El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.
¿Podemos frenar el envejecimiento?
El envejecimiento es un proceso natural, gradual e irreversible que termina afectando a todos los seres vivos. Con el paso del tiempo, nuestras células acumulan daño y disminuyen su capacidad de reparación, lo que aumenta el riesgo de enfermedades asociadas a la edad como la diabetes tipo 2, el cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Por eso, la gran pregunta es si podemos frenarlo.
La respuesta es más complicada de lo que parece y, para responderla, primero tenemos que definir qué es el envejecimiento.
Aunque cuando pensamos en envejecimiento solemos imaginar arrugas, canas o pérdida de energía, pero este proceso va mucho más allá. De hecho, a nivel biológico, el envejecimiento no es un único fenómeno, sino múltiples procesos juntos que progresan con la edad.
La literatura científica ha identificado doce rasgos característicos, o procesos principales, conocidos como “hallmarks del envejecimiento”. Entre estos hallmarks destacan la disfunción mitocondrial, la inflamación crónica, la desregulación de la detección de nutrientes por las células y las alteraciones en la comunicación intercelular. En la actualidad, existen estudios experimentales en los que se están investigando terapias dirigidas a modular rutas biológicas implicadas en los hallmarks con el objetivo de promover un envejecimiento más saludable.
Objetivo: un envejecimiento saludable
En nuestra sociedad actual, más del 50% de las personas mayores sufren discapacidades relacionadas con la edad que dificultan una calidad de vida óptima y reducen la esperanza de vida. Estas discapacidades implican un importante sufrimiento para las personas que envejecen y sus familias. No tiene sentido vivir más años si los últimos años de nuestra vida los pasamos en una cama con enfermedades asociadas al envejecimiento y, en muchos casos, en soledad no deseada.
En este sentido, la Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como el desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional autónoma que permite el bienestar durante la vejez. Actualmente, nos encontramos en plena Década del Envejecimiento Saludable (2021–2030, una iniciativa impulsada por la OMS que proporciona un marco global para promover políticas e intervenciones que ayuden a las personas mayores a vivir no solo más, sino mejor. no solo más. El reto, por tanto, es acercar la esperanza de vida saludable a la esperanza de vida total, para reducir el coste social, económico y mental que conlleva el envejecimiento.
Mejorando la salud durante el envejecimiento
En nuestro laboratorio del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), liderado por el investigador del CSIC Alejandro Martín Montalvo, estudiamos cómo mejorar la salud durante el envejecimiento a través del desarrollo de terapias que puedan proteger contra distintos hallmarks, con el objetivo de aumentar la calidad de vida. En nuestro último trabajo, publicado en la revista científica Cell Metabolism, demostramos en modelos animales que es posible alargar la vida y mejorar parámetros de salud, abriendo la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.
Esta investigación se ha centrado en tratar ratones con compuestos dialil sulfurados presentes en el ajo (y, en menor medida, en otros vegetales del género Allium como cebolla o puerro). Estos compuestos, que se liberan cuando el ajo se corta o mastica, favorecen la producción endógena de sulfuro de hidrógeno (H₂S), un gasotransmisor conocido por sus funciones protectoras en células y por modular rutas asociadas con el envejecimiento.
¿Por qué es importante el H₂S? Porque puede reducir el daño oxidativo, modular el metabolismo y el sistema inmune y proteger la función mitocondrial, tres ejes clave vinculados estrechamente a los hallmarks del envejecimiento. En nuestros estudios con ratones, la administración controlada de dialil sulfurados en la dieta produjo mejoras en el manejo de glucosa y lípidos, mejor función muscular, y modulación de la llamada meta-inflamación, una inflamación crónica asociada con el envejecimiento.
Además, observamos mejoras en características relacionadas con enfermedades neurodegenerativas, musculoesqueléticas y metabólicas, como el alzhéimer, la sarcopenia y la diabetes tipo 2. Estos resultados sugieren que, al intervenir en rutas como la señalización del H₂S, es posible impactar de manera sistémica en varios hallmarks del envejecimiento a la vez, y no solo aumentar la esperanza de vida sino su calidad.
El estudio de estos compuestos sulfurados se ha llevado a cabo en ratones, por lo que la traslación a humanos exige más estudios para para evaluar dosis, seguridad y efectividad a largo plazo. El hecho de que se trate de compuestos ya presentes en la dieta es desde luego un punto a su favor, así como su uso extendido en la dieta mediterránea, considerada beneficiosa para la salud; por lo que pensamos que la traslación a humanos tiene un potencial prometedor.
Conclusión: sí, se puede vivir más y mejor
Hoy en día, detener el envejecimiento a nivel molecular es extraordinariamente complejo. Sin embargo, los estudios sí muestran que es posible retrasar la aparición de enfermedades asociadas a la edad. Esto se puede conseguir adoptando un estilo de vida saludable, para lo que se recomienda tener una dieta equilibrada, actividad física regular, sueño suficiente y un buen manejo del estrés. Si pensamos en nuestra sociedad, el objetivo realista no es la inmortalidad, pero sí retrasar el declive, reducir la fragilidad y maximizar la capacidad funcional. En otras palabras: ganar años de vida saludable.
Aunque actualmente no podamos detener el envejecimiento por completo, la investigación nos muestra que sí que podemos frenarlo parcialmente y, lo más importante, que podemos mejorar cómo se envejece. En el CABIMER seguimos investigando para conocer si los tratamientos basados en el uso de compuestos presentes en el ajo pueden convertirse en terapias reales, capaces de prevenir o retrasar enfermedades crónicas relacionadas con la edad.
Coordinación y edición: Adelina Pastor, Delegación del CSIC en Andalucía.
Sobre este blog
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.
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