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El tesoro del Carambolo no procede de la Atlántida

Se trata de 21 piezas de oro de 24 kilates, casi 3 kilos del preciado metal, labrado en una serie de joyas finamente trabajadas

Tesoro del Carambolo

Tesoro del Carambolo José Luiz / CC BY-SA 3.0

En 1958 unos obreros cavaban en un cerro del municipio de Camas, cerca de Sevilla, para la construcción del nuevo Club de Tiro cuando encontraron primero un brazalate y luego un jarrón cerámico repleto de piezas metálicas que resultaron ser el hoy conocido como tesoro del Carambolo.

21 piezas de oro de 24 kilates, casi 3 kilos del preciado metal, labrado en una serie de joyas finamente trabajadas algunas de las cuales llevan marcas de haber portado piedras preciosas incrustadas. Nacía así un misterio: ¿quién elaboró aquellas piezas, y cuándo?

Desde su mismo descubrimiento la procedencia de estas joyas ha sido controvertida: su estilo es orientalizante y hay quien las asigna al arte fenicio o cartaginés, mientras que otros opinan que se trata de joyería del mítico reino de Tartessos.

Para algunos iluminados su belleza y delicada estética son prueba de que su origen está en la Atlántida, nada menos.

Pero nada más lejos de la realidad: un pequeño fragmento de oro desprendido de una de las joyas ha permitido analizar química e isotópicamente el metal confirmando que el oro proviene de minas locales.

En concreto de las asociadas a los dólmenes de Valencina de la Concepción (cerca de la zona), datados en el año 3.000 adC.

O sea, que las joyas del Carambolo no vienen de la inexistente Atlántida, sino de Tartessos; mucho más real y misteriosa todavía.

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