Sobre este blog

Este es un espacio donde opinar sobre Sevilla y su provincia. Sus problemas, sus virtudes, sus carencias, su gente. Con voces que animen el debate y la conversación. Porque Sevilla nos importa.

Ebrios

Daniel Gil

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Este es un espacio donde opinar sobre Sevilla y su provincia. Sus problemas, sus virtudes, sus carencias, su gente. Con voces que animen el debate y la conversación. Porque Sevilla nos importa.

Buenos días (o tardes). Y feliz año nuevo, claro. Porque, a 13 de enero, ¿aún se puede felicitar el nuevo año o ya es de auténtico pesado? Bueno, yo les doy por felicitados, que es mi primer texto del 26 y mejor pecar por exceso que por defecto.

Gracias a dios, a la providencia o al mero efecto del calendario, ya han pasado las fiestas. Se terminó la Navidad, el Año Nuevo, los Reyes y su infinidad de comidas, cenas y excesos complementarios. La Lotería de Navidad y la del Niño. Me han tocado ambas, 80 euros en total, y no sé si amortizar hipoteca o invertir en bolsa.

En esta ocasión me gustaría compartir en esta tribuna una reflexión que me ha asaltado justo cuando ya concluía el periodo de felicidad oficial decretado durante las últimas semanas. Fue en plena cabalgata de Reyes Magos, esperando para ver el paso de sus majestades, con sus beduinos, estrellas y visires, en plena Puerta Carmona, donde Menéndez Pelayo se convierte en Recaredo.