Van a por todas y lo harán
Feijóo, visiblemente desasosegado en la espera de aposentarse en La Moncloa, ha hecho unas declaraciones a un medio de la bulosfera que son todo un reto: si PNV y Junts tienen “algún arrebato de dignidad” y rompen con Sánchez, él presentará una moción de censura en 48 horas. Como prueba de su dignidad, usa de plataforma mediática al más genuino de sus panfletos. Lo cierto es que van a por todas y, a poco que puedan, lo harán. Les carcome a las derechas de tal modo la impaciencia que no respetan ni la sagrada tradición que deja a la segunda semana de agosto como tiempo muerto para algunas actividades. Disponibles micrófonos y redes sociales, cuesta poco caldear el ambiente político a niveles del meteorológico, sacudido por sucesivas olas de calor.
En pleno agosto los medios se lanzan a publicar encuestas de intención de voto. Gana en todas, saliéndose por los bordes, la derecha-extrema-derecha, y en desbordante euforia se ve reformando la Constitución a su gusto y cambiando los sistemas para elegir el Tribunal Constitucional –del Tribunal Supremo la derecha no tiene la menor queja– o la RTVE de sus tormentos para volverla viernes negro todos los días de la semana. Como ya fue cuando gobernaba Rajoy. Lo van a hacer, eso y más si pueden.
Con ser grave –que lo es y mucho– a lo que se lanzan a saco y sin pudor alguno es a por los derechos consolidados. A Marcos de Quinto –el del ERE salvaje de Coca Cola fichado por Ciudadanos como el ministro que nunca fue– se le ha ocurrido que solo puedan votar los ricos. Entendámonos, él lo dice de una forma algo más suave, pero es así. “Está aceptado (y se ve lógico) que en una comunidad de vecinos no pueda votar el que no esté al corriente del pago de sus cuotas. Puede tener voz en la Junta de Vecinos, pero no voto (…) por la misma razón, tampoco tendrían que tener voto quienes coyunturalmente estén recibiendo un subsidio por desempleo o una renta mínima vital, al estar mantenidos por el resto de contribuyentes”, dice.
Ha recibido adhesiones incluso de voceros de la bulosfera que vive de nuestros impuestos en buena parte gracias a la llamada “publicidad institucional”, tan precisamente repartida. Incluso se han ido animando a quitar el voto a más colectivos. A funcionarios y pensionistas los tienen en el punto de mira y desde hace tiempo. El hijo de José Ignacio Wert, el bullicioso ministro al que el PP terminó poniéndole un pisazo y un cargo en París, cree que esos dos colectivos –funcionarios y pensionistas– son la Nueva aristocracia que vive como dios, o como él y su familia toda su vida gracias al erario público.
En Cope, la Cadena de los Obispos, la periodista especializada en información económica Pilar García de la Granja se apunta también a este ideario y argumenta que “la pensión se concibió para financiar entre 8 y 10 años de vida tras dejar de trabajar, pero ahora financia entre 25 y 28”. Y claro, eso es insostenible. ¿Soluciones? Supongo que nos muramos antes, o dejemos de cobrar para acelerar el proceso de extinción de vida y cobros. Una buena pandemia en Madrid nos hace falta, que se lo pregunten a Ayuso. Aunque García de la Granja no explica quiénes y dónde concibieron ese período de vida para las pensiones. La esperanza de vida en España ha sido siempre una de las más altas del mundo.
Feijóo, desde la oposición expectante, ya les ha prometido a los empresarios –en un foro celebrado en Bilbao– que revisará las bajas por enfermedad cuando sea presidente. Propuso reducir los sueldos y prestaciones de los trabajadores en baja médica, con o sin acuerdo social. Y calificó de cáncer –precisamente– ese que llamó “absentismo laboral”.
Así que vayan anotando el programa que preparan. Falta saber si, siguiendo la ola reaccionaria estadounidense, PP/Vox implantarán el “voto por familia” para desposeer de ese derecho a las mujeres.
Las vacaciones pagadas tampoco las ven muy bien. Aún menos para el presidente del gobierno si no es de derechas. Las portadas de la cloaca mediática están enfurecidas por ver a Pedro Sánchez en Lanzarote. Como si la hermosa isla canaria fuera una burbuja que aísla del mundo, al margen del intento de represión y castigo. Este derecho laboral se reconoció por primera vez en noviembre de 1931 durante la Segunda República española. Es un derecho, ¿lo entienden?
El racismo también se está implantando con una virulencia estremecedora. En la UE, desde luego. Y conlleva su cuota de supresión de derechos humanos. La italiana Giorgia Meloni y la danesa Mette Frederiksen aparecen unidas para lanzar un comunicado en el que afirman que los inmigrantes sin papeles cometen “delitos violentos”, “narcotráfico” y “violencia sexual” y piden centros de deportación. Un feroz brote de racismo. Una ignorancia aterradora cargada de prejuicios. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, se suma a la crítica. Pertenece al llamado Partido Moderado, liberal conservador. Suecia fue el gran país de acogida de los expulsados por las dictaduras latinoamericanas en el último tercio del siglo XX. Y ahora ya vemos el viraje. Meloni, como fascista de manual, es una pionera en el racismo cruel de Europa, pero la danesa, presunta socialdemócrata, piensa lo mismo. Los nórdicos ya no son tampoco lo que eran. Hay que ver a la pareja como representantes de esa raza superior que preconizan y de calidad moral que niegan a otros.
Se vota que una simple presidenta de comunidad autónoma española, paradigma de la impunidad, se proclame de acuerdo con Meloni y Frederiksen y Trump contra su país, dada su obsesiva rivalidad con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Esa impunidad y desfachatez de ella “y su entorno” también se elige en las urnas. Lo de los negocios del novio de la susodicha es verdaderamente impactante.
De la política informativa da idea cómo están metiendo con calzador a activistas ultras a quienes no dudan en llamar reiteradamente periodistas. Lo último, el cirio que le están montando al ministro Óscar Puente por calificar de ignominia la foto del rey con Javier Negre en la toma de posesión del presidente ultra colombiano. Según la “oposición” completa, Puente y el Gobierno “van a por el rey”, mientras Negre se atreve a presumir de las confidencias que (dice) le hace Felipe VI y de cuya evolución tratan cuando se encuentran. Es grave este patinazo del rey que no cede a fotos improvisadas. Y, desde luego, el sesgo que se le está dando de culpar al ministro y de paso a “Moncloa” para no variar. Suelen “equivocar” el sujeto de las acciones.
Con todo lo que se venía viendo, los votantes no se cortan y dan el triunfo electoral, por ejemplo justo en Colombia, a un presidente histriónico, extremadamente ultra, que se ríe en la primera comparecencia tras el terremoto que ya ha dejado en el país más de dos centenares de muertos, casi 600 heridos y tres mil desaparecidos, entre los que hay al menos 164 españoles. Si esta tragedia nos sobrecoge en la distancia es incomprensible la actitud del recién elegido presidente.
O a Donald Trump, que nombra fiscal general del Estado a su abogado para que le libere de cargos delictivos y persiga a sus enemigos (o rivales.) El destrozo absoluto del concepto justicia también viene en el programa de las derechas neofascistas globales. Las españolas apuntan en esa dirección, sin duda.
Un magnífico artículo de Javier Aroca en elDiario.es analizaba en profundidad, hace un par de días, el papel de la justicia en el nazismo. Destacaba que “la justicia es un pilar esencial para mantener o para destruir la democracia”. Pasó con Hitler. Y que, “para garantizar la no injerencia política de los jueces, se creó la Corte Constitucional, garantía y control de todos los poderes, incluido el judicial”. Buscaron que “la judicatura no pudiera acabar con el sistema democrático en el futuro”. Y no encontraron “utilidad alguna en la creación de algo parecido a un Consejo General del Poder Judicial”. No lo tienen, en consecuencia.
Tanto por hacer, ¿verdad? Y sabiendo qué sería lo necesario.
Lo que era menos de esperar es a lo que se ha atrevido Feijóo, harto de no encontrar eco a su desesperación por echar a Sánchez. Y así se vuelve a emitir un vídeo de unas pocas fechas atrás, que pasó bastante desaparecido, diciendo que si se niegan a todo, habrá que “desplazar” a este gobierno. No ha dicho si con pistola y un “quieto todo el mundo” o en qué otro método ha pensado para ese desplazamiento.
Se entiende menos que, hasta anunciando sus propósitos y viendo también ejemplos en otros países de lo que hacen, tanta gente no se entere o no le importe elegir trampas, mentiras, estupidez, desigualdad, crueldad, áticos, timos, corrupción económica y mora. Va ya en muchas papeletas. Esta noche de miércoles toca mirar a la luna cuando tape al sol, pero no quedarse allí.