Arrimadas e Igea, matrimonio de conveniencia para evitar la desaparición de Ciudadanos
El 13 de febrero está escrito en rojo en la agenda de Ciudadanos. La cita con las urnas en Castilla y León va a significar todo un órdago para el partido cuyas perspectivas de supervivencia cada vez son más exiguas, según la mayoría de las encuestas publicadas hasta la fecha. Inés Arrimadas lo sabe, y también el candidato autonómico, Francisco Igea, sobre el que pesa ahora la responsabilidad de intentar salvar a Ciudadanos de una nueva debacle. Ambos, enfrentados en el pasado a unas tensas primarias por el liderazgo de la formación, han enterrado el hacha de guerra con el fin de evitar desaparecer también en esa comunidad en la que han estado casi tres años gobernando junto al PP.
La situación, sin embargo, es tan dramática que en la dirección del partido se conformarían con lograr mantener grupo parlamentario en las Cortes castellano leonesas ya que de no conseguirlo, obtener unos malos resultados tendría sin duda un efecto dominó sobre Andalucía, el último bastión autonómico que le queda a Ciudadanos.
El primer debate celebrado el pasado lunes entre los tres candidatos, en el que Igea participó de forma telemática al haber dado positivo por Covid, ha dado oxígeno al partido al considerar que el ganador fue el exvicepresidente de la Junta, como reflejan también varias de las encuestas realizadas por diferentes medios de comunicación. Mientras Alfonso Fernández Mañueco prefirió centrar sus críticas en Pedro Sánchez, Igea se dedicó a disputarle la gestión de Ciudadanos durante la pandemia, lo que creó momentos de tensión entre ambos. Luego se lanzó contra el dirigente del PP por los casos de corrupción en los que está inmerso su partido en esta comunidad y que la Fiscalía ha denunciado ante el tribunal de Cuentas, tal y como ha publicado en exclusiva este diario , siendo secundado en ello por el candidato del PSOE, Luis Tudanca. Además, criticó con dureza al presidente de la Junta por la “deslealtad” que había demostrado con él al adelantar sin previo aviso las elecciones autonómicas. “Nadie esperaba que el tránsfuga fuera el presidente”, le espetó.
El papel de Igea en este primer debate ha gustado mucho en el partido y ha llevado a Arrimadas a recomendar a su compañero que “no cambie de estrategia” en el segundo y definitivo duelo electoral entre los candidatos, que tendrá lugar el día 9, justo en la recta final de la campaña. Para entonces el dirigente de Ciudadanos, ya totalmente recuperado, podrá participar de manera presencial. Así que en el partido cruzan los dedos para que este segundo cara a cara sirva para convencer a los numerosos indecisos que sigue habiendo, según apuntan los sondeos, de que voten a Igea para “premiar la honradez y la verdad” frente a las “mentiras” del PP, un partido que lleva gobernando 35 años en Castilla y León, ininterrumpidamente.
De cara a ese segundo debate, en la dirección tampoco temen que la decisión de votar el pasado jueves a favor de la reforma laboral vaya a causarles perjuicio alguno, aunque saben que será utilizado por el PP para etiquetarles junto al “sanchismo” y sus aliados. “No hay un motivo electoral detrás de nuestra postura. Hacer que los contratos de trabajo de todos los españoles no dependan de Bildu y ERC es motivo sobrado para apoyar la reforma, pese a no ser la que nosotros hubiéramos hecho”, argumentan fuentes del Comité Permanente del partido. “Estaban dentro del acuerdo y nosotros los hemos sacado. Ellos iban a conseguir muchas contrapartidas y nosotros hemos logrado asegurar que esto no vaya a peor”, se jactan las mismas fuentes.
Que entre Vox en los gobiernos “no es una buena noticia para España”
Por su parte, la dirigente de Ciudadanos insiste en apelar al “sentido de Estado” y la “política útil”, mientras repite que el espacio liberal que representa Ciudadanos es “más necesario que nunca para frenar al bipartidismo” e “impedir pactos con los nacionalistas y los populistas de los dos extremos”, en alusión tanto a Unidas Podemos como a Vox. Según advierte, el ascenso de la extrema derecha propiciaría que puedan optar a entrar en el Gobierno autonómico si el PP consigue ganar las elecciones pero no alcanza la mayoría absoluta, lo que en su opinión “no es una buena noticia para España”. En el partido autodenominado liberal lamentan que el empeño de Pablo Casado de destruirles vaya a llevar a la formación de Abascal a tocar poder si ellos desaparecen o caen en la insignificancia. Igea ya ha señalado que no piensa apoyar esa ecuación y tampoco está dispuesto a hacer presidente de nuevo a Mañueco.
Pero la mayor preocupación de los dirigentes del partido se centra en el 'efecto dominó' que podría acarrear una nueva debacle en estos inminentes comicios autonómicos. La siguiente cita con las urnas será -salvo sorpresas- Andalucía, el único bastión que les queda a los de Arrimadas dado que ya no están ni el gobierno de la Región de Murcia ni en el de Madrid. Si los resultados en Castilla y León y los de Andalucía más tarde fueran estrepitosos, las posibilidades de mejorar en las próximas elecciones tanto autonómicas como municipales, y finalmente generales de 2023, serían escasas por no decir nulas. Y eso es lo que atenaza a la dirección nacional, donde no quieren en estos momentos ni oír hablar de una confluencia electoral con el PP de Pablo Casado, por mucho que el propio vicepresidente andaluz, Juan Marín, lo haya sugerido para garantizarse su supervivencia.
No obstante, en el partido creen que el escenario allí no tienen nada que ver con el de ningún otro de los acuerdos que cerraron con el PP, pactos de los que ahora reniega Arrimadas asegurando que fueron “un grave error” en vista de los desplantes que les han hecho sus socios. Además, apuntan a la buena sintonía que parece haber entre el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, y Marín, que no se cansa de insistir en que el dirigente del PP no cometerá la misma “deslealtad” que Mañueco, convocando los comicios a sus espaldas. “El acuerdo funciona”, sostienen los dos dirigentes andaluces,
Ciudadanos sigue manteniendo también el pacto en el Ayuntamiento de Madrid que Begoña Villacís cerró con el alcalde del PP, José Luis Martínez Almeida. Precisamente, la vicealcaldesa madrileña y la ex consejera de Sanidad, Verónica Casado -que gestionó la pandemia en Castilla y León y va cerrando de forma testimonial la lista por Valladolid- se han convertido en los principales apoyos del candidato en esta complicada campaña ante la eventualidad de que la líder no pueda seguir asistiendo a los últimos actos dado su avanzado estado de gestación. Villacís, además, es prácticamente el único activo que, junto a Arrimadas y Marín, le queda al partido que continúa su lucha por sobrevivir.