La ambigüedad de Colau sobre la marca del Frente Amplio y sobre su propio liderazgo inquieta en la alianza
Son horas decisivas, frenéticas y complicadas en el seno de la izquierda alternativa. Este miércoles, todos los partidos del espacio siguieron manteniendo contactos y celebrando reuniones para tratar de cerrar algunas de las carpetas que siguen abiertas a apenas 48 horas de que finalice el plazo para registrar coaliciones de cara a las elecciones generales. Sin embargo, las negociaciones entre el Frente Amplio y Podemos para conformar una alianza continúan encalladas. Y este miércoles, la líder de la primera de esas organizaciones, Ada Colau, se mostró dispuesta tanto a ceder la recién estrenada marca del Frente Amplio como a apartarse ella misma para intentar atraer a Podemos a un acuerdo, un movimiento que generó alarma en la propia alianza.
Colau realizó su ofrecimiento en una entrevista en TVE a la que acudió con un mensaje perfectamente medido. “Si hay otra persona que genera más consenso” para alcanzar un acuerdo con Podemos —y también con ERC en Catalunya, donde los morados se presentarán en las listas republicanas—, “adelante, y si el problema es el nombre, se le cambia el nombre” a la alianza, planteó la exalcaldesa de Barcelona. También aseguró que “no puede ser que por cosas así no se llegue a un acuerdo”. “A mí me honra [que Frente Amplio me considere] una persona de consenso, pero supuesto todo se puede volver a hablar si es para conseguir una candidatura única”, sostuvo igualmente.
Colau lanzó esa idea en torno a las 9.15 de la mañana. Irónicamente, tan solo hora y cuarto después —y tras retrasarse 30 minutos con respecto al horario previsto— el Frente Amplio hacía pública su nueva imagen de marca, así como el cartel del acto de presentación de la alianza que se celebrará el próximo sábado en Madrid. Un mitin del que se dio a conocer día, hora y lugar... pero no los dirigentes que participarán, habida cuenta de la incertidumbre que rodea aún a la candidatura y de que nadie descarta del todo la posibilidad de alcanzar a última hora un pacto con Podemos, aunque las posiciones siguen sin acercarse a pesar al paso de los días.
Ninguna fuente consultada espera que esa duda se resuelva hasta el mismo viernes a última hora, cuando vence el plazo para registrar coaliciones de cara a las generales. Pero en el Frente Amplio no sentó bien que Colau añadiera aún más incertidumbre este miércoles a la negociación dejando la puerta abierta tanto a no ser candidata como a liquidar una marca que apenas acaba de empezar a caminar. Un dirigente de la organización asegura que la intervención de la exalcaldesa el jueves por la mañana generó “estupefacción” en sus propias filas, y otras fuentes expresan esa misma sensación.
Otras voces del Frente Amplio, no obstante, consideran inteligente el movimiento de Colau para presionar a Podemos y que acepte un acuerdo con la alianza de IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Asimismo, estas fuentes interpretan que la exalcaldesa buscaba dejar la pelota en el tejado de Rufián, que en los últimos días ha pedido a ERC y a los Comuns que se “entiendan”, para que presione a la dirección republicana e intente que los de Oriol Junqueras se replanteen su rechazo a un acuerdo de coalición. Junqueras ha dejado claro que solo aceptaría que los de Colau se disolvieran en sus listas, como hará Podemos.
Los pactos territoriales avanzan, se alejan Madrid y Barcelona
No obstante, a escasos dos días de que venza el plazo para registrar coaliciones, la posibilidad de una alianza entre el Frente Amplio y Podemos sigue sin tomar forma. En el espacio a la izquierda del PSOE cunde la sensación de que alcanzar un pacto global que abarque todas las circunscripciones es muy complicado. Y, de hecho, en las últimas horas tanto los morados como los partidos coaligados en el antiguo Sumar se han centrado en ir avanzando en sus acuerdos con otras formaciones de ámbito autonómico, en varios de los cuales es previsible que Podemos y el Frente Amplio coincidan, pero bajo el paraguas de un partido de mayor peso.
Es el caso, por ejemplo, de la Comunitat Valenciana, donde el pacto de Compromís con IU y Podemos lleva semanas negociándose. Tal y como publicó este miércoles elDiario.es, el acuerdo de la formación valencianista con los morados está cerca de cerrarse, entre otras cosas porque es más sencillo, ya que Podemos no ha tenido en la última legislatura diputados por alguna de las circunscripciones valencianas que aspire a mantener, ni opciones de obtenerlos en solitario. El pacto con IU, por el contrario, avanza más lentamente porque la federación sí quiere mantener su escaño por Alicante y, además, reclama que el formato sea una coalición y no una integración en las listas de Compromís.
No obstante, las fuentes consultadas se muestran convencidas de que terminará habiendo acuerdo con total seguridad en la Comunitat Valenciana. Y lo mismo piensan de las negociaciones del mismo estilo que se están llevando a cabo en comunidades como las Islas Baleares (donde la batuta la lleva Més), Aragón (allí la formación más fuerte del espacio es, sin duda, la Chunta) o Canarias.
Pero, fuera de esos pactos territoriales para que haya listas únicas en algunos territorios, Podemos y el Frente Amplio siguen sin acercar posiciones. El martes, los morados evitaron pronunciarse sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos que no incluyeran las circunscripciones de Madrid y Barcelona, una opción que planteó abiertamente su exlíder, Pablo Iglesias, en Canal Red. No obstante, este miércoles la candidata Irene Montero afirmó que está trabajando “intensamente” para conseguir “acuerdos”, en plural, “en todos los territorios”. Y, en la misma línea, la secretaria general Ione Belarra afirmó que Podemos está “hablando con todo el mundo” y deslizó que “hay un foco muy importante situado en Madrid y Barcelona, pero el Estado es muy grande” y en cada lugar se puede explorar una vía diferente.
Pese a estas dificultades, no obstante, nadie quiere dar públicamente por cerradas las opciones de alcanzar un acuerdo global. La propia Colau, este miércoles, aseguró que no concibe “una candidatura única donde no esté Irene Montero”, aunque lo que separa a Podemos y el Frente Amplio no es su integración, sino el rol que debe jugar. Quedan menos de 48 horas para que se despejen todas las incógnitas.
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