Periodismo

22 de enero de 2026 22:10 h

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El hombre que nos llevó a la historia más laboriosa y difícil de contar y publicar de elDiario.es tenía claro lo que quería. Lo que nos empezó a contar no era algo que se pudiera publicar de la noche a la mañana. Tenía mucha información con detalles para “alguien” que tuviera la voluntad y los recursos de investigar el asunto. “Ese alguien es al que estoy buscando”, nos dijo.

El hombre me había visto en el programa Salvados de La Sexta con su investigación sobre Plácido Domingo -otra labor concienzuda y difícil de Carola Solé, Eva Lamarca y el gran equipo de Gonzo- y eso, de alguna forma, le había afianzado en su idea de que elDiario.es podía ser ese “alguien”. Una de las primeras personas a las que le mandé el artículo la mañana del 13 de enero fue a Carola porque ella y su buen hacer periodístico también habían contribuido sin saberlo a esta historia. 

Hace unas semanas, busqué el programa para ver qué había dicho yo que pudiera haber empujado a ese hombre y me sorprendió descubrir que mis breves intervenciones estaban centradas en la seriedad del proceso de AP o el New York Times para verificar la información hasta donde fuera humanamente posible en los casos de denuncias de agresiones sexuales no sólo con los testimonios de las mujeres, sino con entrevistas a otras personas con las que hubieran hablado en el momento de los hechos y la búsqueda de mensajes, fechas, lugares, fotos y otros detalles que sirvieran para corroborar sus palabras. El hombre se fijó en que citaba los casos más significativos de MeToo revelados por la prensa de Estados Unidos y él creía que estaba cerca de uno parecido.

Han pasado muchas cosas extraordinarias en estos tres años de investigación, llenos de debates y de horas infernales de trabajo. Elena Cabrera ha debido batir el récord de la redacción de número de entrevistas a horas intempestivas por la diferencia horaria. Sin duda, no ha sido un tiempo fácil. Este último año en el que yo he estado más personalmente involucrada siguiendo el trabajo de las reporteras principales, Elena, Ana Requena y Raquel Ejerique, -y después de Federica Narancio, Esther Poveda, Gerardo Reyes, de Univision Noticias- ha tenido más tensión, frustración e inquietud que satisfacciones. 

Una de las pocas satisfacciones ha sido la minucia de la tarea periodística: hemos cumplido con lo que nos pedía el hombre que nos contactó por primera vez, tal vez el lector platónico que ya ni pensábamos que existía. La otra es que este hombre, Rebeca, Laura, Carolina -nombres ficticios- y las otras personas que se atrevieron a hablar con un riesgo muy alto personal y profesional confiaron en las periodistas, en las buenas periodistas, en busca de algo parecido a la justicia. Su primer instinto fue contar su historia a una periodista en la que pudieran confiar. Pese a las muchas angustias, eso es motivo de esperanza para Elena -la primera persona de elDiario.es que escuchó y escuchó tan bien- y para quienes creemos que el periodismo todavía puede ser una fuerza para el bien.