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Por un banco público amigo

José Antonio Muñoz Gutiérrez | socio de elDiario.es

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Al igual que tenemos una Sanidad Pública Universal que vela por la salud de todos los españoles, sea cual sea su estatus; ¿porqué no tenemos una Banca Pública que proteja y vele por los intereses de los menos pudientes?

El sistema financiero de este país, nos obliga a que la economía de cualquier persona, de cualquier familia, pase sí o sí por los servicios de una entidad bancaria. Es la forma que tiene Hacienda de controlar la economía. Pero día a día vemos que estas entidades velan más por sus beneficios que por el bienestar y servicio de sus “forzosos” clientes. Hay una realidad que está provocando que los ciudadanos con pocos reducidos ingresos queden discriminados en un sistema financiero donde prima el negocio al servicio público… ya lo sé, son empresas privadas, y como tal quieren beneficios, pero el Estado y el Sistema nos “obliga” a usarlas.

El cliente se debe de adaptar a las condiciones impuestas por los Bancos para cualquier trámite; a sus horarios; al uso de tarjetas, cajeros automáticos y a internet. Si no lo haces, o tus ingresos y gastos mensuales son bajos, el cobro de comisiones no te lo perdona ni Dios. Te quieren lejos de las sucursales. Que por cierto cada vez hay menos para un número mayor de clientes debido a las fusiones. Suman clientes y restan sucursales y empleados. De esta situación alguien sale perjudicado y el Banco no es.

Parece que el cliente trabaja para el Banco y no al revés, como debería ser y como te venden en los anuncios publicitarios. “Contigo más que nunca” “Tu Banco amigo” “El amigo que te ayuda a crecer” “Creador de sueños” “Creando oportunidades”… ¡Qué bonito! Pero la realidad es otra. ¡Cuánta publicidad engañosa hay en ellos! Están al servicio del cliente y a sus ¿necesidades?... A sus necesidades ¡no!, ya que no puedes ir a retirar o a ingresar tu dinero a la caja de una sucursal si no superas una determinada cantidad mínima impuesta por el Banco, aunque tus necesidades sean de menor cuantía, si no al cajero. Pago de recibos… o los domicilias o los pagas por caja solo los Martes y Jueves de 8’30 a 10 horas, como si no trabajáramos y dispusiéramos de todo el tiempo del mundo, y si no, págalo por cajero automático; muchos de ellos al aire libre, llueva o haga sol y reza porque no te dé ningún problema o cometas un error y necesites de algún empleado, pues el día ya lo tienes echado por alto.

Hace bastantes años atrás, cuando surgía algún problema o cobro de comisión que entendías abusivo, amenazabas con aquella frase de: “Pues saco todo mi dinero y me cambio de Banco”. De repente el problema quedaba solucionado y encima te llevabas algún regalo. Hoy en día ante esa frase te contestan: “Todos los Bancos ya trabajan igual” y tienen razón. A mí me ha pasado y en un intento de quedar muy digno contesté: “Trabajarán todos igual y darán el mismo por culo, pero déjeme que sea yo el que, al menos, elija que Banco me tiene que jod…”

De ahí la necesidad de un Banco Público, de confianza “carnal” en el trato, que vele por mis intereses económicos y para que los beneficios del negocio, que los habría, pueda revertir en el bienestar social del país y sus Servicios Públicos.