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Navarra insiste en las “importantes incertidumbres” en torno a la seguridad de la ladera derecha del embalse de Yesa

El Gobierno adjudica el estudio de estabilidad de las obras por 222.000 euros

Ladera de Yesa, panorámica

Ladera de Yesa, panorámica

La polémica en torno a la seguridad del recrecimiento del pantano de Yesa no cesa. En un intento por tranquilizar a la ciudadanía y por rebajar el enfrentamiento abierto entre la Confederación Hidrográfica del Ebro y los movimientos opositores como Yesa+ no y Río Aragón, el Gobierno de Navarra ha adjudicado la realización del estudio de estabilidad y evaluación de la seguridad de la ladera derecha del embalse de Yesa a la empresa Geoconsult España, Ingenieros Consultores SA, por importe de 222.337,51 euros (IVA incluido), lo que supone una baja del 24,99% sobre el precio de licitación.

La pasada semana, la consejera de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, Isabel Elizalde, reiteró al nuevo secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, su "preocupación" por la situación de los trabajos de recrecimiento de Yesa e insistió en que "siguen existiendo importantes incertidumbres en relación con la seguridad de la ladera derecha de la presa, sin que esté clara la eficacia de las nuevas obras anunciadas para conseguir la seguridad deseada".

Frente a esas dudas, la conclusión del último informe elaborado por la Confederación Hidrográfica del Ebro tras analizar la presa desde noviembre de 2017 a mayo de 2018 es claro: "La ladera de la margen derecha de Yesa no tiene movimiento significativo".  El estudio advierte, no obstante, de que hasta que se consolide la ladera y su vegetación, los procesos de erosión hídrica van a favorecer la formación de cárcavas, movimientos puntuales y la aparición de grietas en pequeñas desestabilizaciones locales. A pesar de ello, en el último periodo analizado y según la clasificación internacional Crudel y Varnes, se da un "movimiento extremadamente lento".

Con todo, la situación actual no descarta, según el estudio, "que puedan existir en un futuro movimientos locales puntuales", si bien advierte de que "no afectarían a las condiciones de seguridad de la globalidad de la ladera". Recuerda, además, que en la última fase se deberán ejecutar las medidas de sostenimiento previstas, que consisten en muros y anclajes a cables, galerías de drenaje y una pantalla continua de impermeabilización.

Frente a esas llamadas a la tranquilidad, las asociaciones Yesa+No y Río Aragón continúan denunciando que la ladera derecha del embalse de Yesa "se sigue moviendo, algo que no es del agrado de nadie". Una situación, denuncian, que según la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) "no tenía que ser así porque la construcción de la nueva presa iba a detener de forma tajante y definitiva el deslizamiento e iba a solucionar todos los problemas de estabilidad en la cerrada de Yesa".

Ambas asociaciones critican que la información que facilita la CHE de la ladera derecha de la presa "es incompleta, cada vez con más dificultad para ser interpretada". "El hecho de que entorpezcan la interpretación y no faciliten el informe completo no puede responder más que al hecho de que a estas alturas no están obteniendo los datos esperados", han afirmado.

En agosto de este año se habían ejecutado 3,22 hectómetros cúbicos del cuerpo de la presa recrecida (el 97%), alcanzando la altura sobre los cimientos 104 metros y superando en 26 metros la cota de coronación del antiguo embalse.

Modelo tridimensional de la ladera

El estudio adjudicado por el Gobierno de Navarra tiene un plazo de ejecución de siete meses. Consiste en generar un modelo geológico, hidrogeológico y geotécnico, así como un modelo sismotectónico específico de la presa de Yesa y de sus laderas. Partiendo de este modelo, se realizará un análisis de estabilidad en las distintas hipótesis de situaciones de la presa y de las obras de recrecimiento, frente a sucesos tanto ordinarios como extraordinarios.

Para ello, se van a utilizar “los más modernos modelos numéricos existentes”, que generarán un modelo tridimensional de la ladera. Esto permitirá evaluar el grado de seguridad de la presa como consecuencia de las obras de recrecimiento y valorar los distintos niveles de riesgo, e incluso establecer protocolos de actuación de Protección Civil. De esta forma se podrán aclarar las incertidumbres en relación con la seguridad que se han planteado a lo largo de estos años.

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