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La fundación de Vox declaró 630.000 euros como “servicios a profesionales”
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La fundación financiada por Vox declaró 630.000 euros en pagos por “servicios a profesionales independientes”

Raquel Ejerique

24 de marzo de 2026 21:59 h

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Disenso vive, desde su creación en 2020, de los fondos que le manda cada año Vox. Este laboratorio de ideas ultra tiene entre sus fines “la promoción de la defensa de la vida y la familia”, “la reivindicación de la herencia de la civilización occidental” o “la defensa de la libertad, la unidad y la soberanía de España”.

En su día a día, lo que hace es financiar la web La Gaceta de la Iberosfera (que fue transferida a Disenso por los Ariza, del grupo Intereconomía), a la que dice dedicar más de una veintena de personas y una inversión de 800.000 euros. También organiza eventos, da “formación”, organiza charlas o subvenciona viajes y publicaciones para engrasar la internacional ultra. “Ha barrido a FAES y a cualquier think tank conservador”, contaba una persona cercana a Disenso hace unos meses. Las relaciones de Abascal con Milei o los Bolsonaro han crecido desde este entorno.

La fundación de Vox ha recibido casi 11 millones de euros del partido de Abascal desde que se creó, pero en 2024 ha presentado por primera vez pérdidas. Mientras que en 2023 tuvo un excedente de 172.000, al año siguiente dejó un agujero de 373.000.

Según esta auditoría de 2024, Vox le transfirió dos millones de euros, que a su vez provienen de fondos del Estado por los escaños obtenidos en las elecciones y las donaciones de militantes y simpatizantes. En años anteriores el montante ha alcanzado 2,5 millones. Un reciente informe del Tribunal de Cuentas sobre fundaciones vinculadas a formaciones políticas evidenció que el caso de Vox es aislado: PP y Podemos no transfieren dinero a sus fundaciones y el PSOE traspasó 200.000 euros. Las transferencias millonarias desde el partido (muy fiscalizado por el Tribunal de Cuentas) a la fundación (una forma legal y legítima, pero más opaca) son una rareza, ya que los partidos necesitan dinero para las campañas electorales y lo reservan para ese fin, no lo trasladan a sus organizaciones sociales o ideológicas.

Disenso también recibió ese año 2024 un total de 105.000 euros en donaciones particulares –las cuentas no especifican si de personas físicas o jurídicas– y 77.000 euros en ayudas del Ministerio de Exteriores y Cultura, una subvención para fundaciones vinculadas a partidos políticos que se concede de manera casi automática a todas ellas.

En cuanto al dinero que consiguió de manera autónoma, las memorias señalan que fueron 17.000 euros. Un total de 10.000 por publicidad en La Gaceta y el resto, por cursos de formación impartidos.

Los gastos de Disenso: 600.000 euros a “profesionales independientes”

¿En qué se gastó todo ese dinero –y 373.000 euros de pérdida más– la fundación de Abascal? Principalmente, en dos capítulos: salarios y “otros gastos de la actividad”. En sueldos y obligaciones con la Seguridad Social el think tank de Vox desembolsó 1,2 millones de euros, según estas cuentas. Tiene una veintena de empleados, según declaró en 2023.

En esos “otros gastos de actividad” desembolsó casi 1,3 millones. En cuanto a importes, destacan los 200.000 euros que paga en alquilar su sede, en uno de los barrios más cotizados de Madrid, o los 630.000 euros en pagos por “servicios a profesionales independientes”. Aunque Disenso no hace públicos sus proveedores, una de las personas que factura o ha facturado es Kiko Méndez Monasterio, el principal asesor de Abascal y quien ha dirigido muchos de los pactos autonómicos.

Monasterio administra la empresa Tizona, de la que es socio también Gabriel Ariza (que estuvo vinculado a la empresa editorial que pagó 63.000 euros anuales a la mujer de Abascal por consultoría de redes sociales, según publicó El Confidencial). De esos 600.000 en pagos a terceros, las memorias especifican que 133.000 fueron a parar a “consultorías”. El entorno de Méndez Monasterio ha admitido en el pasado también que factura al partido y al sindicato Solidaridad, en la órbita de Vox, por trabajos y consultorías. El partido y la fundación nunca han explicado cuánto se lleva la empresa del asesor de Abascal. El País publicó este martes que solo en 2020 fueron 1,3 millones de euros. Según El Confidencial, la empresa de Méndez Monasterio tiene un contrato con Vox por el que cobra 23.000 euros mensuales. Los críticos con la dirección exigen que se conozcan todas las facturas. La formación ha respondido los contratos prestados por Tizona han sido auditados por el Tribunal de Cuentas “sin que este organismo supervisor haya señalado ninguna irregularidad en esta contratación externa” y aseguran que “algunos de los trabajadores” de esa compañía “se fueron incorporando a la estructura del propio partido” incluso “en puestos de relevancia pública” dada su “demostrada valía”.

En “eventos”, Disenso gastó 70.000 euros. En “viajes”, el montante ascendió a 122.000 euros. Pese a que uno de los logros que se destaca en el entorno de la fundación es la visibilidad que ha conseguido en países que tienen ahora liderazgos de ultraderecha, el capítulo de “publicidad, propaganda y relaciones” cuenta con unos exiguos gastos de 3.041 euros. Además, Disenso aportó a “otras entidades” 18.000 euros, aunque las cuentas no especifican de qué entidades se trata.

Esta fundación fue la primera a la que apuntó la exlíder de Vox Macarena Olona en su entrevista con Jordi Évole y ha sido también señalada por varios dirigentes que se han marchado del partido. El Tribunal de Cuentas ha auditado sus cuentas y las ha validado, aunque el máximo órgano fiscalizador de España no entra en detalles sobre proveedores o conveniencia o no de gastos. Sin embargo, todos los grupos políticos del Congreso, incluyendo al PP, solicitaron en diciembre a este tribunal que indague específicamente en las cuentas de esta fundación.

El secretario general de Vox tuvo que enviar una carta a la militancia en 2023 en la que justificaba la necesidad de traspasar fondos del partido a Disenso, después de que se conociera el montante anual que se transfiere y en qué fines gastaba este think tank el dinero, mientras que se pedían créditos a un banco húngaro para financiar las campañas de las elecciones generales de 2023 y de las europeas.