El Ayuntamiento de Sevilla admite que no puede aplicar la prohibición del burka en sedes municipales pactada por PP y Vox
El Ayuntamiento de Sevilla ha formalizado este jueves en pleno, con los votos de PP y Vox, la propuesta de la formación de ultraderecha para prohibir el uso del burka y el niqab en las dependencias municipales, aunque admite que por ahora no podrá aplicarla. El motivo es el mismo que se viene pregonando desde que se conoció la iniciativa: hoy por hoy no tiene cobertura legal, y no se pondrá en marcha hasta que la tenga, todo ello el mismo día que el gobierno local del PP ha cedido el Alcázar al partido de Santiago Abascal para un acto sobre el “impacto económico negativo en el Estado de Bienestar” de la inmigración.
Fuentes municipales han señalado a este periódico que la limitación del burka “no se sabe si se podrá aplicar, eso es algo que tendrá que decirlo el Estado”. El PP considera que su compromiso era aprobar la iniciativa de Vox como ya dijo que haría en la Comisión de Control del pasado viernes, pero que a partir de ahí “se aplicará si tiene cobertura legal”, algo de lo que carece en este momento.
“El Ayuntamiento no puede incumplir la ley”, se apostilla, a la vez que se hace referencia a la proposición de ley presentada en el Congreso por el PP hace un mes, sólo dos días después de que no fructificara una iniciativa en la misma línea auspiciada por Vox. PP y Vox unieron entonces sus votos, pero al desmarcarse Junts no lograron la mayoría suficiente.
No se ha solicitado informe jurídico
Así que el pleno municipal ha aprobado una iniciativa que el alcalde, José Luis Sanz (PP), va a meter en el cajón de momento hasta que tenga respaldo legal. De hecho, el propio portavoz del gobierno local y delegado de Hacienda, Juan Bueno, ya reconocía en el debate del viernes que existen dudas legales sobre la posibilidad de implantar esta medida e incluso barajó la posibilidad de solicitar un informe jurídico. Finalmente, no se ha dado este paso y se esperará a que haya un marco normativo estatal.
Todo ello pese a que el portavoz adjunto de Vox, Gonzalo García de Polavieja, insistía en el pleno en que existe el suficiente amparo legal. Y si es verdad que el Tribunal Supremo puso en 2013 limitaciones, se ha agarrado a que posteriormente el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dado margen (aunque no en el sentido esgrimido) y la propia Ley de Seguridad Ciudadana de 2015 (la Ley Mordaza) establece la prohibición de ir con el rostro totalmente cubierto “excepto por razones de seguridad, salud o necesidad”.
La propuesta de Vox se arropa con motivos de seguridad, mientras que el PP (que no ha usado su tiempo en la sesión plenaria para explicar el sentido de su voto) se ha subido el carro revistiendo su apoyo de feminismo al condenar la imposición de estas prendas a la mujer. “Lo disfrazan de feminismo después de votar 'no' a una moción de igualdad”, le ha afeado a los populares la portavoz adjunta del PSOE, Sonia Gaya, que ha lamentado que “Vox pone la islamofobia y el racismo y ustedes dócilmente le ponen los votos”.
“Inútil, injusta y basada en el odio”
“Están blanqueando una realidad cada vez más evidente, que pretenden ser exactamente igual que la ultraderecha”, ha continuado. “Estamos en contra del burka, pero no desde la prohibición y la autoexclusión de las mujeres”.
Desde Podemos-IU, su portavoz, Ismael Sánchez (IU), ha incidido en que estamos ante una propuesta “jurídicamente dudosa” por la senda que trazó el Tribunal Supremo, así que a día de hoy “no hay una cobertura legal suficiente”, como posteriormente se ha admitido desde el propio gobierno local. Y como no salió la iniciativa en el Congreso en un primer intento, “traen este disparate al pleno”.
Después de subrayar –“para que no quepan dudas”– que “no queremos que nadie imponga o decida cómo tienen que vestir las mujeres”, ha cargado contra una moción “inútil, injusta y basada en el odio”. “Es un problema inventado para generar confrontación y discriminación”, y encima hecha “desde el paraguas de una falsa neutralidad”.
Cesión del Alcázar para un acto contra la inmigración
Todo esto no ha arañado ni un ápice la satisfacción con la que Vox se ha marchado del pleno llevando bajo el brazo su propuesta aprobada, lo que ha compaginado con la reunión que ha mantenido en la propia casa consistorial para recibir a Samuel Vázquez, su portavoz nacional de Seguridad, que ha vuelto a relacionar inseguridad ciudadana con inmigración. La jornada se ha rematado horas después con la presentación del informe La inmigración y su impacto económico negativo en el Estado de Bienestar, en el que Vázquez ha estado arropado por cargos provinciales y autonómicos de su partido.
El estudio no es precisamente nuevo, pero sí ha sido atípico el escenario elegido para lucirlo, nada más y nada menos que el Real Alcázar de Sevilla. Eso ha sido posible gracias a que lo ha cedido para la ocasión el gobierno local del PP, que siempre alega en estos casos que el uso del monumento está abierto a todas las propuestas que se presenten, ya sean políticas, económicas, sindicales o ciudadanas.