Ayuso señala a Feijóo como la alternativa a los “hombres blandengues” que personifica en Pedro Sánchez

Hace un año comenzaba en el PP la guerra interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso que terminó con el primero buscando trabajo y Alberto Núñez Feijóo en la planta noble de la sede nacional del partido. 12 meses después, la presidenta madrileña mantiene su discurso estatal, antagoniza con el Gobierno de coalición y apenas dedica unas palabras a Madrid para pintarla como el paraíso “tabernario” que no es. Eso sí, sin levantar las emociones de sus correligionarios que levantó durante un tiempo tras su victoria en las elecciones de mayo de 2021. Este sábado, durante su intervención ante la XV Interparlamentaria del PP, Ayuso ha vuelto a situarse como víctima de un Pedro Sánchez al que acusa de atacar a Madrid, pero al que ha tildado a la vez de “hombre blandengue”. ¿Y quién no lo es? Según Ayuso, Alberto Núñez Feijóo.

Ayuso convierte en un mitin contra Sánchez el debate sobre el estado de la región de Madrid

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La presidenta madrileña ha intentado lo de siempre: acaparar el protagonismo de cualquier evento en el que participa. Esta vez, a cuenta de la última campaña del Ministerio de Igualdad, un ejercicio de reapropiación de una palabra (“blandengue”) utilizada habitualmente para señalar, y menospreciar, a los hombres que no siguen las dinámicas de las relaciones personales y laborales de los supuestos hombres que cumplen con el rol atribuido a una cierta masculinidad.

A Ayuso no le ha debido de gustar el clip, pues ha arremetido contra él durante un discurso en el que ha desplegado su habitual relato contra el Gobierno de coalición, al que ha situado dentro de una suerte de confabulación internacional contra las libertades que, dice, encarna la derecha. “Estamos en un mundo que se está empequeñeciendo, con cada vez menos libertad. Ganan totalitarios y hay guerras que llenan el mundo de miedo e incertidumbres”, ha iniciado, para inmediatamente saltar a España: “También ocurre en nuestro país, por los mismos”.

La líder del PP madrileño ha acusado a Sánchez de “asaltar las instituciones”, entre las que ha mencionado la Corona, la Constitución y el Hipódromo de la Zarzuela. Y el asalto final a esas instituciones está en la Justicia. “Intentan que no sea un freno y le recuerden al Gobierno de Sánchez cuáles son los límites”, ha dicho.

Ayuso ha parafraseado al presentador de esRadio Federico Jiménez Losantos para arremeter contra el Ministerio de Igualdad, al que ha llamado “ministerio que da más igual”, y ha enlazado su diatriba contra el supuesto liberticidio que perpetra el Gobierno “socialista y comunista”, con la campaña de Igualdad y el liderazgo de Feijóo frente a Sánchez.

“Cuando tienes todas las instituciones bajo tu cuerda, cuando no ha quedado libre ni siquiera el Hipódromo, cuando tienes todo bajo tu control, cuando tienes Indra, el CNI, la televisión, las encuestas, la publicidad, la propaganda. Cuando tienes todo bajo tu mano y no eres capaz de llenar de ilusión absolutamente nada en política ¿quién es el hombre blandengue?”, ha asegurado Ayuso.

La presidenta madrileña ha dedicado unos minutos a la región que gobierna desde 2019 para recuperar su gestión de la pandemia como baluarte político con el que postularse para la reelección en las autonómicas de mayo del año que viene. “Nos quieren apagados, tristes, dirigidos, controlados”, ha dicho, para envolver la comunidad con su habitual papel de regalo en forma de palabras sin contenido: “Región abierta al mundo”, “proyectos”, “motor económico”.

Ni una palabra sobre sanidad, educación o servicios sociales. Ni de infraestructuras, medio ambiente o política industrial. Mucho Sánchez, poquísimo Madrid. Y una leve referencia final a su líder y candidato al Palacio de la Moncloa: “Ante los hombres blandengues, lo que queremos decirles es que el partido de la vida, de la alegría, de la libertad, de la prosperidad, ha venido para estar más fuerte que nunca, para hacerlo de la mano del presidente Alberto Núñez Feijóo”.

Ayuso, con todo, no ha logrado ser aclamada hasta el éxtasis por los cientos de asistentes a la Interparlamentaria, que se desarrollará en Toledo durante el fin de semana. Sin que se haya producido ningún cambio aparente en su discurso ni en su estrategia, la líder que hace un año eclipsó la Convención Nacional de Casado, que fue reclamada por Alfonso Fernández Mañueco para levantar sus opciones electorales en la última semana de la campaña en Castilla y León, y que protagonizó la única manifestación que se recuerda de militantes del PP contra su dirección nacional a las puertas de la sede de la madrileña calle de Génova, este sábado ha recibido los mismos aplausos que los otros líderes autonómicos. Solo unos pocos asistentes se han puesto en pie para aclamarla, pero ella los ha identificado rápidamente como sus diputados madrileños.

Apoyo (por vídeo) de Von der Leyen sin hablar de España

La jornada de la mañana, la única abierta a la prensa de toda la jornada, ha deparado por otro lado pocas sorpresas. Salvo el discurso de Ayuso, el resto de dirigentes se ha ceñido al guion de aupar a Feijóo casi a la condición de presidente in pectore, que solo tiene que ver cómo pasa el calendario para que llegue su turno en la Moncloa.

El evento del fin de semana debe servir de lanzamiento de la precampaña de las autonómicas y municipales de mayo de 2023, donde Feijóo se juega demostrar sus posibilidades reales de ganar las elecciones generales previstas para finales de ese mismo año. Las mesas redondas, que se celebrarán a puerta cerrada y estarán moderadas por los presidentes autonómicos, servirán para definir las líneas generales de los programas con los que intentar convencer a los españoles para votar al PP.

Y, como hace un año, el presidente murciano, Fernando López Miras, ha arrancado su intervención con una alusión indirecta a Ayuso: si entonces intentó burlarse de la presidenta madrileña y de su discurso ante Casado (“yo me quedo en Madrid”), hoy ha espetado en sus primeras palabras: “Me dijeron que tenía que hablar de mi mesa un poco”. Porque Ayuso no ha hecho ninguna referencia a la temática de su mesa (“Retos económicos que preocupan a los españoles”).

A lo que sí se ha referido la presidenta madrileña es a la política energética e impositiva de la Comisión Europea. Pero no para alabarla o criticarla, sino para arremeter contra quienes han evidenciado en los últimos días el giro que ha tenido que dar el PP tras el respaldo de la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula Von der Leyen, a un impuesto especial a los beneficios extraordinarios de las eléctricas. Una idea rechazada por Feijóo en España y a la que se ha tenido que abrir ante la evidencia de que su familia política europea le dejaba solo. Toda la prensa ha señalado el giro del PP, pero a Ayuso le parece mal y así lo lo ha hecho saber durante su discurso.

Pero en el PP sí saben que lo ocurrido en Europa puede ser un problema precisamente porque es el PP continental, de la mano de Ursula Von der Leyen, quien capitanea el nuevo criterio sobre qué hacer con las empresas eléctricas, que se están beneficiando directamente de la guerra de Ucrania.

La presidenta de la Comisión ha intervenido brevemente en el acto del PP con un vídeo en el que, por otro lado, no ha mencionado un solo tema de la política española y sí mucho la situación provocada por la agresión de Rusia.

Hace un año comenzaba en el PP la guerra interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso que terminó con el primero buscando trabajo y Alberto Núñez Feijóo en la planta noble de la sede nacional del partido. 12 meses después, la presidenta madrileña mantiene su discurso estatal, antagoniza con el Gobierno de coalición y apenas dedica unas palabras a Madrid para pintarla como el paraíso “tabernario” que no es. Eso sí, sin levantar las emociones de sus correligionarios que levantó durante un tiempo tras su victoria en las elecciones de mayo de 2021. Este sábado, durante su intervención ante la XV Interparlamentaria del PP, Ayuso ha vuelto a situarse como víctima de un Pedro Sánchez al que acusa de atacar a Madrid, pero al que ha tildado a la vez de “hombre blandengue”. ¿Y quién no lo es? Según Ayuso, Alberto Núñez Feijóo.

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La presidenta madrileña ha intentado lo de siempre: acaparar el protagonismo de cualquier evento en el que participa. Esta vez, a cuenta de la última campaña del Ministerio de Igualdad, un ejercicio de reapropiación de una palabra (“blandengue”) utilizada habitualmente para señalar, y menospreciar, a los hombres que no siguen las dinámicas de las relaciones personales y laborales de los supuestos hombres que cumplen con el rol atribuido a una cierta masculinidad.

A Ayuso no le ha debido de gustar el clip, pues ha arremetido contra él durante un discurso en el que ha desplegado su habitual relato contra el Gobierno de coalición, al que ha situado dentro de una suerte de confabulación internacional contra las libertades que, dice, encarna la derecha. “Estamos en un mundo que se está empequeñeciendo, con cada vez menos libertad. Ganan totalitarios y hay guerras que llenan el mundo de miedo e incertidumbres”, ha iniciado, para inmediatamente saltar a España: “También ocurre en nuestro país, por los mismos”.

La líder del PP madrileño ha acusado a Sánchez de “asaltar las instituciones”, entre las que ha mencionado la Corona, la Constitución y el Hipódromo de la Zarzuela. Y el asalto final a esas instituciones está en la Justicia. “Intentan que no sea un freno y le recuerden al Gobierno de Sánchez cuáles son los límites”, ha dicho.

Ayuso ha parafraseado al presentador de esRadio Federico Jiménez Losantos para arremeter contra el Ministerio de Igualdad, al que ha llamado “ministerio que da más igual”, y ha enlazado su diatriba contra el supuesto liberticidio que perpetra el Gobierno “socialista y comunista”, con la campaña de Igualdad y el liderazgo de Feijóo frente a Sánchez.

“Cuando tienes todas las instituciones bajo tu cuerda, cuando no ha quedado libre ni siquiera el Hipódromo, cuando tienes todo bajo tu control, cuando tienes Indra, el CNI, la televisión, las encuestas, la publicidad, la propaganda. Cuando tienes todo bajo tu mano y no eres capaz de llenar de ilusión absolutamente nada en política ¿quién es el hombre blandengue?”, ha asegurado Ayuso.

La presidenta madrileña ha dedicado unos minutos a la región que gobierna desde 2019 para recuperar su gestión de la pandemia como baluarte político con el que postularse para la reelección en las autonómicas de mayo del año que viene. “Nos quieren apagados, tristes, dirigidos, controlados”, ha dicho, para envolver la comunidad con su habitual papel de regalo en forma de palabras sin contenido: “Región abierta al mundo”, “proyectos”, “motor económico”.

Ni una palabra sobre sanidad, educación o servicios sociales. Ni de infraestructuras, medio ambiente o política industrial. Mucho Sánchez, poquísimo Madrid. Y una leve referencia final a su líder y candidato al Palacio de la Moncloa: “Ante los hombres blandengues, lo que queremos decirles es que el partido de la vida, de la alegría, de la libertad, de la prosperidad, ha venido para estar más fuerte que nunca, para hacerlo de la mano del presidente Alberto Núñez Feijóo”.

Ayuso, con todo, no ha logrado ser aclamada hasta el éxtasis por los cientos de asistentes a la Interparlamentaria, que se desarrollará en Toledo durante el fin de semana. Sin que se haya producido ningún cambio aparente en su discurso ni en su estrategia, la líder que hace un año eclipsó la Convención Nacional de Casado, que fue reclamada por Alfonso Fernández Mañueco para levantar sus opciones electorales en la última semana de la campaña en Castilla y León, y que protagonizó la única manifestación que se recuerda de militantes del PP contra su dirección nacional a las puertas de la sede de la madrileña calle de Génova, este sábado ha recibido los mismos aplausos que los otros líderes autonómicos. Solo unos pocos asistentes se han puesto en pie para aclamarla, pero ella los ha identificado rápidamente como sus diputados madrileños.

Apoyo (por vídeo) de Von der Leyen sin hablar de España

La jornada de la mañana, la única abierta a la prensa de toda la jornada, ha deparado por otro lado pocas sorpresas. Salvo el discurso de Ayuso, el resto de dirigentes se ha ceñido al guion de aupar a Feijóo casi a la condición de presidente in pectore, que solo tiene que ver cómo pasa el calendario para que llegue su turno en la Moncloa.

El evento del fin de semana debe servir de lanzamiento de la precampaña de las autonómicas y municipales de mayo de 2023, donde Feijóo se juega demostrar sus posibilidades reales de ganar las elecciones generales previstas para finales de ese mismo año. Las mesas redondas, que se celebrarán a puerta cerrada y estarán moderadas por los presidentes autonómicos, servirán para definir las líneas generales de los programas con los que intentar convencer a los españoles para votar al PP.

Y, como hace un año, el presidente murciano, Fernando López Miras, ha arrancado su intervención con una alusión indirecta a Ayuso: si entonces intentó burlarse de la presidenta madrileña y de su discurso ante Casado (“yo me quedo en Madrid”), hoy ha espetado en sus primeras palabras: “Me dijeron que tenía que hablar de mi mesa un poco”. Porque Ayuso no ha hecho ninguna referencia a la temática de su mesa (“Retos económicos que preocupan a los españoles”).

A lo que sí se ha referido la presidenta madrileña es a la política energética e impositiva de la Comisión Europea. Pero no para alabarla o criticarla, sino para arremeter contra quienes han evidenciado en los últimos días el giro que ha tenido que dar el PP tras el respaldo de la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula Von der Leyen, a un impuesto especial a los beneficios extraordinarios de las eléctricas. Una idea rechazada por Feijóo en España y a la que se ha tenido que abrir ante la evidencia de que su familia política europea le dejaba solo. Toda la prensa ha señalado el giro del PP, pero a Ayuso le parece mal y así lo lo ha hecho saber durante su discurso.

Pero en el PP sí saben que lo ocurrido en Europa puede ser un problema precisamente porque es el PP continental, de la mano de Ursula Von der Leyen, quien capitanea el nuevo criterio sobre qué hacer con las empresas eléctricas, que se están beneficiando directamente de la guerra de Ucrania.

La presidenta de la Comisión ha intervenido brevemente en el acto del PP con un vídeo en el que, por otro lado, no ha mencionado un solo tema de la política española y sí mucho la situación provocada por la agresión de Rusia.

Hace un año comenzaba en el PP la guerra interna entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso que terminó con el primero buscando trabajo y Alberto Núñez Feijóo en la planta noble de la sede nacional del partido. 12 meses después, la presidenta madrileña mantiene su discurso estatal, antagoniza con el Gobierno de coalición y apenas dedica unas palabras a Madrid para pintarla como el paraíso “tabernario” que no es. Eso sí, sin levantar las emociones de sus correligionarios que levantó durante un tiempo tras su victoria en las elecciones de mayo de 2021. Este sábado, durante su intervención ante la XV Interparlamentaria del PP, Ayuso ha vuelto a situarse como víctima de un Pedro Sánchez al que acusa de atacar a Madrid, pero al que ha tildado a la vez de “hombre blandengue”. ¿Y quién no lo es? Según Ayuso, Alberto Núñez Feijóo.

Ayuso convierte en un mitin contra Sánchez el debate sobre el estado de la región de Madrid

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La presidenta madrileña ha intentado lo de siempre: acaparar el protagonismo de cualquier evento en el que participa. Esta vez, a cuenta de la última campaña del Ministerio de Igualdad, un ejercicio de reapropiación de una palabra (“blandengue”) utilizada habitualmente para señalar, y menospreciar, a los hombres que no siguen las dinámicas de las relaciones personales y laborales de los supuestos hombres que cumplen con el rol atribuido a una cierta masculinidad.