadas y de 116.000 a 90.200 paradas, lo que supone 100.600 personas más trabajando y 25.800 menos en el paro.

Contra el miedo

Para llegar al campo, la hostelería y las pymes, donde el miedo a las represalias es mayor, CCOO prepara material en las lenguas de origen de los temporeros y recuerda que el campo tiene tres convenios bloqueados. UGT, por su parte, garantiza cobertura a quien haga huelga. “Tenemos el servicio jurídico activo. La protección va a ser total”, asegura Sánchez.

Los servicios jurídicos de UGT ya están trabajando con la huelga indefinida del metal, que arrancó el 27 de octubre. “Algún afiliado ha sido detenido y nuestros servicios jurídicos están a pleno rendimiento”, explica Sánchez. En las dos primeras jornadas de esa huelga hubo al menos cuatro detenidos en Cartagena. Dos de ellos, delegados de UGT y CSIF, fueron arrestados en los accesos a Navantia por un presunto atentado contra la autoridad. Según la versión policial, un piquete había bloqueado a un camión de bomberos, mientras que los sindicatos hablan de un forcejeo y denuncian cargas policiales.

Juan conoce a muchos compañeros que dudan si secundar el paro. “Tienen miedo porque la empresa controla con el dinero que te paga a final de mes. Pero no tienen que tener ninguno porque están reclamando sus derechos. Es una huelga pacífica, y el momento es ahora”.

Un éxito sin cifras

Ni CCOO ni UGT quieren fijar un porcentaje de seguimiento. “No se trata de cifras, sino del clamor social que queremos que se haga patente en la calle”, dice Sánchez, que confía, sobre todo, en los jóvenes, “los más concienciados”. “Estamos luchando por lo mismo que Pablo Iglesias, el fundador de UGT, hace 138 años. Puede que haya cambiado la forma, pero no el fondo”.

CCOO ha recorrido las comarcas de la Región, de Caravaca a Molina de Segura o Cartagena, para llevar la huelga a las pequeñas empresas, donde no se puede organizar una asamblea en cada centro de trabajo. La ronda termina este viernes 6 en Alhama de Murcia, donde el secretario general confederal de CCOO, Unai Sordo, que está haciendo una ruta por distintas ciudades y aceptó la invitación de la Región “por supuesto”, comparecerá junto a Fuentes a las 10.45 ante la puerta principal de ElPozo Alimentación. Después ambos mantendrán una reunión informativa sobre la huelga con la sección sindical de la empresa. En esta campaña, CCOO también ha invitado a la PAH y al Sindicato de Vivienda a sus actos “para contar la realidad específica de la vivienda”, explica Fuentes, mientras el sindicato aborda “la realidad laboral que nos ha llevado a esta huelga general”.

El Sindicato de Vivienda organiza piquetes y la manifestación en comités de huelga unitarios con CGT, Intersindical, CCOO y UGT. Jorge sabe que sus reivindicaciones, como los contratos de alquiler indefinidos, la bajada de precios o un gran parque público, no se aprobarán al día siguiente. “Esto es el final de un proceso, pero también el inicio de otro. Buscamos generar un contrapoder que pueda hacer frente a los intereses de los rentistas”.