El Poder Judicial cierra sin sanción los expedientes a dos jueces que cargaron contra Pedro Sánchez e Irene Montero
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha archivado sin sanción los expedientes disciplinarios abiertos a dos miembros de la carrera judicial por los insultos y exabruptos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, su mujer y otros políticos de izquierda, como la exministra y ahora eurodiputada de Podemos Irene Montero.
El bloque conservador ha impuesto su mayoría en la Comisión Disciplinaria y ha librado de una multa al juez de lo Mercantil Manuel Ruiz de Lara —reincidente en sus ofensas a Sánchez en sus redes sociales y al que el anterior CGPJ rechazó sancionar— y al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que llegó a decir en una charla que la exministra de Igualdad y actual eurodiputada de Podemos da lecciones “desde su cajero de Mercadona”. Los vocales progresistas Ricardo Bodas, José María Fernández Seijo y Lucía Avilés han anunciado la formulación de un voto particular al discrepar con la decisión adoptada.
En la propuesta de resolución analizada por los vocales, el Promotor planteaba que Ruiz de Lara y Velasco fueran sancionados por una falta grave prevista en el artículo 418.5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial al considerar que sus comentarios habían supuesto una “falta grave de consideración respecto de instituciones”. Las faltas graves pueden acarrear una multa de entre 501 y 6.000 euros, aunque en este caso el Promotor no hizo una propuesta concreta de multa y se limitó a aludir a la horquilla que establece la ley. La Fiscalía se había posicionado a favor de archivar sendos expedientes.
El Promotor, que el pasado octubre propuso archivar de plano la investigación abierta a ambos magistrados, fue obligado por la Comisión Permanente a abrirles un expediente disciplinario. Los vocales progresistas, a los que se sumó la presidenta del órgano, Isabel Perelló, consideraron el carácter novedoso del caso, ya que no hay jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el uso de redes sociales por parte de jueces y magistrados. También es la primera vez que este Consejo se enfrentaba a un asunto de este tipo, por lo que estimó conveniente derivar la decisión a la Disciplinaria, que finalmente ha decidido que no deben ser sancionados.
En el caso de Ruiz de Lara, el expediente venía motivado por dos mensajes publicados en su cuenta de X —en la que ya no se identifica como magistrado— y que ya aparecen borrados. En el primero de ellos, publicado el 14 de diciembre de 2024, acusaba al jefe del Ejecutivo de ejercer el “golpismo” por “atacar a los jueces”. En el segundo, del 28 de diciembre, descalificó públicamente a su esposa, Begoña Gómez, al llamarla “Barbigoña”.
Fuentes del CGPJ afirman que, con este caso, se ha puesto de manifiesto una discrepancia en torno al alcance del ejercicio de la libertad de expresión por parte de los jueces. Los vocales conservadores que han defendido el archivo del expediente consideran que las manifestaciones objeto de la queja quedan amparadas por dicha libertad.
Los vocales progresistas, sin embargo, han sostenido que la libertad de expresión “no protege ni el abuso ni manifestaciones que resulten ofensivas o carentes de la debida consideración hacia terceros”. En esta línea, han afirmado que, conforme a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la libertad de expresión está amparada, pero “no así el abuso o el insulto”.
En el caso del juez Eloy Velasco y su comentario sobre la exministra Irene Montero, la apertura de la investigación se produjo después de que el Promotor recibiera varias quejas. El magistrado aseguró que “nunca aprenderá Irene Montero desde su cajero de Mercadona, ni podrá dar clases a los demás”.
Esta fue su frase completa, pronunciada durante una conferencia el 13 de noviembre de 2024, tal y como contó infoLibre: “De repente se creyeron que estaban enseñándonos el mundo. Nos intentaron explicar qué es consentir... A un jurista, que llevamos desde el Derecho romano sabiendo lo que es el consentimiento. Y el expreso, y el consentimiento tácito, y los actos consecuentes. Y mil cosas más que nunca aprenderá Irene Montero desde su cajero de Mercadona, ni nos podrá dar clases a los demás”.