Todo controlado
“Si algo funciona no lo toques” y “No me traigas problemas, tráeme soluciones”; fueron siempre los dos consejos maestros que Mariano Rajoy daba a sus ministros y ministras para encaminar su gestión. Para cubrir la marcha de -Montero dixit- “la mujer con más poder de la historia de la democracia”, el presidente Sánchez ha optado por aplicarlos con rigor casi marianista.
En un momento cuando el Gobierno vuelve a conectar con el sentir mayoritario de la sociedad española sobre algo -la ilegal y brutal guerra de Irán-, mientras Feijóo y Vox parecen unir su destino al de Donald Trump, cuantas menos interferencias y menos ruido, mejor, habrán pensado con razón en la Moncloa. La primera regla siempre debe ser no distraer al adversario cuando se está equivocando.
Si algo le ha funcionado en estos años al “presidente con más potra” -Rufián dixit- de la historia de la democracia ha sido la economía. No era hora de andarse con experimentos y gaseosas. Confirmar y promocionar a uno de los responsables, reforzado además por una buena capacidad de comunicación y sentido político acreditados desde una más que encomiable discreción, parece la jugada más segura. Decir a estas alturas que Cuerpo es un perfil técnico no puede producir más que ternura. La promoción de Arcadi España responde al mismo patrón: nada de sustos; todo amarrado. Que iba a correr el escalafón en las vicepresidencias estaba descontado. Si algo importa en los gobiernos de coalición en mantener la jerarquía.
Con las turbulencias de la guerra, vienen tiempos difíciles para el cuadro macroeconómico. Mejor mantener al mando con plenos poderes a alguien que claramente se ha ganado la percepción mayoritaria de saber qué está haciendo y cómo manejarlo. Ya lo dijo san Ignacio de Loyola: en tiempos de desolación, nunca hacer mudanza.
La economía funciona y el ministro de Economía acostumbra a traer más soluciones que problemas. Carlos Cuerpo ha demostrado que sabe batirse con la oposición de la derecha y la ultraderecha después de haber reclamado en vano durante meses que se atreviesen a preguntarle algo para así poder disertar sobre la buena marcha de la economía nacional. De hecho, resulta muy reveladora la estrategia popular de hacer como si el ministro de Economía no existiese; algo que ya no podrá hacer. Parece haber algo en el tono pausado y tranquilo de Cuerpo que actúa como la kriptonita para los animosos portavoces de la oposición. Que hable japonés con tanta fluidez tiene que resultar desconcertante incluso para Miguel Tellado.
También ha demostrado que sabe hacer de stoper de las necesidades cada vez más acuciantes de marcar perfil propio por parte de los socios de Sumar. Pocos compañeros de gabinete parecen tener la capacidad de provocar en la vicepresidenta Yolanda Díaz un nivel de animosidad que va más allá de las fronteras del “sentidiño”. María Jesús Montero era “riquiña”. Carlos Cuerpo, decididamente no.
Se vienen consejos de ministros con intriga, suspense y emoción. Más vale tener a alguien que no pierda los nervios y la calma con facilidad. Con Carlos Cuerpo, el presidente se agencia dos Bolaños por el precio de uno. Chollo total.
El modelo minimalista de gestión de crisis funciona y ha acreditado su efectividad. a Rajoy le funcionaba de maravilla. A los demás, no tan bien. Es el único problema.