De un pago dudoso al domicilio de su empresa pantalla: las incongruencias en las cuentas de la pareja de Ayuso
Un dividendo millonario que no está claro si se repartió; domicilios sociales contradictorios o que varían sin explicación de un año a otro; beneficios corregidos a posteriori por un pago a Hacienda fuera de plazo; o una empresa de alquiler turístico que dice arrendar locales industriales. Son algunas incoherencias de las cuentas de las sociedades de Alberto González Amador en los últimos años.
2025 no ha sido una excepción. La principal consultora sanitaria de la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Maxwell Cremona, recoge en sus últimas cuentas el pago de un dividendo “con cargo a reservas por importe de 1.225.000,00 euros”, igual que en 2024, pero no está claro si ese reparto se llevó a cabo.
Podría tratarse de un error, ya que las reservas de la empresa se situaron en 2025 en 596.500 euros, que equivalen a la suma de las que tenía a cierre de 2024 (499.904) y los beneficios de ese ejercicio. Así que algo no cuadra en esas cuentas.
No es la única incoherencia. Masterman & Whitaker, relacionada con el presunto soborno de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid al ejecutivo de Quirón Fernando Camino que está siendo investigado por un juzgado de Madrid, afirma por su parte en sus últimas cuentas —también de 2025 y recién remitidas al Registro Mercantil— que “el domicilio social de la empresa es: Paseo de la Castellana, 157”. Sería una sorprendente vuelta a sus orígenes.
En esa vivienda tuvo su domicilio esta sociedad, entonces llamada Círculo Belleza SL, desde que en 2016 se trasladó de un pueblecito de León (La Pola de Gordón) hasta la capital. En ese inmueble en la principal arteria madrileña tenía su sede cuando a finales de 2020 González Amador se la compró a la esposa de Camino por medio millón de euros, tras ingresar dos millones por intermediar en la venta de mascarillas. Ese pelotazo lo propició la compañía gallega Mape, empresa administrada por su jefe, el presidente de Quirón Prevención.
Masterman encadena ya dos ejercicios con su facturación a cero, en paralelo a la lenta investigación judicial de esa extraña operación, y pese a que su dueño aseguró en su momento que tenía grandes expectativas puestas en ella.
En noviembre de 2022, durante la inspección que le va a llevar al banquillo por sus presuntos delitos fiscales, González Amador aseguró a la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) que esta empresa era “una apuesta” para un proyecto de “covid seguro” por su privilegiado acceso a la red de farmacias y los acuerdos “muy atractivos” que tenía con Quirón y Mape, explicaciones que no se creyó la inspección.
La AEAT calificó Masterman de pantalla o “sociedad interpuesta” para defraudar a Hacienda con los encargos que Quirón, principal pagador de González Amador hace años, le hizo a partir de 2021. No los podía asumir, como advirtieron primero Hacienda y luego la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, porque no tenía empleados ni medios materiales para prestar esos servicios.
Con esos encargos, los ingresos de Masterman empezaron a multiplicarse en 2021 gracias a Quirón hasta los 327.320 euros, según sus cuentas de ese año, que también contenían información errónea: decía dedicarse aún al comercio mayorista de “perfumería” o droguería y afirmaba que nada había cambiado desde que se creó en 2008, “no habiendo modificado su denominación social desde su constitución, ni la naturaleza de sus actividades”.
No era cierto: su actividad ya era otra y la habían rebautizado como Masterman & Whitaker Medical Supplies And Health Process Engineering SL. El contacto que figuraba en esas cuentas era un correo electrónico de su anterior propietaria y administradora, Gloria Carrasco, la esposa de Fernando Camino.
El nombre de la farmacéutica de León también figuraba como titular en las facturas de al menos 6.500 euros por el renting de un BMW que Masterman presentó a la AEAT durante la inspección, y correspondientes al ejercicio 2021. Según Quirón, fue otro error, ya que “solo es la referencia de la factura del antiguo usuario” y el vehículo estaba al servicio de González Amador, no de la esposa de uno de sus principales directivos.
Del Bernabéu a Atocha
Inicialmente, la pareja de Ayuso fijó el domicilio de Masterman en el que tenía Maxwell Cremona, un piso en la calle General Perón, cerca del estadio Santiago Bernabéu y el distrito de Azca. Luego lo trasladó a la cercana Avenida de Brasil. En sus últimas cuentas, Masterman dice una cosa y la contraria sobre ese domicilio.
Por un lado, menciona ese piso en la Castellana, que hasta enero pertenecía a la inmobiliaria Colonial, según el Registro de la Propiedad. Pero en varios formularios el mismo documento indica que su sede es otra, en la calle Comercio de Madrid, cerca de la estación de Atocha.
Probablemente, esta sea la información correcta, ya que la otra consultora de González Amador, Maxwell Cremona, notificó su mudanza allí al Registro Mercantil en octubre de 2024. Sin embargo, ese año sus cuentas (otra incoherencia más) incluían también su otro domicilio en General Perón, no muy lejos del piso en Chamberí en el que el empresario y comisionista ha vivido en los últimos años junto a Ayuso, que ahora ha puesto en venta junto al ático en la planta superior.
González Amador escrituró la compra de ese inmueble, por el que venía pagando un alquiler de 5.000 euros al mes, a finales del año pasado, días antes de lamentar en el Tribunal Supremo que le habían “destrozado la vida” y presentarse como víctima de una operación del Estado: “O me voy de España o me suicido”, dijo. En Chamberí, está también el famoso ático comprado en abril por 6,3 millones por el Gobierno regional.
No hay constancia de un cambio del domicilio social de Masterman en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Cabe recordar que las empresas están obligadas a presentar una declaración censal de modificación (modelo 036), “adjuntando la correspondiente modificación inscrita en el Registro Mercantil”, recuerda la AEAT.
Socio de aventuras
Según información del Registro de la Propiedad, la nueva sede cerca de Atocha de las consultoras sanitarias de González Amador es una vivienda que compró en marzo de 2021 César Nieto, colaborador de Maxwell Cremona y su compañero de aventuras empresariales hace años.
Nieto, que en 2017 heredó varios inmuebles en la misma finca, dirigió la empresa panameña que administró la pareja de Ayuso junto a Fernando Camino. También es socio de Amador en una empresa de alojamiento turístico en el popular barrio de Usera (Madrid), October Twelve Accommodation SL. La crearon en marzo de 2022, en paralelo a la liquidación de esa sociedad en Panamá.
En sus cuentas anuales de 2024, esa empresa afirmaba que alquila “locales industriales”, pese a acumular centenares de reseñas de usuarios en el portal de reservas Booking. En las de 2023 se definía como un “hospedaje en hostales y pensión”. Las de 2025 todavía no se han enviado al Registro.
Las que acaban de presentar las dos consultoras del empresario y comisionista incluyen un año más como contacto a una pequeña firma de asesoría en Ponferrada (León), la misma que se ocupaba de llevar esas cuentas durante los ejercicios 2020 y 2021, cuando defraudó presuntamente más de 350.000 euros a Hacienda.
En el caso de Maxwell Cremona, el año pasado facturó 710.000 euros, un 25% menos, pero el doble de lo que ingresaba que antes de empezar a disparar su cifra de negocios en 2020. Su plantilla se mantuvo estable en cinco empleados, después de que en 2024, tras trascender su escándalo de fraude fiscal, recortase sus ventas a la mitad, hasta algo menos de un millón, y contratase por primera vez personal.
Maxwell se anotó en 2025 pérdidas de 26.236 euros. Las primeras desde el quebranto de 101.489 euros que declaró a toro pasado para el ejercicio 2022 al presentar sus cuentas de 2023. Con esa maniobra contable, el beneficio récord inicial de casi 1,9 millones se convirtió en números rojos, tras intentar regularizar su dueño su fraude fuera de plazo, con la inspección de Hacienda que derivó en la denuncia de la Fiscalía contra él ya muy avanzada.
Presentado en su día en la prensa rosa como “técnico sanitario” y definido hace tiempo por el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, como un “ejecutivo de empresa brillante”, a González Amador la AEAT le reprochó durante su inspección sus “explicaciones farragosas” y “divagaciones”, las “incongruencias manifiestas” sobre la evolución de sus ingresos o la aportación de documentación “contradictoria”, según la inspección.
“Mucha palabrería sin aportar datos relevantes y pruebas contundentes”, resumía el informe final que le denunció a la Fiscalía. El procedimiento reveló que el empresario también intentó desgravarse gastos no relacionados con su actividad profesional: una reparación de su Porsche, la compra de un reloj de lujo, pelotas de pádel o un saxofón.
González Amador y Nieto, el nuevo casero de sus empresas, también figuran como directores de Burnet & Brown, empresa en Miami que crearon en octubre de 2022, aparentemente vinculada al negocio inmobiliario. Su nombre remite a la identidad falsa (Alberto Burnet González) que Quirón le ha dado tras el escándalo a la pareja de Ayuso, “Director de Proyectos” en su intranet, pese a que siempre alegó que es un proveedor externo.
Ese nombre inventado también remite a la identidad falsa (Burnett, con dos t) que usaba en sus operaciones encubiertas (haciéndose pasar por un traficante de drogas) el detective Sonny Crockett, protagonista de la serie Corrupción en Miami, muy popular en los años 80, al que encarnaba el actor Don Johnson. Suya era esta frase: “Tienes que conocer las reglas antes de poder infringirlas. De lo contrario, no es divertido”.