El presidente del Congreso, Jesús Posada, explica que el Congreso está “perfectamente preparado” para acoger la capilla ardiente de Adolfo Suárez a la espera de que la familia dé el visto bueno al protocolo.
Tanto el Congreso como el Gobierno y la Casa del rey esperan la decisión de los familiares para poner en marcha las honras fúnebres que se dispusieron cuando murió Leopoldo Calvo Sotelo.
La familia ha manifestado su deseo de que el entierro sea privado y de que sus restos descansen en el claustro de la catedral de Ávila, donde se trasladarán después los de su esposa, Amparo Illana, fallecida en 2001.