“Nos cuesta la vida”: miles de personas desafían al calor en Sevilla para denunciar que es “imposible” acceder a una vivienda
Miles de personas –unas 4.000, según la organización– han salido a las calles de Sevilla un viernes por la tarde y a una hora (las siete de la tarde) en la que el sol estaba pegando todavía con toda su crudeza, y lo han hecho para cargar contra la situación del mercado inmobiliario y denunciar la imposibilidad de acceder a un hogar. “La vivienda nos cuesta la vida”, se ha coreado, en sintonía con el lema de una marcha convocada por el Sindicato de Inquilinas a la que se han sumado otros colectivos como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, la Asamblea por la Vivienda de Sevilla y otras entidades proderecho a la vivienda.
El punto de partida ha sido el Parlamento andaluz, para evidenciar que es allí donde radican las principales políticas que pueden aplicarse en una cuestión socialmente clave que se ha convertido en la principal preocupación ciudadana. “Protesto porque la vivienda se vuelve cada vez más inaccesible: los contratos empeoran y los precios superan los salarios”, ha denunciado Ibán Díaz, portavoz del Sindicato de Inquilinas.
“Los agentes públicos no actúan con la suficiente fuerza, así que nos organizamos y manifestamos”, ha apostillado. Y ha llamado la atención sobre la cuestión meteorológica, no precisamente menor con la que caía en Sevilla en ese momento: “A pesar del calor y la mala época, hemos reunido a miles de personas para denunciar la grave crisis habitacional en Andalucía y en toda España”.
Las siguientes estaciones andaluzas de esta reivindicación nacional se vivirán el próximo 27 de junio en Cádiz, Córdoba, Málaga y el municipio gaditano de La Línea de la Concepción. En Sevilla se ha tenido que adelantar porque esta fecha coincide con la celebración del Orgullo del Sur.
Colectivos vecinales afectados
Alquileres asfixiando, vecinas luchando, rezaba una de las pancartas que han podido verse en la protesta, en la que se ha cargado contra bancos y fondos buitres –por su influencia en un mercado inmobiliario “disfuncional”– pero también contra entidades como Airbnb o la mismísima Ana Rosa Quintana, propietaria de numerosos inmuebles en Madrid y Sevilla. A la manifestación se han unido también colectivos vecinales afectados por circunstancias muy particulares, como los casos de la avenida Jiménez Becerril, Pinillos, los corralones de Castellar o los del número 7 de la calle Bordador Rodríguez Ojeda, en cuyos bajos está previsto abrir apartamentos turísticos con capacidad para 44 personas.
Ante este tipo de situaciones, desde el Sindicato de Inquilinas se reclaman medidas como “la abolición de las viviendas turísticas y la defensa del uso residencial”, con la consiguiente “prohibición del cambio de uso”. El acento se ha puesto en el turismo –“es un competidor directo de la función residencial”– y en la transformación de la vivienda en un “bien de inversión”, lo que se traduce en una “escalada de precios” que abona la “especulación” con una cuestión de primera necesidad.
“El mercado de la vivienda y del alquiler es disfuncional, eso hace imposible el acceso”, ha criticado Ibán Díaz, para quien este sistema “genera una terrible diferencia entre los que pueden acumular propiedades y los que no pueden ni acceder a un piso”. “Es que ni se conceden hipotecas”, ha lamentado, además de “transformar los usos sociales y comerciales de los barrios” y “distorsionar los espacios simbólicos de la ciudad”.
Sobreesfuerzo para pagar el alquiler
Como refrendo de lo que se está viviendo, horas antes el Banco de España publicaba su Informe Anual 2025, en el que se subraya que los problemas del mercado de la vivienda constituyen uno de los principales retos de la economía española y pueden tener efectos adversos sobre el crecimiento económico a largo plazo y la desigualdad. En concreto, Sevilla concentra una de las mayores proporciones de hogares en sobreesfuerzo por el pago del alquiler.
El elevado esfuerzo para acceder a la vivienda, apunta la institución, puede retrasar la emancipación y afectar a decisiones como la natalidad, la movilidad laboral o la inversión en formación. Al respecto, ha señalado que el acceso a la vivienda está condicionado por un aumento sostenido de los precios reales, tanto de compra como de alquiler, debido, principalmente, a que la demanda crece más rápido que la oferta.
En este contexto, el área urbana de Sevilla presenta un aumento significativo de los precios reales de la vivienda. Así, los hogares de la capital que viven de alquiler destinan el 31,3% de su renta neta media al pago del arrendamiento, un porcentaje superior a la media de España (26,7%) y que se sitúa por encima de los umbrales donde este esfuerzo se considera excesivo (30% de la renta neta).
Todo esto se resume, según Ibán Díaz, en que “hay una oferta de alquiler insuficiente y unos precios disparatados”, un problema transversal porque afecta mucho a los jóvenes, pero también a “familias, migrantes o personas de avanzada edad en situación de precariedad”. Razones más que suficientes para que este viernes miles de personas se animaran a denunciar esta situación a pesar del calor que caía a plomo sobre Sevilla.
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