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Los ricos lloran sin motivo

José María Gómez

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Los estudios determinan que para 2050 el 35% de la población española tendrá más de 65 años –aunque algunas CCAA bastante primero- lo que nos lleva a la siguiente reflexión: si ya tenemos problemas ahora en la atención sanitaria y en la dependencia ¿Cómo vamos a resolver estas cuestiones en el futuro?

Es necesario efectivamente aumentar el empleo, ya se está haciendo con la llegada de migrantes, pero no con salarios bajos que dejan escasas cotizaciones en la caja de la seguridad social. He aquí una de las claves de la economía capitalista (que no se cumple), hay que subir los sueldos de la clase trabajadora para aumentar su nivel de vida generando más consumo e incrementar los ingresos fiscales para desarrollar políticas sociales.

Pero aun así no será suficiente para sostener el estado de bienestar: pensiones, subsidios, sanidad, becas, centros de día, residencias, cuidadores profesionales, viviendas asequibles, todo ello para atender a una población cada año más longeva y envejecida. Pues no hay otra vía que recaudar más impuestos a: los que heredan grandes fortunas o patrimonios, empresas con milmillonarios beneficios como las eléctricas o la banca, sueldos desorbitados en forma de planes de pensiones millonarios, a los que se evaden permanentemente a paraísos fiscales, etc.

Un reciente informe de Fedea concluye, que el estado dejó de ingresar hasta 50.000 M€ en ingresos de IRPF del año 2022 por actividades económicas y del capital inmobiliario, parcelas muy dadas al fraude. A pesar de lo que manifiestan las cúpulas empresariales, la presión fiscal media en la zona euro es del 41% y la nuestra del 37% sobre el PIB. “Los ricos también lloran” pero sin motivo y para disimular. La verdadera pobreza sigue estando en las familias que no llegan a fin de mes y peor aún, los cientos de personas que duermen en las calles cubiertos por cajas de cartón. No es humano.