Lo que más hace sufrir al profesorado: burocracia que “sepulta”, aulas masificadas y faltas de respeto

elDiario.es

Madrid —
12 de enero de 2026 07:07 h

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Exceso de burocracia, ratios imposibles y faltas de respeto de alumnado y familias. Estos son los tres elementos que los docentes señalan como sus principales preocupaciones en el aula en el día a día, según una encuesta del sindicato STEs que ahonda en una situación ya reflejada en otros informes y que va camino de enquistarse, si no lo está ya. Tiene tarea la nueva ministra de Educación, Milagros Tolón.

El 96 % de los docentes de centros públicos confiesa que está agotado y “sepultado” por la burocracia, sobre todo en el ciclo de secundaria, y además de no sentirse respaldados por la administración ni valorados por la sociedad, advierte de que el elevado número de alumnos por aula les impide dar una atención adecuada, según recoge Efe.

“Si queremos conciliar calidad, equidad e inclusión, rebajar el altísimo porcentaje de repeticiones y la tasa de abandono educativo temprano, no queda más remedio que incluir más de un profesional docente en aquellas aulas que lo requieran”, señala el informe de los Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs) publicado este lunes.

Ocho de cada diez docentes preguntados percibe que se están incrementando las agresiones del alumnado al profesorado, a falta de estadísticas oficiales, y el 77% constata actitudes hostiles y faltas de respeto por parte de familiares. “Exigimos la publicación urgente de un protocolo de prevención de agresiones que elimine cualquier violencia hacia el docente”, señalan los docentes al tiempo que recuerdan que el 86% del profesorado de la escuela pública cree que la administración no les respalda lo suficiente.

“La educación se ha convertido en rellenar hojas con protocolos infinitos”, afirman algunos de los profesores entrevistados mientras otros inciden en que los docentes son “administrativos con escolares alrededor” y ocupan más de la mitad de su jornada en justificar actividades en vez de en preparar clases.

El profesorado percibe que debe actuar como psicólogo, asistente social, enfermero, informático o administrativo “pese a carecer de formación y recursos para ello”, sostienen, tras explicar que la carga extra es de más de 10 horas semanales. “Se ha generado una fatiga crónica”, incide el informe que recuerda que las elevadas ratios chocan con la realidad de unas aulas cada vez más diversas y complejas.

Clima conflictivo y abandono

La nueva ministra de Educación, Milagros Tolón, podrá dar por satisfactoria su labor en el Gobierno si es capaz de sacar adelante el ansiado (por los docentes) estatuto del profesorado, la norma básica que debe regular la profesión docente y reparar, en teoría, estas protestas. Por el momento el anterior equipo ministerial, que lideraba Pilar Alegría, dejó enfilada la reducción de las ratios (el alumnado por clase) y de las horas lectivas de los profesores de todos los niveles.

Los sindicatos esperan que Tolón retome las negociaciones y, sobre todo, que la implantación de las medidas que se vayan acordando sea inmediata y no progresiva, una petición que puede acabar en choque con el Gobierno: por el momento, esa reducción de las ratios que ya tramita el Ejecutivo está prevista para dentro de dos cursos.

El profesorado preguntado por STEs también incide en que las medidas de mejora que se aprueben tienen que afectar a todo el alumnado con necesidades de apoyo y no solo aquel con necesidades educativas especiales (NEE), que es en este momento el que contempla Educación.

“El incremento de estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo, ya sea por discapacidades, trastornos, situación de vulnerabilidad o desconocimiento del idioma, no ha venido acompañado de los recursos de apoyo necesarios”, recalca STEs, que también se hace eco del insuficiente salario de los docentes. Otro informe de CCOO señalaba hace unas semanas que el conjunto del alumnado con necesidades educativas de algún tipo ha subido un 75% en seis años (va camino de duplicarse), mientras los recursos del sistema apenas han subido un 31%.

Además, el 88 % estima que el sueldo no es el adecuado, una situación que se exacerba según donde por las grandes diferencias salariales entre el profesorado según la comunidad en la que trabaje: un docente asturiano puede ganar hasta 700 euros menos que uno de Euskadi, según UGT.

Con este panorama, STEs advierte de la “alarmante escasez” de profesorado para cubrir vacantes, debido “a la degradación de la profesión” que “está provocando un abandono inédito”. Conocida es la falta de docentes en determinadas materias técnicas (matemáticas, informática, etc.), lo que está llevando a las administraciones a obviar las exigencias mínimas que la ley impone para dar clase; hay comunidades que en determinadas circunstancias permiten impartir docencia sin el máster obligatorio de secundaria, por ejemplo. El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha llegado a pedirle al ministerio que permite dar clase a estudiantes para estas materias, petición que ha sido denegada por Educación.

Todo es peor en Madrid

La sección madrileña de STEs ha estudiado los datos propios de la Comunidad de Madrid y concluye que todos los indicadores salen peor en la región que preside Isabel Díaz Ayuso.

El 95,41 % del profesorado de Madrid sostiene que las ratios actuales no permiten una atencion adecuada a un alumnado cada vez mas diverso, en comparacion con la media estatal (91,83 %); el 95,55 % del profesorado de Madrid considera asfixiante la carga burocrática, que es perjudicial para su labor docente, sostienen; además, “de forma muy significativa” (entre siete y ocho puntos por encima de la media estatal), dice STEs, el profesorado madrileño expresa que no dispone de los recursos necesarios (espacios, materiales o/y tecnología) para ofrecer una educacion de calidad.