Juicio Kitchen: el extraordinario caso del matrimonio de policías que cobraba 25.000 euros al mes
Uno de los acusados en el juicio de Kitchen, el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, pasó en dos años de presidente del sindicato de la escala superior de la Policía a cobrar un sueldo público de 14.000 euros brutos mensuales, como agregado del Ministerio del Interior en Países Bajos durante el Gobierno del Partido Popular. Tal fue la fortuna de Fuentes Gago que consiguió un destino en la misma ciudad del extranjero donde la Policía había destinado unos meses antes a su esposa. Ella era enlace del Cuerpo en Europol, también cargo de libre designación, con una retribución de más de 10.000 euros brutos mensuales. José Ángel Fuentes Gago obtuvo la mayor recompensa de cuantas repartió el Ministerio del Interior a todos los implicados en las maniobras de la brigada política durante la primera legislatura de Mariano Rajoy.
La confusión del término 'brigada patriótica', popularizado mediáticamente, radica en que ignora que sus integrantes, si actuaron por el amor a España, no fueron recompensados únicamente con el amor de España. Los policías, algunos de ellos con una carrera mediocre, engordaron sus cuentas bancarias con destinos en el extranjero, los mejor remunerados. A ello hay que sumar las primas de las medallas 'roja' al mérito, que incrementan en un porcentaje del 10% acumulables su asignación mensual de por vida. Siete de los ocho policías que se sientan en el banquillo de Kitchen fueron condecorados con una de ellas. Fuentes Gago y Bonifacio Díez Sevillano disfrutaron además de destinos en el extranjero.
Este lunes ha sido el turno para los testigos propuestos por la defensa de José Ángel Fuentes Gago en el juicio de Kitchen. El comisario Juan Rueda ha sido propuesto con la intención de descartar irregularidad alguna en el nombramiento de Fuentes Gago. Sin embargo, su testimonio ha evidenciado la discrecionalidad de un sistema aprovechado para repartir recompensas.
Rueda fue subdirector general de Relaciones Internacionales y ejercía de secretario de la Comisión de Destinos en el Exterior. El testigo ha explicado: “Cada Cuerpo [Policía y Guardia Civil] nos mandaba un listado de todos los candidatos que habían solicitado ese puesto y sus currículum. No obstante, la Dirección nos mandaba una terna de los tres que consideraba más idóneos”. El comisario ha añadido: “Si en la comisión no nos parecía que eran idóneos podíamos analizar los currículum de los compañeros que habían solicitado esa plaza”.
Los abogados no han preguntado a Rueda si en alguna ocasión desoyeron las recomendaciones de “la dirección”. Sin embargo, el comisario ha tenido que precisar quién representaba a esa “dirección”. “¿Entiendo que se refiere al director adjunto operativo (DAO)?”, le ha preguntado el abogado del PSOE. “Sí, porque el director general estaba en la comisión”, ha respondido Rueda. Traducido al lenguaje de Kitchen: Ignacio Cosidó, que se ha librado de la imputación, participó como director general de las recompensas de los destinos en el extranjero. Y quien los promovía no era otro que Eugenio Pino, DAO de la Policía entonces y para quien la Fiscalía Anticorrupción solicita 15 años de cárcel por la operación Kitchen.
El comisario Juan Rueda ha olvidado comentar que, en ocasiones, ni siquiera llegaban tres recomendados por Pino y que solo había un nombre en la lista. Fue el caso del acusado en Kitchen Bonifacio Díez Sevillano, quien había ejercido de mano derecha del DAO hasta de que este le recomendó en exclusiva para el puesto de agregado de Interior en México, donde se embolsó 11.000 euros netos al mes hasta que fue cesado con el cambio de Gobierno. Ocurrió igual con Jesús Vicente Galán, jefe de seguimientos en Asuntos Internos cuando la Unidad se implicó en el espionaje a Bárcenas. Galán solo ha comparecido como testigo en el juicio. Su destino, con una retribución similar, fue Mauritania.
El acusado José Ángel Fuentes Gago ejerció de presidente del Sindicato Profesional de Policía (SPP) durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Conjurado entonces para acabar con la “politización” del Cuerpo por los socialistas, Fuentes Gago comenzó a colaborar estrechamente con Ignacio Cosidó, aún con el PP en la oposición. Fuentes policiales elevan su influencia hasta el punto de que los dos nombramientos más relevantes de la Policía con el siguiente Gobierno fueron susurrados por él: Eugenio Pino, como número dos, y Enrique Barón, comisario general de Información.
Fuentes Gago aguantó en el sindicato hasta la primavera de 2013. Entonces se incorporó a un puesto en Policía Judicial de Cantabria. En enero de 2014 pasó a ser letrado de la Jefatura Superior de esa comunidad autónoma. Las acusaciones sospechan que el destino en Santander era una cobertura formal a su trabajo real, como 'hombre para todo' de Eugenio Pino en constantes viajes a Madrid. Su defensa intenta demostrar que cuando se desarrolló el núcleo de la operación Kitchen, en el verano de 2013, Fuentes Gago no estaba en la capital.
La comisión del Congreso de los Diputados sobre el uso partidista de la Policía concluyó que el Gobierno había hecho un uso “fraudulento” del catálogo de puestos de trabajo en el Cuerpo con el fin de esconder los verdaderos destinos los agentes dedicados a espiar a la oposición. La documentación recabada por los diputados sirvió para concluir que Fuentes Gago estuvo destinado en Casa Real entre el 13 de enero y el 8 de octubre de 2015. En realidad, el policía nunca pisó la Zarzuela, pero en esos meses viajó en ocho ocasiones a Cataluña, en pleno apogeo de la guerra sucia a los separatistas.
El uso irregular del catálogo de puestos de trabajo en la Policía apareció de forma reiterada en el interrogatorio de la comisión de investigación a Pino. El DAO despachó las preguntas con displicencia hacia los diputados. Ante ellos aseguró que esa práctica entraba dentro de la normalidad más absoluta del funcionamiento de la Administración. Es más, aseguró que destinó a Casa Real a Fuentes Gago porque algunos sindicatos y el PSOE se habían quejado de los 16.000 euros en dietas que costaba tenerle en Madrid cuando su destino era un puesto anodino en Santander.
José Ángel Fuentes Gago estuvo destinado en La Haya hasta que hubo un cambio de Gobierno. Fueron casi tres años en los que pudo embolsarse alrededor de medio millón de euros de fondos públicos, gastos aparte y sin contar lo que percibía su mujer, a la que también había enviado a La Haya el Gobierno del PP.
“Con un mandato” de Rajoy
Durante su destino como representante del Ministerio del Interior en Países Bajos, Fuentes Gago viajó a Nueva York a reunirse con un exministro de Hugo Chávez para que firmara una declaración dando por buena una fotocopia de unos supuestos pagos a fundadores de Podemos. En la grabación de esa reunión se le oye decir que si Podemos no llega al Gobierno, “mejor para todos”. También confiesa a su interlocutor que ha viajado hasta allí “con un mandato” del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
En la lista de servicios al Gobierno del Partido Popular, Fuentes Gago aparece como el muñidor de la entrevista entre el director de Antifrau, Daniel de Alfonso, y el ministro Fernández Díaz, en la que se aborda la operación Cataluña. O el informe que exculpó de cualquier irregularidad al comisario Villarejo después de que El País publicara que el policía tenía 12 sociedades en paraísos fiscales.
Fuentes Gago fue destinado a un puesto burocrático en la Jefatura Superior de Policía de Madrid cuando el PSOE llegó al Gobierno. Allí permaneció hasta abril de 2021. Entonces, el Sindicato Profesional de Policía (SPP) que presidió le liberó para ejercer la actividad de defensa laboral de los agentes. Unos meses después, en septiembre, la Dirección de la Policía le suspendió de empleo y sueldo por su procesamiento en Kitchen. Su recurso por la vía contencioso-administrativa no prosperó. En la actualidad trabaja en una academia para la formación de opositores a la Policía.